Las calientes vivencias de la niña de doña Juanita I
El Espacio de las Pequeñitas… :3 …
Nuevamente alguien me pidió darle continuación a una
historia inconclusa; esta contiene solo 2 capítulos, quedo inconclusa y dejó un
sabor amargo en la persona que me pidió darle una continuación, por lo que
aclaro los primeros dos no son de mi autoría y de la forma más humilde y
congruente trataré de darle una continuación a la historia hasta donde se
pueda.
gracias y saludos
Dedicada a PV
Las calientes vivencias de las niñas de doña Juanita I
Esta historia inicia en 1999 en un barrio pobre a las
orillas de una ciudad del sureste mexicano, allí vivía la Sra.
Juanita y su nieta de 7 años, quien a partir de esa edad
viviría experiencias sexuales con hombres maduros.
Desde su nacimiento se tuvo que encargar de su nieta ya
que su hija quedó embarazada a muy temprana edad, fruto de un misterioso suceso
que hasta ese momento no había sido revelado, Carmen como así se llamaba su
hija, por miedo o desconfianza nunca confesó a su madre quien era el padre del
embarazo de la niña y tampoco como pudo quedar embarazada a tan tierna edad,
quien en su inocencia e incapacidad de criar cedió todas las obligaciones a su
madre para el cuidado de su hija.
Al paso de un año Carmen se escapó con un hombre que doña
Juanita nunca conoció, solo supo que se aprovechó de su niñez e inexperiencia,
llevándosela, la niña sin dar mayor explicación se fue con aquel tipo, una nota
en una tarde después del trabajo que encontró doña Juanita al despedazo, la
niña decía que se iba porque quería hacer su vida con un hombre maravilloso y
quería ser libre.
Ella la busco por todos los medios, las autoridades no
pudieron encontrarla al final la reportaron como extraviada, hasta ese momento
no sabía nada de ella.
Al paso de los años doña Juanita lo superó y empezó a ver
a su nieta como su nueva hija, la llevaba a trabajar cuando se lo permitían a
veces la dejaba encargada con alguna conocida, ya que su familia se encontraba
en otro provincia, cuando la niña cumplió los 7 años, la señora Juanita se la
dejaba encargada después de la escuela a unos compadres que le hicieron el
favor de bautizársela y rentarle un cuarto modesto que tenían en el predio de
su casa, la niña a pesar de su pequeña edad ya era muy viva y demasiado lista,
era muy traviesa y juguetona.
El compadre de la Sra.
Juanita era un señor de 57 años, se conservaba fuerte, de
bigote tupido y canoso era obrero en una fábrica de la ciudad, bebedor, a don
Jorge le gustaba ir de putas, era mujeriego y además un pervertido declarado, le
gustaba mirar a las niñas de 5° y 6° de primaria y también de secundaria, la
fábrica se ubicaba cerca de una zona de escuelas que aprovechaba para ver a las
niñas en sus shorts cuando pasaban por el lugar donde solía comer, viendo sus
lindos cuerpos ajustados a la tela de la lycra o faldas coquetas deseando
tenerlas en sus brazos y poseerlas como un loco aunque fuera por algunos
minutos, al enterarse de que la nieta de su comadre se quedaría en su casa,
este vio de inicio un problema, ya que era una niña muy pequeña, requería de
atención, sus hijos ya mayores y casados, ellos habían pasado por esta etapa
hace muchos años, sin embargo repensó las cosas, considero que un favor a su
comadre con la niña le ayudaría a salir adelante.
La niña a los primeros días que se le dejo con los
compadres empezó a tomar confianza, era una niña muy despierta cuando don Jorge
llegaba, (su jornada empezaba temprano y terminaba a las 3 de la tarde) se iba
a descansar en su habitación que estaba en la 2ª planta de la casa, la niña
estaba al cuidado de la comadre quien atendía sus deberes y se olvidaba de la
niña dejándola sola por horas en alguna parte de la casa o habitación jugando
sola, la niña al ser ignorada jugaba con sus muñecas, en una ocasión al estar
aburrida se paró en la puerta de la habitación de don Jorge, se acercó
queriendo platicar, le preguntaba cosas, curioseaba, don Jorge nunca había
sentido ninguna atracción por niñas tan pequeñas, se le hacían sin gracia,
latosas y chillonas, sin embargo cuando aquella tarde la niña se acercó en un
gesto de inocencia y nerviosismo, la niña no tuvo el menor cuidado y al mover
con sus manitas su vestidito tan ligero que dejaba ver su piel apiñonada de sus
pantorrillas bien delineadas y su tersa piel de sus piernas regordetas causo
una alteración en los sentidos a don Jorge, su pequeña figura de mujer lo
impresionó, la niña se paraba en la puerta de su habitación jugando con su
vestido y parecía no importarle enseñar a don Jorge sus torneadas y gordas
piernas, al momento de llevarse el vestido a la boca por la parte delantera
alzando el vestido dejó ver todo su frente descubierto dando una vista
excitante, solo cubierto por unos pequeños y ajustados calzoncitos de tela
delgada que se apretaba a su lindo cuerpito y dejaba ver una pequeña
transparencia, mostrando su linda panochita marcada, delineada en esa delgada
tela del calzón, don Jorge sintió inmediatamente que la verga le explotaba de
excitación al ver a esa hermosa niña con piel canela enseñando su cuerpo sin
pedírselo, mostrando unas curveadas y deliciosas caderas a pesar de su niñez,
parecía una mini modelo, don Jorge se levanto de la cama queriendo seguir
viendo a esa curiosa y provocadora niña, le dijo:
? ¿Qué haces aquí Karen?, la voz tierna e infantil de la
niña respondió
? Quiero jugar con alguien padrino, pero aquí no hay
niños, ¿tú quieres jugar?
? Bueno y ¿qué quieres jugar bebe? ven acércate te voy a
cargar vamos a jugar.
El don la tomo de la cintura y la levanto en sus brazos,
la levantó y recargo su trasero en el antebrazo de su mano izquierda y metió la
mano derecha por debajo del ligero vestido, estaba nervioso no sabía que
reacción tendría la pequeña, no pasó nada siguió tocando, sintió las cálidas y
tersas piernas de la niña, en ese momento su verga se engroso al máximo, la
siguió acariciando mientras le decía que era una niña hermosa, al ver que la
niña no decía nada le pasaba la mano con lujuria hasta el nacimiento de su
traserito que se sentía carnoso y cálido, no esperando mejor oportunidad que
esa la levanto en ambos brazos sintiendo una cinturita de avispa, delgada con
una espalda larga y bien formada, la fue bajando tomándola desde sus piernitas
hasta su carnoso culo, descubriendo que esa niña ya tenia un cuerpo para el
pecado, la fue deslizando lentamente hasta el piso sintiendo cada parte de su
cuerpecito quedando al final con las manos en sus carnosos y calientes cachetes
que tenia por nalgas, duros y ardientes los sentía en sus manos, los amasaba
deliciosamente, la dimensión del culo de la niña era fascinante, sus nalgas
tenían gran profundidad para llegar a su ano, las agarro perfectamente y las
separo sintiendo la ricura de sus nalgas de niña-mujer, don Jorge no aguantaba
mas, le pregunto si le gustaba que la acariciara, el le dijo que la quería mucho,
la niña no decía nada, solo se agacho y rió, eso era un paso importante y
quería seguir disfrutando de ese momento, los nervios, la situación y la verga
bien parada le tenían como un loco, junto a esa inocente nena desesperado sin
saber que hacer, bajo a buscar a su esposa a la cocina dejando a Karen en su
cuarto, asegurándose de que su esposa no subiera, bajo y le pregunto que haría
el resto de la tarde, ella le dijo que prepararía algunas cosas mas en la
cocina y que saldría a comprar cosas al mercado, el le dijo que no se
preocupara que jugaría un rato con la niña porque estaba aburrida, que se
tomara su tiempo, a ella le pareció bien y aprovecharía para despabilarse de
los quehaceres de la casa.
Jorge subió aturdido no sabiendo que hacer con esa niña culoncita
de 7 añitos que era su ahijada, quería empezar a tocarla y disfrutarla sin que
la niña se espantara o se diera cuenta de lo que hacia era algo malo.
La niña al verlo le dijo:
– Padrino, ¿que vamos a jugar? El pensando al cosas le
dijo
– Te voy a dar vueltas
– Ella sonriente le dijo si, quiero vueltas, don Jorge se
dio cuenta que era la oportunidad para aprovecharse de la niña y seguirla
toqueteando, le dijo:
-Espera voy al baño a cambiarme para jugar y regreso,
cerrando la puerta se quito el pantalón y el bóxer ajustado y liberó a su
animal sediento de niña, se puso un pants muy delgados sin calzón y dejo su
verga libre, acomodándola hacia abajo, teniendo una dureza impresionante debajo
como nunca la había tenido, se puso una playera larga que cubriera su
excitación, ya que su pants permitían sentir su vigoroso tolete, se lo agarraba
con su mano derecha como apaciguándolo, salió y le dijo a Karen
Ven bebe, te voy a dar tus vueltas.
El señor Jorge tomo a la niña de la cintura y la cargo de
espaldas a la altura de su verga, ahí la fue acomodando suavemente en medio de
su verga que estaba a reventar, despacio para no espantar a la niña le fue
acomodando su vergota bien parada en medio su culito respingon, sintiendo el
calorcito que emanaba su piel de niña que únicamente separaba la fina tela del
vestido y su desgastado calzón, miro a la niña para ver su reacción y la niña
se veía emocionada sin darse cuenta aparentemente de lo que ocurría, don Jorge
entonces siguió con su plan y empezó a apretujar a la niña por su cintura hacia
la de el para sentir el calor de sus nalgas carnosas y jugosas en su vergota,
la niña siguió sin decir nada y don Jorge empezó con las esperadas vueltas,
empezó a girar muy lentamente sobre su eje con la niña bien colocada en su
verga palpitante disfrutando del calor del culo de la niña en su inhiesta
verga.
-Padrino, me estoy mareando decía la niña, sin tomar
atención a lo que sentía en su colita, que era algo duro pero le gustaba.
El estar dando vueltas en círculos provoco en la niña la
emoción de sentirse mareada, ella estaba emocionada porque había encontrado
alguien con quien jugar, con su padrino dejándose tocar y acariciar sin saber
si era malo o bueno, solo dejándose querer y divirtiéndose con las vueltas.
La cintura de Don Jorge por debajo del pants mostraba una
verga parada con una presión sanguínea impresionante haciendo que su macana se
pusiera mas grande de lo normal, 25 cms.
de dureza en el culo de la niña, en sus ingles solo
separados por la tela, sentía dos hermosos cachetes regordetes infantiles
llenos de calor que chocaban con frenesí en la cabezota y largura de su verga
venosa, su tolete estaba bien calado entre los surcos del culo de la niña de 7
años llegando a tocar con presión exquisita el ano de la niña a cada
palpitación que el le daba con su vergon parado, inconscientemente su cuerpo de
la niña también reaccionaba, su pequeña e imberbe panochita sin pelitos se
excitaba soltando una babita que le hacia cosquillitas entre la unión de sus
ricas piernotas, con su enorme y roja cabeza del pene del señor que expulsaba
grandes cantidades de baboso liquido preseminal, sus pants ya los tenia bien
mojados al igual que el vestidito y calzón de la niña, el lagrimeo de su verga
no cesaba al saber que estaba gozando como nunca del cuerpo y culo de una
tierna y dulce niña, que jamás había sido tocada por un hombre.
Con el paso de los días Don Jorge le dijo a su mujer que la niña se había encariñado mucho con el, que la cuidaría como un padre y que a partir de ese momento el dedicaría toda la tarde después del trabajo para jugar con ella, así que la comadre podía tomarse mas tiempo para ella, su esposa le agrado mucha la
idea ya que era muy chismosa y le gustaba pasar horas
platicando en el mercado o visitando a sus amigas, las tardes se volvieron con
campo abierto para don Jorge, la niña por su parte cada día que pasaba empezaba
a ver los juegos de su padrino como algo emocionante, en su inocencia ignoraba
que estaba siendo utilizada.
El traserito de la niña era mas grande y parado de lo que
parecía a simple vista, en cada día que jugaba a darle vueltas a la niña la
verga de Don Jorge era cubierta y envuelta en su totalidad por ese par de
nalgas calientitas que lo apretaban deliciosamente, con la fricción y el movimiento
le dolía la verga de tanto gozo, se imaginaba que algún día cercano tendría a
su ahijadita completamente desnuda dejándose poner la verga en su culo, después
de darle vueltas bajaba a la niña que caminaba torpemente por el mareo el Sr.
Jorge cada vez se acercaba mas a ella y la abrazaba, le
tocaba su culito, metía las manos en el surco donde sus calzoncitos quedaban
bien calados en su ano por las embestidas de la verga del señor, sus manos
tocaban delicadamente su panochita y le recargaba su verga en su rajita y todas
las partes de su cuerpecito haciéndose el mareado también.
A la niña no le disgustaba, sentía cosquilleos en su
colita, panochita y cuerpecito, cuando don Jorge iniciaba el juego la ponía de
espaldas en su verga ella solita ya se inclinaba hacia adelante parando su rico
y parado culo sintiendo algo duro entre sus colita, ahí don Jorge aprovechaba
para agarrarla de su ingle subiendo sus dedos hasta su panochita y masajeándola
suavemente, la niña parecía no darse cuenta de los toqueteos, el seguía dándole
ritmo a sus embestidas, tocaba sus piernitas carnosas y suaves, sin que se
diera cuenta después de varios días e intentos subió el vestidito lo suficiente
por la parte de atrás para dejar libre su frondoso culo de niña, con las babeadas
de su verga en una ocasión le dijo a la niña que se había orinado y que debía
quitarle el calzoncito, la niña inocente y sin pudor en principio dudo pero al
final al convenció y le hizo caso, dejo que don Jorge se lo quitara quedando al
descubierto haciendo a un lado su calzón apretado, liberando las carnes de un
hermoso y torneado culo color canela que para su edad era espectacular de lo
redondo, profundo y bien formado que lo tenía, a partir de esa ocasión gozaría
mejor, al frente pudo ver su panochita tersa, lampiña y sudorosa con unos
labios gorditos y deliciosos a la vista, la niña solo quedaba con su delgada
faldita, levantando la falda y la hacia agachar abriendo su par de nalgas con
el movimiento la vista era espectacular, metía la cara entre ellas y olfateaba
su delicioso ano, quería probar el sabor a mierda de esa niña, lengüeteo su
rico ano por minutos, la niña preguntaba:
-¿Que haces padrino? El le respondía:
– Estoy limpiándote porque te orine, y así cada tarde la
niña dejaba que su querido padrino la gozara.
Después la volteaba mamando suavemente su deliciosa
panochita por minutos, la verga se le paraba aun mas ante esa vista y ese gozo,
una niña tan pequeña e inocente se dejaba hacer por su padrino, la volteaba
después de gozar de su tierno culo y rajita de la niña y se abría la bragueta
del pants, se bajaba levemente el short o pijama que se ponía según la ocasión
muy disimuladamente y dejaba libre su verga que estaba babeante y dura, la niña
no volteaba, la levantaba y la acomodaba sobre su gran verga de señor, Don
Jorge sentía que se venia, el contacto de su verga libre con la piel de las
nalguitas de la pequeña era mágica, su sueño se había hecho realidad, se sentía
en el cielo, ahora sus palpitaciones entre las nalgas sintiendo el ano de la
niña eran cada vez mas descaradas, mientras le daba vueltas el se inclinaba lo
mas posible para enterrarle toda su verga en su tierno culo, la niña paraba su
culito ella solita, el la apretaba contra su cintura palpitando su verga a mas
no poder, la niña solo reía, eso lo excitaba mucho, parecía que la niña era una
pequeña putita caliente, le gustaba que le pusiera la verga pelada en su tierno
culo, así que empezaba a besarle su cuellito, la niña solo reía y se dejaba
hacer.
Así cargada, la niña con sus pies en el aire y maniobrada
por el señor Jorge parecía que estaba unida a la cintura de el, el arremetía
mas duro haciéndola hacia delante y atrás como en un columpio, la niña parecía
una muñeca de trapo, su verga quedaba bañada por el babeante liquido que
emanaba su pene embadurnado por las nalgas de la niña, después a veces la
volteaba de frente, la niña no podía ver que era lo que sentía porque el se
cubría muy bien cuando el la volteaba de frente, la cargaba poniendo su enorme
verga en su panochita mojándosela toda, la sensación era indescriptible su
verga babeante se deslizaba por los labios vaginales inocentes de la niña.
Un día no pudo soportar y empezó a besarla, la niña
confundida no sabia que hacer, el le enseño a besarlo, sus rasposos bigotes
acariciaban su cara al momento de besarse, la niña empezaba a sentir un fuerte
cosquilleo por la fricción de la verga de don Jorge en su panochita, sus labios
y lengüita eran chupados por el señor, ella con el paso del tiempo tomo
experiencia y entrelazaba su lengua infantil con la del señor a cada beso
apasionado que le daba, eran delirantes los momentos que pasaba don Jorge con
su ahijadita caliente, esa niña era fuego puro.
Don Jorge pasaba horas “jugando” y gozando con la
inocente y caliente niña poniéndole su verga bien parada en su lindo culo y
panocha, estaba como un poseso, la verga estaba a mas no poder, sentía el
tierno culo de la niña apretarle su verga como aprisionándolo para no dejarlo
salir del surco de su culo, la restregaba con toda su intensidad, la subía y
bajaba sobre su palo, se acostaba en la cama y la subía encima de el, en una
acción que duraba a veces media hora la tenía deslizándola sobre su gran verga
parada en varias posiciones sin penetrarla aun, el insistente trabajo de
restregarle su verga en su cuerpecito siempre rendía frutos viniéndose con
borbotones de semen sobre su lampiña panochita, anito, nalgas o pancita,
después de descansar un momento la besaba con locura, el siempre le pidió
guardar el secreto de cómo jugaban, ella prometió no decírselo a nadie, la niña
siempre terminaba con su rajita llena de mecos y baboso liquido en medio de sus
regordetas piernas, panochita, nalgas y ano, la limpiaba con ternura, al
despedirse cada día, la niña solo decía:
Padrino, me gusta mucho el jueguito de las vueltas.
La nieta de doña Juanita parecía ser una niña muy
caliente o muy distraída e inocente, al finalizar e irse con su abuela lleno de
placer Don Jorge le daba un beso de despedida y ponía un poco de desodorante en
sus ropas y cuerpo de la niña, el sabia que ese era el principio de algo
excitante y caliente, ya estaba iniciada, esa niña de 7 añitos sería suya y la
manejaría de la mejor forma para hacer de ella su juguete sexual en poco
tiempo, por su parte a ella no le desagradaba el nuevo juego de las vueltas con
su padrino, además acababa de empezar a conocer los grandiosos juegos de los
pervertidos hombres maduros.
Continuara.
Comentarios
Publicar un comentario