Alison Solano
Antes de empezar quiero agradecerle a Dulce el que me
haya motivado, escuchado, apoyado, todos
estos años de conocernos ha sido una gran amiga, gracias, por ayudarme a
relatar mi historia.
Es sorpréndete como inician las filias de uno como vas
descubriendo tus gustos poco a poco y como pasas de ser una niña a la
adolescencia, es interesante como te das
cuenta cuales son las cosas que más te gustan y que te marcan de por vida.
El Espacio de las Pequeñitas… :3 …
Cuando abandonamos monterrey con destino a la ciudad de
México éramos apenas unas niñas, me
dolía dejar mi casa, mi escuela a mis amigos y todo el mundo que yo conocía
desde mi nacimiento, pero la situación ya era inevitable, mi papa y mi mama
hace seis meses que ya no Vivian juntos esto por las infidelidades de mi
papa, harta de esto mi mama decidió dejar a mi papa y nuestra vida
acomodada en Monterrey para regresar con mis abuelos a la capital de nuestro
país, por este motivo con mucha tristeza le tenía que decir adiós a mi casa y a
mis amigos, a mi papa no lo extrañaría porque a pesar que aun no estaban
separados era como si el no viviera con nosotros siempre fue un padre ausenté y
carente de cariño hacia nosotras.
Para esta nueva aventura seriamos solo nosotras tres, mi
mama Mirian, una mujer bella de 35 años en ese entonces, muy orgullosa y
decidida, mi pequeña hermana Emberle de en ese entonces solo 8 años y yo Alison
que contaba con apenas 13 años en ese momento, el plan era sencillo aprovechando el fin de curso y las
vacaciones de verano estaríamos un tiempo con mis abuelos en lo que mama
conseguía trabajo, mi mama nunca había trabajado pero eso no la asustaba para
iniciar esta nueva etapa de nuestras vidas como ella lo llamaba.
Estar con mis abuelos no fue sencillo, pues aun que nos
apoyaban su casa era pequeña para que conviviéramos todos, mi mama, mi hermana
y yo tuvimos que compartir cuarto mucho tiempo y esto era muy difícil pues
Emberle y yo no llevábamos una convivencia como las demás hermanas ella era muy
distinta a mí a pesar de ser mi hermana,
ella desde pequeña siempre fue muy presumida o como lo llamarían muy
fresa, siempre le ha gustado vestirse muy bien y que le den lo que ella pide,
además puedo decir que desde su nacimiento Emberle es una niña muy bonita, e
incluso he llegado a sentir cierta envidia de ella, mi mama dice que no nos llevamos bien porque
nuestros carácter chocan, yo tengo un carácter más como mi mama y mi hermana
como el de mi papa, somos como agua y aceite, todo esto aunado a que no podíamos
salir a ningún lugar solas ni siquiera a la colonia, ya que no conocíamos a
nadie ósea como dijo mi mama era
peligroso, así pasamos dos meses con mis abuelos entre aburrición y constantes
peleas con mi hermanita.
El tiempo siempre avanza y trae sorpresas con él, mi mama
logro conseguir empleo como secretaria
un unas oficinas, y esos no fueron todos los cambios, cuando abandone Monterrey
era un niña delgada de cabello negro y ojos del mismo color, sabía que tenía
una cara bonita, pero lo que vi en el espejo grande de mi abuela ese mañana de
verano no me lo esperaba, era como si me hubieran cambiado por alguien
más, había crecido y mis piernas se
había hecho más anchas y lisas, mi figura delgada se había hecho estilizada
finita, se ponía anunciar la pronunciación de mis caderas, mis glúteos habían
crecido me lo decía lo apretados que ahora me quedaban mis shorts y mis Lenin ,
pero el cambio más notorio había pasado en mi pecho esos limoncitos que apena
tenía cuando deje Monterrey ahora ya era dos pelotas de béisbol amenazando con
seguir creciendo, esa mañana frente a ese espejo mi cuerpo me dio un vistazo de
la mujer en la que me convertiría y eso me encanto, era como una rosa que ha
comenzado a salir de su botón como dijo mi mama, ( dejare una foto mía en el
Blog para que me conozco como era físicamente), poco apoco con ayuda de mi mama
fui cambiando mi guardarropa por ropa más juvenil, estos cambios no solo
pasaron en mi físico si no también en mi entorno, pues comencé a llamar la
atención del sexo opuesto podía notar como al salir de a la calle con mama
varias miradas varoniles se posaban en mi cuerpo, varones de todas las edades
me volteaban a ver, al principio en mi
mente de niña esto pasado desapercibido pero había miradas de viejos muy lujuriosas que me hacían sentir incómodas y
fue cuando lo empecé a notar, había muchos chicos muy lindos que me volteaban a
ver y eso me gustaba y también estaban las miradas de viejos puercos que me
devoraban con la vista que me hacían sentir incomoda, poco a poco fui
normalizando esto en mi hasta que un día mi mama dijo que era tiempo de irnos
de casa de los abuelos a vivir solas.
Nos mudamos a un
edificio pequeño, de solo dos pisos pero eso si un poco largo, el departamento
era medianito, constaba de una pequeña cocina, una sala y dos cuartos el que estaba más grande lo compartiríamos mi
hermana y yo y el otro seria el cuarto de mi mama, a pesar que no era nada
comparado con la nuestra casa de Monterrey pude notar la felicidad de mi mama
cuando llegamos, por fin tenía algo que ofrecernos pagado por ella misma, el
edificio era bonito daba hacia una calle muy transitada, con negocios de
flores, por otra parte solo había dos departamentos aparte de nosotros, uno
ocupado por un maestro que rara vez veíamos y otro ocupado por un viejito
pensionado se llamaba Pascual, era muy amable con nosotras y a veces hasta nos
invitaba a comer a su departamento, se
podía decir que era un lugar muy bonito si no fuera por nuestro casero, un
viejo refunfuñón que se llamaba Filiberto al que todos le decían don Fili, aparte de que era muy enojón se notaba que era
muy pervertido, el día que llegamos no me quitaba los ojos de encima y hasta mi
mama lo noto, además cada vez que me lo topa ya sea en el pasillo o de salida
podía sentir su mirada sobre mi cuerpo y
siempre su saludo cargado de lujuria que me decía “ buen día Alison” pero lejos de su mirada morbosa y alguna que
otra frase era un lugar muy tranquilo para vivir.
Cuando iniciamos la escuela para organizarnos fue
difícil, yo comenzaba la secundaria y estaba un poco lejos casi a 40 minutos de
donde vivíamos, mi horario de entada esa de 7:30 de la mañana a 3 de la tarde,
tenía que levantarme desde las 5 de la mañana para poder estar a tiempo, el
trabajo de mi mama también estaba un poco retirado y ella entraba a las 8 así
que casi se levantaba a las misma hora que yo, por ultimo mi hermanita quien
entraba a las 9 de la mañana y salía a la 1 de la tarde pues apenas cursaría el
tercer año de primaria, mi mama le había
conseguido una escuela relativamente cerca a menos de dos cuadras de la
casa, y aunque al principio mi mama
estaba con el pendiente ella iba y venía solita pues no podíamos hacer otra
cosa, por mi parte mi mama sabía que nunca había viajado en trasporte público
ya sea micro o metro y no quería que yo me arriesgara a eso así que todos los
días iba y venía en taxi de la secundaria, la escuela en un principio fue
difícil pues no conocía a nadie y ya todos tenían sus grupos a amigos a además
que mi acepto regio no me ayudaba mucho para socializar, pero bueno ahí me di
cuenta que la belleza te puede facilitar las cosas soy bonita y casi todos en
especial los varones y maestros siempre pretendían ser muy amables conmigo, no
tarde en socializar y tener amigos, a pesar que con el tiempo varios chicos me
invitaban a salir yo no tenía intenciones de tener novio aun, nunca había
tenido novio y quería que cuando eso pasara fuera especial.
Pasaron cerca de 3 meses con esta rutina entre colegio y
casa, en la que parecía que todo iba de
lo más normal, nada parecía diferente mi mama con su trabajo y mi hermanita
irritante como siempre y metida en sus cosas, fue hasta que dieron el anuncio
en televisión y redes sociales que todo cambio, al parecer en la ciudad se
estaría presentando un concierto de Jesse y Joy, y todo el mundo hablaba de
eso, la verdad yo también me emocione mucho ya que ellos son mis artistas
favoritos en la escuela todas mi compañeras hablaban de lo maravilloso que
sería poder ir al concierto y verlos en vivo, un sueño para todas, fue en unas
de esas platicas dentro del salón que ocurrió el acontecimiento que cambiaría
mi vida, mi grupo de amigas no eran de las más populares, pero tampoco éramos
las peores, digamos que estábamos en un punto intermedio, las más populares por
mucho era las del grupo de una chica que se llamaba Karen, Karen era la chica
más bonita del colegio y la más presumida, no solo era bonita también presumía
de que su familia tenía algo de dinero y que andaba con los chicos más lindos
del tercer y segundo años, tenía el cuerpo más desarrollado de todas y era muy
presumida gustaba de humillar y hacer comentarios irritantes a las demás
personas, a casi todas las que no fuera
sus amigas nos caía mal la verdad nadie quería ser a miga de Karen, fue ese día
mienta nosotras placábamos lo maravilloso que sería ir al concierto que ella
interrumpió nuestra platica diciendo.
-pues yo ya tengo boletos para el concierto y son de las
filas de adelante.
Mis amigas reaccionaron muy sorprendidas y emocionadas y
ella obtuvo la atención de todas como quería,
ellas nos seguía presumiendo sus lugares y con quien iría fue entre eso
comentarios que hizo uno que me molesto mucho, quiso insinuar que todas
nosotras éramos podres y que por eso no podía asistir a eventos como ese, la
verdad nunca en mi vida nadie me había hecho sentir mal o menos por dinero, mi
vida en Monterrey era acomodada y su comentario me molesto mucho, tanto fue mi
coraje y humillación que sin pensarlo le dije.
-pues aunque no lo creas yo también voy a ir al concierto
y hasta puede que me sobre un boleto para algunas de mis amigas.
Mis amigas se emocionaron mucho y hasta gritaron de la
emoción, como pude había logrado quitar la atención de Karen, pero ella muy
molesta contesto.
-bueno pues si eso es verdad no te molestara vernos a
fuera del concierto para entrar junta.
Conteste que sí que no había problemas, después de eso
Karen se fue y mis amigas muy emocionadas seguían preguntando por el concierto,
fue hasta después de unos minutos que me di cuenta del error que había
cometido, no tenía ni dinero ni boletos para ir, sin contar que mi mama me
diera permiso, pero estaba decidida creo que hasta ese momento nunca había
deseado algo tanto en mi vida, asistiría a ese concierto de Jesse y Joy fuera
como fuera.
Comencé por buscar en los sitios oficiales pero ya todos
los boletos estaban casi vendidos y los que quedaban estaba a muy alto precio
pues era los de asientos privilegiados, después comencé a buscar en las redes
sociales y grupos de reventa, la mayoría de los boletos estaban por las nubes
imposibles de tener para alguien que no tenía dinero como yo, buscando y
comparando pude por fin encontrar a uno que vendía dos boletos y aun precio no
tan elevado, él se llamaba Carlos y decía que me entregaba los boletos a un
punto a convenir de la ciudad, platicando con el decidimos que en punto a
convenir seria en bellas artes, pues tampoco era tan ingenua, sabía que el
quedarme de ver con un desconocido en la ciudad no era tan seguro por eso
escogimos el lugar más publico posible, ahora solo me faltaba los más difícil
conseguir el dinero, una llamada a mi padre y un gran chantaje emocional me
ayudo con eso y aunque a mí papa le parecía demasiado me termino mandando el
dinero para que dejara de molestarlo, ya todo estaba listo para tener mis
boletos y poder ir al concierto.
Llego el día del trato acordado esa mañana de sábado
decidí irme lo más cómoda posible, me puse unos jeans azules con mis tenis
blancos deportivos y una blusa blanca que dejaba al descubierto mi abdomen
plano, y mi cabello lacio completamente
suelto, al mirarme al espejo me gusto como ve veía de unos días a la fecha me
gustaba mi figura y mi forma de vestir yo no lo sabía pero me hacía sentir
sexi, aunque a mis 13 años no sabía cómo se sentía esa sensación, mi mama no
estaba ese día y la única que estaba era mi hermana, así que no me costó
trabajo salir de mi casa, con decirle que saldría a comprar fue suficiente para
librarme de ella, cuando estaba por llegar a la puerta pude ver a don Fili
nuestro casero quien estaba parado aun lado de la puerta de la entrada, desde
que me vio no pudo disimular su mirada pervertida sobre mi cuerpo, me recorría
de arriba abajo con mucha lujuria, eso me molesto mucho, en mi mente pensé (que
viejo más cochino), puse mi mirada de enojo y camine con más fuerza, quería que
el notara mi desaprobación, quería hacerle saber que no me gustaba la forma en
que me miraba, cuando estuve a unos pasos de él, me dijo.
-buenos días Alison.
No le conteste a sus saludos, quería dejar bien en claro mi disgusto por la forma en que miraba mi cuerpo, había avanzado dos pasos de distancia de donde mi
casero estaba supongo que al notar mi enojo no le quedó
otra al viejo que mostrar su lado descarado y me dijo.
-con esas nalguitas niña vas a detener muchos carros en
la calle.
Vaya viejo descarado, no podía creer lo que acaba de
escuchar nunca me habían dicho un piropo o al menos que haya escuchado, una parte de mi estaba
sorprendida pero algo dentro de mí se sentía emocionada por ese comentario como
seducida, nunca nadie se había referido a mi cuerpo de esa forma tan sucia y
altanera y menos a mis escasos trece años, hasta el día de hoy no entiendo por qué
pero en ese momento voltee a ver a don fili y le regale una sonrisa tímida,
como agradeciendo su puerco comentario después de esto continúe mi viaje hacia
el centro de la ciudad.
Tome un taxi lo más rápido que pude y me dirigí al centro
de la ciudad al lugar pactado, me sentía roja como un tomate y mis orejas muy
calientes, aun sonaban en mi cabeza las palabras de ese viejo, el cómo se había
referido a mi trasero de una forma tan vulgar, sabía que estaba mal, sabía que
tenía que acusarlo con mi mama para que dejara de molestarme, me culpaba de qué
pensaría de mi por darle esa sonrisita, ¿será que pensara que soy una chica
fácil?, ¿me seguirá molestando cada que me lo encuentre?, ¿de verdad tendré un
buen trasero?, diablos en que estoy pensando, como era posible que sus groseras
palabras causaran tanto impacto en mí y en mi cuerpo, ¿ me pregunto si ese
viejo dirá la verdad? Cuando uno es niña y vamos creciendo es natural que
llegue un punto en el que te preguntes como será tu cuerpo de mujer, aunque nunca lo digamos vivimos en una
sociedad que nos bombardea constante mente de imágenes de mujeres con cuerpos
perfectos y soñamos con tenerlos aunque sea un poco o algo parecido a ellos,
queremos tener lindos pechos y lindo trasero, que chica no quiere eso, sin
embargo no lo notamos hasta que algún comentario ya sea de una amiga, algún
chico o en mi caso el viejo de mi casero nos lo hace notar y nos preguntamos ¿será
verdad?.
Estaba en mis pensamiento hasta el taxista me dijo que ya
habíamos llegado y era verdad se podía apreciar el hermoso palacio de bellas
artes, era la primera vez que lo veía en
vivo y era realmente hermoso, me senté en una banca para seguir viendo el
hermosos edificio en lo que esperaba mis boletos había llegado 10 minutos antes
de lo planeado y mientras vería ese enigmático lugar.
-¿Alison?
Fueron las palabras que me hicieron voltear a ver a un
hombre con aspecto descuidado de mediana edad parado frente de mí con una
sonrisa.
-¿disculpa tu eres Alison la chica que quieres comprar
los boletos?
Dude en contestar un momento pues no me esperaba alguien
así, de su edad que tuviera boletos para Jesse y Joy, espera alguien más
juvenil aunque si se parecía a su foto
del face, se notaba que se la había tomado cuando era más joven.
-si soy yo.
Conteste apresurada, después de esto vinieron las
presentaciones y la plática de rigor en la que podía notar como disimuladamente
de vez en cuando miraba un poco mi cuerpo, hasta que dijo.
-pues mira Alison aquí tengo los boletos como lo prometí,
pero me vas a querer odiar, pero al
final este es un negocio también para mí y pues hay una persona que me paga más
que lo que he acordado contigo, y pues es más dinero, aunque le dije que
respetando nuestro trato te los
ofrecería primero a ti, no sé si tú puedas igualar su oferta.
No puede ser pensé yo no tengo más dinero.
-es que tú y yo teníamos un trato y yo ya no tengo más
dinero y ya me hiciste venir hasta acá.
Comenzamos unas pequeña discusión moral y de negocios el
con su punto que era un negocio que quería ganar más dinero y yo con que un
trato era un trato, al final yo sabía que no importara lo que dijera si él no
me los quería vender no tendría forma de obligarlo solo apelaba a su lado
humano, ya más entrada la discusión supongo que el noto mi desesperación y
pensó que sería de esas niñas que hacen lo que sea por ver a su artista
favorito y dijo.
-bueno Alison creo que tengo una idea de cómo puedo darte
los boletos, ¿aunque no sé si te parezca?
-¿Cómo?
Pregunte de una forma tímida pues no me gusto que bajo su
tono de voz al decir esto.
-pues mira no quiero que te molestes o montes un
escándalo es solo si te parece, si no, no te preocupes, pues tu eres muy bonita
y tienes un lindo cuerpo, si me dejas tocarte un poco yo te daría los boletos
al precio que acordamos.
Instintivamente por reacción misma de mi naturaleza
conteste con un tono fuerte.
-estás loco eres un aprovechado.
El inmediatamente dio dos pasos hacia atrás y me dijo.
-calma solo era un idea para darte los boletos no quiero
problemas, buen día.
Terminando de decir esto me dio la espalda y comenzó a
caminar con rumbo desconocido alejándose de mí, mientras lo hacía pensaba en lo
que me había dicho tenia coraje por estar en esa situación, pero mientras más
se alejaba llegaron a mi mente los pensamiento de que pasaría si no tenía los
boletos, iba a quedar como una mentirosa y más que nada me iba a ridiculizar
Karen sin contar que le quedaría mal a mi miga que ya estaba súper emocionado
de que iríamos al concierto, pensar esto me angustia y no sé porque comencé a
caminar hacia donde iba Carlos, cada vez camina más rápido pensando en que esos
boletos no se me podían ir y le grite.
-Carlos espera.
Él se detuvo con sorpresa y me vio acercarme, una vez
estando frente a frente aun titubee un poco hasta que le dije.
-essss… está bien Carlos, si quiero los boletos, pero solo quiero que me toques sobre la ropa
y nada de besos y solo un momento, si no olvídalo.
El embozo una sonrisa de victoria cargada de mucho morbo,
me vio de pies a cabeza ahora si descaradamente y me dijo.
-claro, claro Alisos será como tú digas.
Volteo para todos lados y después de eso me dijo.
-ven sígueme.
Caminamos unos pasos sin decir nada, se notaba ansioso
incluso algo nervioso, por algo que no entiendo yo no sentía nada en esos momentos, hasta que vi que nos dirigíamos
a una estación del metro, fue cuando mis
piernas se comenzaron a sentir débiles, nunca había viajado en metro ni
siquiera había entrado a una estación a mis 13 años nunca había pasado por eso
y ahora entraría por primera vez con un desconocido que planeaba tocar mi
virginal he inexplorado cuerpo hasta ese momento.
Llegamos hasta el andén, para este punto ya tenía miedo,
más por la situación en la que estaba era por perderme en el metro y que Carlos
resultara algún secuestrador o algo por el estilo, lo único que me
tranquilizaba era la cantidad de gente que estaba en el metro y que también
había policías, ingenuamente pensaba que no podía pasar nada en un lugar tan
público, estábamos parados como todas las personas esperando que llegara el
metro, lado a lado cuando Carlos se pudo detrás de mí y puso
sus manos en mis hombros, di un pequeño salto cuando lo hizo, pero solo las
dejo en ese lugar y no hizo nada más,
cuando llego el metro me empujo para que entráramos y caminamos hasta
situarnos al final del vagón, todos los
asientos se ocuparon y había no más de
10 personas de pie incluyéndonos a Carlos y a mí, estábamos parados en una
esquina Carlos estaba detrás de mí y yo
esperando sus movimientos pensé que iríamos
a otro lugar no pensé que Carlos me quisiera tocar en un lugar tan
público, pero que equivocada estaba.
Inmediatamente cuando comenzó a caminar el metro sentí la
mano de Carlos en mi nalguita derecha, podía sentir como comenzaba a sobarla,
por mi parte lo primero que pensé es que alguien podía vernos y no quería que
me vieran como me manoseaban en el metro así que voltee para todos lados, todos parecían que iban en lo suyo y nadie
notaba esa mano, yo me supe aún más de costado intentando ocultar mi traserito
y esa mano que lo recorría y dije en voz baja.
-no espera aquí hay mucha gente nos pueden ver.
No recibí contestación de su parte solo un apretón fuerte a mi nalguita, era el primer hombre que tocaba mi nalguita la recorría de arriba abajo como acariciando con detenimiento toda su forma y en unos momento me daba un fuerte apretón que me hacía levantarme de puntitas, pude sentir como ya no era solo una mano la que tocaba mi trasero su otra mano no tardo en bajar e imitar a su compañera en la exploración de mis nalguitas vírgenes, a mí me daba mucha pena que un hombre me estuviera tocando en un lugar tan publico pero sabía que tenía que resistir para que me dieran mis anhelados boletos, podía escuchar su respiración detrás de mi cabeza y como de vez en cuando se pegaba por completo a mi nuca como ocultando su nariz entre mis cabellos, sentía como aspiraba con fuerza cuando lo hacía como intentando capturar por completo mi olor, fue en ese momento que el metro llego a su siguiente para y pude ver como esperaban para abordarlo más gente, esto me preocupo pues pensé que alguien notaria lo que me estaba pasando así que me pegue lo más que pude a Carlos que estaba detrás de mí, sentí como las manos de Carlos que hasta ese momento parecían pegadas a mis nalguitas ahora se quitaban y fue en ese momento que por primera vez en mi vida sentí un pene masculino punteándome en medio de mis nalguitas por debajo de ambos pantalones, sabía lo que era el llamado arrimón pues en varios chistes o algunos programas de tv hablan de eso, pero sentirlo era algo diferente, hasta ese momento en mi corta vida nunca había visto un pene que no fuera en alguna platica de reproducción o educación sexual del colegio y ahora lo estaba sintiendo, supongo que Carlos pensó que me pegaba más a el porque me estaba gustando lo que me hacía, porque no tardó mucho en poner sus manos en mi cintura y comenzar hacer un movimiento de vaivén, restregándose completamente conmigo, podía sentir como su pene duro se intentaba meter en medio de mis nalguitas intentando forzar a su máxima capacidad nuestras telas, el metro seguía en movimiento y a Carlos ya no parecía importarle si alguien nos veía porque sus
arrimones cada vez era más intensos, debo admitir que
aunque con mucha pena aun comencé a disfrutar de esa nueva experiencia tener a
alguien punteando mis nalguitas era algo que nunca habría imaginado ni en mis
más locos sueños, aun así intentaba
mantener la calma y de vez en cuando volteaba a ver si la gente que compartía
el vagón con nosotros nos prestaba atención, pero al parecer no lo hacían cada
quien iba en lo suyo, llegamos a la
segunda parada y nuevamente salió muy poca gente y más entro pero Carlos ni en cuenta el solo seguía
detrás de mí haciendo movimiento de copulación cada vez sosteniendo más fuerte
mis caderas, cuando comenzó de nuevo nuestro viaje sus manos que hasta ese
momento se había mantenido en mis caderas se aventuraron hacia mi vientre plano
y descubierto, se me puso la piel de
gallina cuando sus dedos se hundieron en el hoyito de mi ombligo su mano
izquierda intento meterse por debajo de mi blusa pero mi mano izquierda se lo impidió, mientras su mano derecha intento posarse en
mi entrepierna justo en mi vaginita, pero de igual forma mi mano derecha se lo
impidió, ahora era yo quien sostenía sus dos manos, con poca fuerza Carlos seguía intentando
llevar sus manos hasta mis pechos y entrepierna a lo que en forma muy bajita le
volví a decir.
-Carlos no, nos pueden ver.
Esto no pareció importarle pues continuo con su
intenso sus punteos se sentía con más
claridad y fuerza y la forma de su pene,
que no le daba tregua a mis nalguitas,
en ese momento llegamos a nuestra tercer estación y más gente subió
entre ellos dos señores que parecían obreros pues traían unos trajes como de
overoles, uno llevaba un tuvo blanco pequeño pero ancho y el otro solo su
celular, ellos se fueron a parar justo enfrente de nosotros al final del vagón,
pero estaban se podía decir cada quien en su lado, por un minuto me sentía nerviosa, pues hasta
ese momento no habíamos tenido gente enfrente de nosotros, era imposible que no
notaran los movimiento que Carlos realizaba justo detrás de mí, para intentar
disimular intentaba aguantar los empellones que Carlos me metía desde atrás
afianzando más mis pies al vagón, y levantando un poco más mis nalguitas para
que fueran ellas las que amortiguaran más el impacto de sus arrimones, el metro siguió con su recorrido para mi
suerte esos hombre al igual que todos los demás pasajero en ese viaje parecían
que iban más atentos a sus conversaciones o celular que a lo que pasaba casi
frente a sus ojos, los movimientos de
Carlos seguían detrás de mí, sentí como pego su rostro por completo a mi
espalda y fue en ese momento que sentí como me dio una mordida en mi espalda,
seguida de otra y de otra, me estaba
mordiendo mi espalda por encima de mi blusa mientras seguía haciendo sus
movimientos.
-hayyy no Carlos me duele, hayyy.
Fueron mis quejas que dije a sus mordidas, el pareció
gustarle mis suplicar pues comenzó a envestirme con más fuerza, casi el grado
que no importaba que no quiera moverme casi, se podía decir que los arrimones
que Carlos me daba hacían que me moviera a la fuerza, además debo admitir que sus mordiditas que
comenzó a darme en mi espalda a pesar que me dolieran también dejaban una
sensación rara de placer nunca antes sentida por mi joven cuerpo es de esos
dolores que te gusta, como el quitarte una costra de alguna herida o picarte
las encías de los dientes, no sé si me entiendas, fue en ese momento que no
puedo explicar esa sensación que ese
hombre que podría ser mi padre me estuviera mordiendo y punteando su pene en
medio de mis nalguitas, cerré mis ojos por un momento y me deje llevar por las
sensaciones que sentía, cuando abrí mis
ojos vaya sorpresa que me lleve, unos de los obreros que iban enfrente de
nosotros me veía directamente, veía los movimientos de Carlos hacia detrás de
mí, tenía una mirada de morbo, podía sentir como con su mirada recorría mi
cuerpo, al encontrarse nuestras miradas
pude ver su vista llena de lujuria rápidamente quite mi mirada de la suya y
casi como suplica le dije a Carlos.
-Carlos espera nos están viendo, detente.
Pero igual que había pasado en las otras ocasiones Carlos
solo contesto con otra mordida en mi espalda,
sin querer volví a voltear a donde estaba el obrero y pude ver cómo le
daba un codazo a su amigo para que mirara el espectáculo que yo les estaba
ofreciendo para ellos, casi como si
estuviera adormecida recargue mi nuca en un hombre de Carlos y cerré mis ojos
ya no podía hacer nada era un chica de 13 años que estaba siendo tocada por
primera vez en su vida por un viejo desconocido que había conocido en internet
en el metro de la ciudad de México mientras otros dos hombre la veían, esa fue mi primera experiencia sexual en mi
vida, podía sentir mi vaginita húmeda, nunca me había tocada ni masturbado no tenía control de mi cuerpo en ese momento,
Carlos me podía manejar a su antojo, logre abrir mis ojos por segunda vez y mi
mirada se encontró de frente con la de los dos obreros ellos me indicaban con
su mirada que voltear hacia abajo y así lo hice, pude ver que ambos se tocaban
mientras veían como Carlos me punteaba y querían que yo lo notara que yo lo
supiera querían hacerme saber que se estaban tocando conmigo que mi cuerpo les
provocaba esas erecciones que se les notaban en sus overoles, mis manos
perdieron fuerza y las manos de Carlos lograron llegar a sus objetivos que
deseaban desde hace ratos, uno subió hasta mi pecho izquierdo y la otra llego
hasta tocar mi vaginita por encima de mis Jean, el contacto de sus manos con
mis partes íntimas me volvió como gelatina, puedo jurar que si no fue porque
Carlos me sostenía me hubiera caído en ese vagón del metro tirada sin poder
levantarme, sentía como el cuerpo de Carlos se tensaba detrás de mí y su
respiración se notaba acelerarse, fue en
ese momento que Carlos metió su cabeza en medio de mi cabello hasta encontrar mi
cuello en la parte de atrás, y me dio
una fuerte mordida sin soltarme como sosteniéndome para que no me moviera, en ese momento me acorde de mi gato que tenía
en Monterrey y como veía cuando estaba en celo que agarraba a las gatas
mordiéndoles sus cuellos, justo así me sentí en ese momento sentí como Carlos
se apretó contra mi cuerpo y poco a poco
fue bajando la intensidad de sus movimientos, permití que mi cabello ocultara
mi cara, no quería voltear a ver a los obreros ni que ellos me vieran aunque
sabía que eso era imposible, las puertas
del metro se abrieron y Carlos me llevo hacia afuera, caminaba como si fuera un zombi sentía mis piernas
débiles, aun no podía razonar lo que me había pasado en se vagón del metro,
cuando llegamos a fuera sentí el aire ya
no estar atrapada no dije nada fue mucho para
a mí a mis pobres 13 años y para ser mi primera experiencia.
-vaya Alisos has estado fenomenal me encanto estar
contigo.
Fueron las palabras de Carlos que me hicieron voltear a
verlo, él se notaba relajado, satisfecho,
victorioso, no me puedo imaginar cómo me
debí de haber visto yo, después baje mi mirada ya que note como comenzó a
buscar algo en la bolsa de su pantalón, cuando baje mi mirada note que tenía
una mancha de humedad en su pantalón, como si estuviera mojado imagino por su
corrida, esto me preocupo y lleve una mano hacia mi trasero he intente voltear
imaginando que yo también tendría una mancha de humedad en mis jeans.
-jajaja no te preocupes Alison si tienen un poquito
manchado pero la verdad muy poco dudo que se note algo, toma como lo prometí
aquí están los boletos, te los ganaste que lo disfrutes, solo dame lo que habíamos
acordado.
Aun dudando de si lo que decía era verdad que no se
notaría una mancha en mis nalguitas saque la parte acordada del dinero y se la
di, Carlos se despidió y comenzó a marcharse, fue en hasta ese momento que me
preocupe, la verdad no sabía dónde estaba y nunca había viajado en metro no
sabía cómo regresar o siquiera como salir, con desesperación llame rápido a
Carlos antes de que continuara alejándose.
-Carlos espera.
Carlos me volteo a ver con una cara de esta loca que
quiere ahora, rápidamente le explique que no sabía cómo regresar y que si me
ayudaba diciéndome como llegar por lo menos a bellas artes de nuevo, Carlos pareció divertirse conmigo por mi gran
inexperiencia no solo en temas sexuales si no en la vida misma, el muy amable me
dijo que no me preocupara que me llevaría hasta el metro que me llevaría de
regreso una vez estando parados esperando que llegara el metro me dijo.
-subes en este Alison, y no te bajes hasta que veas en
los letreros que digan bellas artes, de ahí te vas siguiendo los letreros de
salida es fácil no te preocupes.
Yo le agradecí su ayuda y sin decir más vi como ese
hombre se alejó de mí como si no fuera nada, ese hombre que inicio mi obsesión
por ser tocada en el metro y que salió de mi vida para siempre.
Había más gente en la estación esperando me sentía nerviosa porque nunca había estado
entre tanta gente junta, pero me sentí aliviada porque ya había pasado lo de
los boletos y todas esas sensaciones y momentos se quedaron en ese vagón y
podría regresar a mi vida normal, el metro por fin llego y estaba entrando
cuando sonó mi celular era mi hermana
quien me mandaba un mensaje preguntándome en donde estaba y porque me tardaba
tanto, me apresure a contestarlo y note
que tenía otros mensajes de mis amigas del cole también aproveche para tomarle
fotos a mis boletos y mandarle la foto a mi amiga feliz porque iríamos al
concierto, estaba ocupada contestando mis mensajes casi por el mismo lugar
donde me había estado tocando Carlos,
cuando sentí que una mano me tocaba mis nalguitas y las empezaba a
sobar, no podía creerlo había otro individuo que me quería tocar en el metro
ahora entiendo porque mi mama no me dejaba viajar en él, me voltee enojada esperando que me reacción
lo asustara y dejara de molestarme, pero la sorprendida fui yo.
Pues me encontré de frente con unos de los obreros que
hace unos momentos veía como me tocaba Carlos en el vagón, por un momento me
quede callada sorprendida, sintiendo como esa mano se deleitaba con mi
nalguita, tome un poco de valor y le dije aunque con voz baja, por favor señor
no me toque, el embozo una sonrisa malévola y burlona y sin dejar de acariciar
mi glúteo me dijo con su asentó chilango.
-si bien que te gusta que te metan mano.
Estaba por decir algo cuando una segunda presencia se
puso delante de mí y dijo también en voz baja.
-no te hagas morrilla si vimos como dejaste que te
torteara ese wey.
Yo como pude y más con temor por sentirme vulnerable
frente a esos dos hombre le conteste.
-no, no fue así, es que.
Estaba por continuar hablando cuando fui interrumpida por
el primer obrero que me veía en el anterior vagón y que se había puesto
enfrente de mí.
-no te hagas tu eres de esas viejas que vienen al metro a
que les metan mano, y se las cojas.
A lo que yo conteste intentando apartarme un poco del
manoseo de su amigo que ya tenía las dos manos en mis nalguitas.
-no señor yo no soy de esas chicas que dice yo.
-ya veo esto es parte de tu jueguito hacerte la inocente,
pero no te preocupes con nosotros vas a tener lo que vienes a buscar.
Terminando de decir esto sentí como su compañero me volvió a tomar de mi cintura y por segunda vez pude sentir otro pene restregándose en mis nalguitas, vaya pensé apenas esta mañana nunca había sentido uno y ahora ya tenía a un segundo haciendo movimientos de copulación detrás de mí, sentía como me punteaba he igual que hace unos minutos me comenzó a gustar esa sensación y
el peligro que me generaba el que un viejo desconocido me
estuviera haciendo eso en un lugar tan público.
-estas re sabrosa pinche chamaca, con que vienes a
ofrecer el culo al metro, no te preocupes con nosotros vas a tener lo que
bienes a buscar.
La forma en que me hablaba mientras se restregaba conmigo
me hizo sentir rara nunca nadie me había hablado así, me sentí dominada sumisa
al deseo de estos hombres, el segundo obrero se había dado la vuelta dándonos la espalda como cubriendo a su
compañero para que siguiera metiéndome mano.
-que compa de aquí a donde nos vamos a llevar a esta
chamaca.
Fueron las palabras que dijo el obrero que se estaba
restregando conmigo, ese comentario me saco un poco de mi transe, no podía
creer que estos viejos estuvieran pensando en llevarme con ellos otro lugar.
-no lo sé wey, es lo que estoy pensando, ya vez que no
traemos tanto varo, déjame pensar en un hotel barato.
Sus palabras resonaban en mi cabeza, yo una niña que se
considerada bien hasta esta mañana jamás tocada que nunca había tenido ni
siquiera su primera cita o su primer beso o siquiera tomado de la mano estaba a
punto de ser llevada a un hotel barato por dos viejos desconocidos pensando que
yo era una puta, no dije nada aun analizaba las palabras de esos patanes cuando
el que estaba punteándome dijo.
-nos sacamos la lotería esta morita esta buena y está muy
guapa la güera, a mi déjame romperle el
culo, ya vez que siempre he querido saber que se siente y el de ella no está
nada mal.
Su punteo no cesaba
mientras le contaba sus planes a su compañero, a lo que el contesto aun de espaldas.
-pues ya haya vemos quien le rompe el culito primero yo
también quiero volver a experimentar eso, o le damos entre los dos, esta mora a
eso viene al metro a que la reventemos a vergasos.
Escuchaba lo que me pensaban hacer estos obreros y en un
principio sentía miedo pero me descubrí a mí misma que ya no era tanto miedo al
contrario sentía algo de morbo por un segundo cerré mis ojos y me imagine en un
cuartucho de un hotel barato teniendo sexo con estos dos viejos que tenían más
o menos la edad de mi papa, pensé que mi primera vez seria con estos
desconocidos y que sería incluso en una doble penetración, mi vaginita
comenzaba a mojar mi ropa interior con esta idea, mientras seguía escuchando
como hablaban estos viejos mientras sentía el pene de uno de ellos cada vez más
duro más fuerte sus punteadas a mi colita.
-pero wey antes hay que pasar por unos condones no.
A lo que su compañero contesto.
-pues claro wey, quien sabe con cuantos ha cogido esta
morra, seguramente si se lo metes así se
te cae el pito al día siguiente.
En verdad pensaban que era una mujerzuela y no solo una
mujerzuela cualquiera si no una que se dejaba coger por cualquiera, cuando en
realidad era muy virgencita lo más probable la más virgen que habían tocado en
su vida esos pervertidos, mi docilidad se comenzó a notar ya que mi cuerpo
comenzó a relajarse en las manos de ese obrero,
nunca me di cuenta lo que pasaba hasta que sentí que el obrero tomaba mi
mano y la guiaba hasta hacer contacto con su pene, si el viejo aprovechando el
discreto anonimato que nos daba su amigo se había sacado su pene ahí en pleno
metro y ahora me estaba pidiendo que se lo tomara, al bajar mi mano pude sentir la fuerza de su
pene y su olor fuerte que tenía pues llego hasta mi nariz su aroma a macho en
celo, por un momento me resistí a tocarlo, pero continuo insistiendo además
había algo dentro de mí que me pedía que tomara entre mis manos el primer pene
de mi vida el verme ahí rodeada en un
lugar tan público a punto de tocar mi primer pene me excitaba muchísimo, sentí
el calor que expedía y poco a poco fui abarcando su grosor con mis dedos, fue
mi movimiento muy lento como si su pene me fuera a quemar que poco le faltaba,
cuando por fin lo abarque sentí su palpitar y lo mojado que estaba, lo sentía
como vivo en mi mano, no me atrevía a mirarlo solo me dedicaba a sentir su
palpitar con mis dedos, el obrero lanzo un fuerte suspiro cuando sintió como mi
mano abrazaba su pene a tal grado que su compañero voltea a vernos y mirando lo
que pasaba solo rio y dijo.
-jejeje pinches puercos.
Después se volvió hacia adelante para seguir
tapándonos, su compañero se detuvo por
un momento pero después comenzó a mover mi mano de arriba abajo de una forma
lenta, cuando sentí que mi mano subía
sentí que su pene estaba más mojado, cuando mi mano bajo sentí como me acerque
a su pantalón y como uno de sus bellos púbicos provocaba cosquillas en mi mano,
este movimiento lento se repetía al compás que el obrero marcaba, por mi parte
seguía sintiendo como su pene palpitaba en mis manos, se sentía mojado y de vez
en cuando lanzaba grandes espasmos, de
pronto tomo mi mano y la puso en la punta de frente a su pene, fue más rápido
de lo que pensé o al menos eso sentí, porque sentí el primer chorro caliente estrellarse
en mi mano seguido de otro y otro y otro.
Ese viejo estaba terminando en mi mano, el primer semen
que residía en mi vida, doble las puntas
de mis dedos y mis uñas ayudaron a que mi mano formara un pósito, no quería que
mi premio terminara en el suelo, si lo se parecería una locura pero en ese
momento eso paso por mi mente y termine
recibiendo toda su corrida en mi mano, sentía su liquido súper caliente
acumulándose en mi mano hasta formar un charquito de esperma en la palma de mi
mano, el obrero todavía se limpió lo
poco que le quedaba con la punta de mis dedos una vez terminado se dispuso a
guardar su pene de nuevo, podía sentir mi mano mojada y caliente y esto solo era el principio de lo que se
avecinaba.
De pronto el obrero que me tapaba me saco de mi transe
diciendo ya llegamos, las puertas del metro se abrieron y comenzó a salir la
gente, y ambos obreros se dispusieron a salir y yo en medio de ellos, aun con
el semen en la mano, cuando salimos pude
ver que el letrero decía bellas artes, nunca me di cuenta cuanto habíamos viajado
lo último que me importaba era el viaje pero para mí buena suerte nos habíamos
bajado justo en mi bajada, continuamos caminando y yo pensaba que si de verdad iría con esos
viejos a perder mi virginidad vaginal y según ellos también anal, supongo que
como me vieron muy cooperativa en el vagón pensaron que ya era suya porque me
dieron suficiente espacio entre ellos el suficiente espacio para que en un
momento de cordura saliera casi corriendo alejándome lo más que podía de ellos,
no mire a ver si me seguían solo camine
casi corrí lo mas que pude entre la gente,
no sé cómo encontré la salida del metro pero logre salir, una vez me dio la luz del día me sentí un
poco más segura, camine un poco y tome el primer taxi que vi, una vez adentro
me di cuenta que había logrado “escapar”,
mire a mi mano que aun la tenía en forma de cuchara aun tenia parte del
semen de ese obrero en mi mano, era la prueba de que realmente había pasado,
realmente había masturbado a un viejo
en el metro, realmente había hecho que dos desconocidos se corrieran con mi
cuerpo, y realmente me había gustado, mientras viajaba aun no lo comprendía por
completo pero ese día había iniciado mi filia mi filia del gusto se ser tocada
por desconocidos en el metro, a mis 13 años estaba a punto de iniciar mis
aventuras en el metro de la ciudad de México, pero eso, eso será motivo de otra
historia…
Continuara…..





Comentarios
Publicar un comentario