El manjar del albañil el inicio “Laila”
Holiss, como habida lectora y escritora de este y otros
grupos de relatos he disfrutado de muchos de ellos, como muchos de ustedes
espero con ansia la continuación de
algunos relatos y me desilusiona que algunos los han dejado inconclusos, es por
esto que me he decidido a “continuar” con uno de mis relatos favoritos titulado
El manjar del albañil «el inicio» si no lo has leído, hazlo es muy bueno, no se
quien lo escribió, pero si lee este relato espero que no se moleste por
intentar seguir su relato bueno le daré otra perspectiva desde otra visión,
espero les guste a todos y todas.
El manjar del albañil el inicio “Laila”
Hay muchas cosas en mi vida que no me gustan como a supongo todo el mundo , es
sorprendente las cosas que uno olvida y las cosas que no se pueden olvidar,
cuento mi historia en estos grupos porque no soy una mártir ni una mujer débil
prefiero que a la gente le cause morbo y
excitación a que me compadezcan, mis padres me querían mucho pero la verdad no
eran buenos padres, mi papa concentrado todo el tiempo en su trabajo, me quería
mucho pero no tenía mucho tiempo para mí, salía todo el día y llegaba ya muy
tarde y los días que estaba en la casa se la pasaba frente a su computadora
haciendo su trabajo y cuando terminaba veía televisión.
El espacio de las pequeñitas….:3 ….
Por otro lado mi mama era una mujer muy atractiva y
activa, quería estar en todo, lo malo es que eso le provocaba que no me tomara
mucha atención, eso le molestaba a papa, pero como el casi nunca estaba mi mama
encontró las formas de salir sin que él lo supiera, dejándome viendo sola
televisión o comiendo o dibujando algo, y en verdad siento que era una mujer
muy distraída ya que no puedo creer que a pesar que era ella quien lavaba mi
ropa nunca noto que mi ropa casi siempre y en especial mi ropa interior estaban
manchadas de semen.
Me paso a describir: mi
estatura estándar, delgada, mi
cabello llega casi hasta mi cintura es largo y es güerito, mi piel es clara como la leche, lo que más
deleita de mi es mi preciosa cara de ángel, mis dientecitos de leche, mis labios y mis
ojos, las expresiones que hacía todo en
mi era digno de admirar, tan
bella como mi madre hasta me atrevería a
decir que era mucho más hermosa que mi mama (esto en palabras de papa), la
verdad era una niña muy bonita también tenía un cuerpo bonito, (intentare dejar
una foto si se puede mía de esa edad)
pero en ese momento que paso lo que les contare solo tenía 5 años en mi
mente de niña no sabía de lo que mi pequeño y lindo cuerpo provocaba en los
hombre, en especial en los amantes de las niñas, pues vivía sola en mi
casa era como si estuviera en una
burbuja alejada del mundo, irradiaba inocencia pura y esto un viejo pedófilo
supo aprovecharlo y explotarlo muy bien para satisfacer sus perversiones con mi
inocencia y mi cuerpo de niña linda.
Todo comenzó con la llega a la casa del albañil al que
mis padres le decían Maestro Beto, él era un hombre ya mayor incluso más que mis padres se veía más como uno de mis
abuelitos,
No era muy alto era más bajo que mi papa he incluso que
mi mama, era de un color más oscuro que
nosotros se podría decir que era moreno y tenía bellos por todo sus brazos,
tenía un bigote muy tupido de color blanco también tenía una gran panza que me
causaba algo de risa, él había llegado a mi casa para rede modelar el
baño, desde que llego fue muy amable con
nosotros al parecer mi papa ya lo conocía desde antes pues al parecer el señor
era amigo de mi abuelo.
Los dos primeros días que empezó a trabajar en mi casa
fueron de lo más normal, pues el maestro Beto se encerraba en el baño a
trabajar mi mama se dedicaba a sus cosas al igual que yo, con esto la única que
sufría un poco era mi mama ya que no podía salir a sus mandados de siempre pues
no tenía la confianza de dejarme sola
con el maestro Beto, no era porque desconfiara del sino porque tenía miedo de
que el pidiera decirle a papa que me dejaba sola y ella se salir a la calle a
quien sabe que, fue en el tercer día que
mi mama recibió una llamada que al parecer le
interesó mucho.
Mama: – de verdad! No lo puedo creer enserio, bueno es
que ahorita no puedo, es que no tengo con quien dejar a Laila, bueno deja me
doy una escapadita rápida.
Mi mama se dirigió rápidamente al baño que estaba
remodelando el maestro Beto y le dijo.
Mama : -Maestro Beto que pena me da con usted pero me
salió un inconveniente y tengo que salir de rápido a ver algo, sería mucho
abuso si le encargara que le eché un ojito a Laila de vez en cuando, no me
tardo nada se lo aseguro.
Pude escuchar como el maestro Beto dijo con su voz ronca.
Pierda cuidado señora, yo le hecho un ojito a la nena no se preocupes, después
mi mama le contesto, se lo agradezco mucho maestro no me tardo nadita luego,
luego vuelvo, mi mama salió del baño y fue a donde yo estaba coloreando y me
dijo.
Mama:- Laila ahorita vengo no me tardo, no vayas a estar
molestando al maestro Beto, y hazle caso en todo lo que él te diga, porque no
mejor vas a la sala a ver televisión y ahí te quedas sentadita en lo que
regreso.
Si mama conteste y Salí de mi cuarto llevando mi muñeca
favorita conmigo, y me senté en el sofá a ver la televisión, mientras mi mama
salía por la puerta y abría el garaje para salir con su auto, para esta parte
debo hacer otro pequeño paréntesis para
aclarar algo, (mi mama cuando era más joven fue modelo, de hecho empezó
modelando desde muy pequeña, por eso era muy vanidosa con su cuerpo, por eso
pasaba horas en los salones de bellezas o en gimnasio, en cuanto a mí, mi mama
sabía que era muy bonita y estaba orgullosa de eso, le había comentado muchas
veces a mi papa que ella creía que podía
llegar a ser modelo y que le podía decir algunos amigos que ella conocía para
secciones de fotos, mi papa no quería pues sentía que era apenas una bebe y el
creía que de esa manera sexualizaban a
las niñas, pero esto no limitaba a mi
mama a que siempre me vistiera de una forma bonita ósea muy coqueta, mi mama le
encantaba como se ve veían los vestidos y era lo que siempre usaba, vestidos,
faldas o incluso falsas muy cortitas, ya que también tenía muy bonitas
piernas).
Una vez aclarado esto seguimos con la historia, como les
dije en un principio es curioso de lo que uno se acuerda y de lo que no, todo lo que les voy a contar es como lo
recuerdo casi como si viera una película recuerdo cada detalle, ese día llevaba
un vestido completo, de colores, se amarraba con un cordoncito que pasaba por
atrás de mi cuello, tenía mi cabello suelto y con moñitos que lo sostenían un
poco ya que mi cabello es completamente lacio, todo eso hacia juego con unas
zapatillas rojas con un gran moño amarrillo, (si puedo dejare una foto en mi
relato para que me conozcan).
Me puse a ver televisión pero la caricatura que estaba no
me gustaba, asique mejor fui a mi cuarto
a traer mi casita de muñecas y seguir jugando, al pasar por el baño podía
escuchar el ruido que hacia el maestro Beto al trabajar, pero seguí caminando
tome mi casita y me dispuse a jugar en la sala,
no paso mucho rato que sentí la mirada de alguien y levante mi cabeza y ya estaba parado
el maestro Beto viendo como jugaba, yo me sentí algo incomoda y un poco apenada y
solo le di una tímida sonrisa, el maestro Beto no me dijo nada solo seguía
viéndome atento a donde estaba, después se acercó a la puerta y miro un poco
por la ventana y me dijo.
Maestro Beto:- ¿y tú mama suele tardar mucho nena?
Esas fueron las primeras palabras que salieron de la boca
del maestro Beto que fueron más una pregunta.
Yo:- pues sí, a veces llega casi hasta que ya va a llegar
mi papa.
En verdad que yo era en extremo inocente, pues mis papas
nunca me habían advertido de ningún peligro, además no había tenia contacto con
mas que miembro de la familia, no tenía idea del sexo ni nada de eso, ni sabía
el peligro que podía ser estar a solas con un viejo, además que solo tenía 5 años como podía yo
desconfiar de un adulto al que parecían tenerle mucha confianza mis papas.
Maestro Beto: en verdad que eres muy bonita Laila, eres
preciosa y me encanta como se te ve ese vestido, ¿oye te gustan muchos los
unicornios verdad?
Conteste afirmativamente y de una forma feliz, pues para
nadie era secreto que me encantaban los
unicornios pues casi todos mis juguetes eran de unicornios y los adornos
de mi cuarto también y esto supongo lo noto el maestro Beto.
Maestro Beto:- bueno pequeña yo tengo uno muy bonito que
me gustaría regalarte, ¿te gustaría que te lo regalara?
Nueva mente volví a mover mi cabecita de forma afirmativa
pero ya más emocionada por el regalo que me iba hacer el maestro Beto.
Maestro Beto:- muy bien hermosa mañana te lo traigo, oye
pero quería decirte que si me dejabas tomarte unas fotitos con mi celular así
como estas, es que te vez hermosa pequeña con ese vestidito y tu carita de
ángel, ¿me dejas tomarte unas fotitos?
Conteste sin pensarlo con un sí, pues mi inocencia no me
dejaba ver las perversas intenciones del viejo del maestro Beto, fue en este momento que pude ver como el maestro
Beto trago algo de saliva, se veía algo nervioso, supongo que se dio cuenta de
lo inocente que era yo, y ahora quería averiguar hasta donde llegaba mi
inocencia, el miro una vez más por la ventana y después pude ver cómo le puso
seguro a la puerta de la casa, después dio unos pasos hasta donde yo estaba y
saco de su bolsillo su celular, y me
dijo con un tono de voz como agitado.
Maestro Beto:- párate princesa y quédate así paradita.
Yo me pare y quede paradita frente del, el me miro de pies a cabeza y me dijo.
Maestro Beto:- en verdad que estas hermosa, eres un
bomboncito, vaya, ahora no te muevas
pequeña te tomare unas fotitos.
Con su célula comenzó a tomarme muchas fotos, unas de
cerca y otras de lejos, parecía que lo disfrutaba mucho, me pedía que sonriera
y yo lo hacía, después me dijo que me pusiera de ladito y así lo hice, después
que le diera la espalda y también lo hice, después que me sentara en el sillón,
que cruzara mi pierna una sobre la otra, que me sentara en el suelo, no sé
cuántas fotos tomo pero creo que le gustó mucho mi obediencia al maestro Beto,
pues se veía muy contento tomando las fotos.
Maestro Beto:- oye
hermosa y dime de que color son tus calzoncitos.
Supongo que para este momento él ya los había visto, pues
entre tanto movimiento y lo corto que era mi vestido además de que para una
niña de 5 años no tienes tanto cuidado con los movimiento que hacía en
el sofá supongo que se los había enseñado, para lo que hubiera sido una señal
de alarma para casi todos, para mí era una pregunta de los más normal, pues
para mí solo era una prenda de ropa y como les dije era muy inocente, al grado
que sin ningún problema o pena y sin pensarlo levante mi vestido frente a los
ojos del viejo pervertido para mostrarle mis calzoncitos blancos con una figura
de unicornio, el Maestro Beto abrió sus ojos al máximo al ver que yo levantaba
mi vestido frente de el sin que él me lo pidiera, pude escuchar como lanzo un
pequeño gemido y abrió su boca por la cual escurrió un poquito de baba que fue
a parar a su barba, esto me dio algo de risa, pero me contuve, el rápidamente
me dijo.
Maestro Beto:- pero que hermosos calzoncitos angelito y
tus piernas son como de ceda, eres un pastelito digno de mirar, no bajes tu
vestido mi pequeña quédate así, no lo
bajes.
Con su celular comenzó a tomar más fotos, por mi parte yo
obedecí y seguí sosteniendo mí vestido con mis manitas para deleite del viejo
Beto, debió de haber sigo como sacarse la lotería para este viejo pervertido
que una nena tan linda le estuviera enseñando sus braguitas como si nada.
Maestro Beto:- oye angelito, me dejas tocar tus
calzoncitos, es que quiero sentir su tela a ver si son suavecitos como se ven,
¿si me dejas?
Asistí con mi cabecita como a todo lo que hasta ese
momento me había pedido el Maestro Beto, su respiración se hizo más
agitada, pues se podía escuchar, le
costó mucho trabajo hincarse para ponerse a mi estatura ya que su panza que era
muy grande le estorbaba, una vez que estuvimos frente a frente me llego su olor
a sudor y a polvo, estaba sucio por su trabajo, rápidamente metió su mano
derecha bajo mi vestido y la lleva justo al medio de mis piernas hasta topar en
medio de ellas, para tocar como me dijo
mi calzoncito, sus dedos eran grandes y ásperos, al sentir el contacto de sus
dedos con mis calzoncito instintivamente lance un poco mi cinturita para atrás,
podía sentir como su dedo grande y áspero recorría por encima de mi calzoncito
mi pequeña vaginita jamás tocada, podía sentir lo áspero de sus dedo el cual se
sentía aun estando de por medio me calzoncito blanco, yo intentado hacer
platica le dije.
YO:- ¿si son suavecitos verdad?
A lo que le contesto con su voz muy agitada y algo
entrecortada.
Maestro Beto:- muy suavecitos pequeño ángel, me encantan,
pero déjame sentirlos bien.
Terminando de decir esto el Maestro Beto recorrió toda mi
pequeña cinturita por el elástico de mi calzoncito por debajo de mi vestido
hasta que sus manos toparon con mis pequeñas pero bien formadas y levantadas
nalguitas y rápidamente las tomo como si de dos pelotitas se trataran pude
sentir como las sobaba suavemente sintiendo lo suave de mi calzoncito como él dijo, sus manos eran grandes,
comenzó a sobármelas y a darme unos pequeños apretoncitos, después acerco su cara y la puso por un lado
de mi cuello justo en mi oído derecho y tomo aire con fuerza y dijo.
Maestro Beto:- hueles delicioso bebe, me encanta tu aroma
a flores, y tus calzoncito que suavecitos,
eso me gusta mucho.
Aun después de todo esto para mí esto no era nada malo,
era muy inocente y supongo que para deleite del viejo Beto seguía hablando con
el mientras se aprovechaba de mi inocencia.
Yo:- Es que mi mama me baña a diario y me hecha perfume,
por eso huelo a flores del jardín.
Mmmm suave, dijo el maestro Beto mientras continuaba
acariciando mis nalguitas, des pues paso su mano derecha de nuevo al frente
para tocar mi vaginita y dejo la izquierda aun acariciando mis nalguitas, su
mano era tan grande que sin ningún problema abarcaba mis dos nalguitas, sus otros dedos raspaban un poco mis piernitas y podía sentir lo áspero de
ellos, después se acercó aún más a mi cuello
y me empezó a dar pequeños besitos en mi cuellos, muy pequeñitos, podía ahora si escuchar lo agitado de su
respiración, su olor a sudor, su mano
continuaba tallando lentamente mi vaginita y su otra manos mis nalguitas, después sentí como con su lengua recorría
desde el inicio de mi cuello hasta el inicio de mi orejita, esto me dio un poco
de cosquillas y lance una pequeña risita a lo que él dijo en voz baja.
Maestro Beto:- conque te está gustando zorrita.
Terminando de decir esto con sus dos manos apretó fuerte
mis nalguitas pude sentir la fuerza de sus manos y como me levanto del
fuerte agarrón un poco del suelo,
después me dio otro apretón y después otro, con su lengua ahora lamia mi
cuello como si de un perrito se tratara y esto me causaba muchas
cosquillitas, así estuvo unos minutos
lamiendo y apretando mis nalguitas y amasándolas con sus manos a su antojo,
después se apartó de mí y dijo para sí mismo.
Maestro Beto:- ya no debe tardar tu mama, pero no me
puedo quedar a si amor, ya se vamos a jugar un juego.
Mientras decía esto caminaba hacia la ventana, cuando
llego a ella se asomó nuevamente por la venta y después volvió a donde yo
estaba y me dijo.
Maestro Beto:- Vamos a jugar un jueguito Laila, ¿si
quieres?
Yo afirme con mi cabeza de nuevo y después el ya
poniéndose enfrente de mi dijo.
Maestro Beto.:- mira bebe en este jueguito tienes que
quedarte paradita ahí donde estas y después tienes que cerrar tus ojitos, pero
no debes abrirlos tienes que tenerlos cerrados, no importa que escuches o
sientas no los abras o pierdes el juego, los abres hasta que yo te diga, ¿crees
poder jugar pequeña?
Yo:- sí, no voy abrir mis ojos Maestro Beto.
El embozo una sonrisa y después me dijo que cerrara mis
ojos, después pude escuchar como un
cierre se bajaba y después la respiración agitada del maestro Beto, que repetía
con una voz agitada.
Maestro Beto:- si bebe, aaaa, que hermosa eres, me
encantas, siii, bebe, te voy a llenar esa carita linda que quienes con mis
mecos, recibirás mi marca bebe, préstame tu manita.
No entendía las palabras que decía solo tenía mis ojitos
cerrados para ganar el juego, me llegaba un olor raro que nunca entes había
olido, después pude sentir como su tosca mano tomo mi manita derecha y me hizo tocar algo caliente y grueso, por
instinto quise quitar mi manita pero él no me dejo, detuvo mi mano en ese
objeto que yo sentía muy caliente, pude sentir como piel, y por reacción le di
un pequeño apretoncito para intentar adivinar que era, esto provoco un gemido
en el maestro Beto quien sostuvo mi mano y comenzó a subir y a bajar poquito por ese objeto, con su ayuda
mi manita que no alcanza a cubrir todo el objeto bajaba y sucia por este objeto
caliente, escuchaba la respiración rápida del maestro Beto y sus gemidos cada
vez más fuertes y rápidos, aaaaa,
aaahhh, siii bebe asiii, que zorrita eres, siii, asiii, sigue, eran las
palabras del maestro Beto, en el momento pude sentir como una de sus manos
sostenía mi mentón y hacia que mirara un poquito hacia arriba, fue en ese
momento que el maestro Beto empezó a mover mi manita más rápido y dijo como
desesperado.
Maestro Beto:- yaaa mi amor, yaaa, no abras los ojitos,
no abras los ojitos, arrrrrhhh.
Pude escuchar un fuerte gemido he inmediatamente después
pude sentir como algo muy caliente caía en mi carita, sentía como esos chorros
golpeaban mi cara, y como resbalaban por ella mientras el maestro Beto
resoplaba y continuaba moviendo mi mano pero cada vez más lento, sentía como seguía cayendo ese líquido
caliento por mi carita, y después como algo había resbalo hasta mi pecho porque
mi vestido era destapado, su olor era fuerte pero aun no podía reconocerlo,
también mi manita que estaba sobre el objeto caliente había termina embarrada
de ese líquido y se sentía algo pegajosa,
poco a poco el maestro Beto fue dejando de hacer esos movimientos con mi
manita hasta que por fin la soltó, después pude sentir como levanto poquito mi
vestido, fue solo un momento hasta que lo soltó, después dijo.
Maestro Beto:- no abras tus ojitos aun bebe, espérame
tantito.
Pude escuchar de nuevo el sonido de su celular tomando
fotos, a mí me daba muchas cosquillas ese líquido casa vez que resbala por mi
cara y llegaba hasta mi pecho planito, pero
me aguantaba la risa, después él dijo.
Maestro Beto:- ya abre tus ojitos bebe.
Abrí mis ojos y mis pestañas estaban un poco manchadas
por ese líquido calientito que ya se estaba enfriando en mi carita, lo prime que hice fue llevar mis manitas a mi
cara para intentar limpiarme con ellas ese líquido pegajoso, mis manitas
rápidamente se llenaron por completo y se sentían pegajosas y brillaban, también tenía en mi pecho y
podía ver una mancha grande en mi vestido como si me hubiera caído agua, fue en
ese momento que pregunte.
Yo:- ¿qué es esto?
Maestro Beto:- es crema de hombre bebe, para que huelas
muy rico, pero vente vamos al baño a limpiarte.
Me tomo de mi manita y me llevo al baño para que me
pudiera lavar, luego con cuidado me empezó a lavar mi cara, mis manos y un poco
de mi pecho, cuando quede limpia mi seco, él se veía un poco nervioso podía
decirse que hasta preocupado se le veía en la cara, una vez que quede limpiecita me dijo.
Maestro Beto:- mira Laila ¿tú sabes lo que es un secreto
verdad?
Yo:- si claro es algo que no le puedes contar a nadie.
Maestro Beto:- Exacto nena, que inteligente eres, pues
veras preciosa, las fotos que te acabo de tomar y lo del jueguito y todo lo que
acabamos de hacer es un secreto y nadie lo puede saber, nadie, ni tus papa, ni
tu mama ni nadie, debes prometerme que no le dirás a nadie, y mañana te traeré
tu unicornio.
Yo:- sí, siquiera
a mi muñequita.
Maestro Beto:- no Laila ni a tus muñecas a nadie es a
nadie, te acuerdas que te dijo tu mama antes de que se fuera.
Yo:- sí que le hiciera caso.
Maestro Beto:- pues bueno yo te estoy diciendo que a
nadie le debes contar y si le cuentas a alguien ellos sabrán que me
desobedeciste y te van a regañar por desobedecer a tus mayores, está claro
Lailita.
Yo:- si maestro Beto, no lo desobedeceré, no le diré a nadie,
se lo prometo, nunca, nunca, guardare
nuestro secreto.
Maestro Beto:- pero que muñequita tan obediente, mañana
te traeré tu unicornio, pero si me entero que desobedeciste será para otra
nena, bueno ahora vete a ver televisión que yo tengo que seguir trabajando.
Conteste con un sí y al darme la vuelta para ir a la sala
el maestro Beto me dio un último apretón en mis nalguitas, después fuimos a la
sala el quito el seguro a la puerta y yo me puse a ver televisión y él se
encerró nuevamente en el baño, no paso mucho tiempo hasta que mi mama llego, y
le aviso al maestro Beto de su regreso y la tarde continuo de lo más normal.
Supongo que fue en este momento que el Maestro Beto se
dio cuenta que estaba en una oportunidad
de oro, pues yo cumpliendo mi promesa no le dije nada a mi mama y ella
tampoco me cuestiono nada de mi día, supongo que noto que mi mama no era muy
observadora y yo era una nena muy inocente que sabía guardar secretos justo lo
que un pedófilo sueña y el Maestro Beto lo había encontrado en esta casa, y con
una nena tan hermosa como yo, supongo que esto lo animo a trazar un plan en el
tiempo que estuvo trabajando y ser más osado, cuando termino el día al
despedirse sucedió la conversación que cambiaría mi vida.
Maestro Beto:- Me despido por hoy señora Mariana, ya
mañana regreso
Mama:- muchas gracias maestro Beto y gracias por cuidar a
Laila espero no le haya causado problemas.
Maestro Beto:- para nada señora, Lailita es una niña muy
bien portada y obediente.
Esto lo dijo en voz alta supongo para que escuchara lo de
obediente.
Maestro Beto:- de hecho señora Mariana, si me perdona el
atrevimiento he visto que usted es una persona muy ocupada y veo que el cuidar
a Lailita no la deja hacer sus cosas, estaba pensando que si quisiera yo podía
conseguirle quien la cuide para que usted haga sus cosas.
Mama:- híjole la verdad es que si maestro Beto me han
salido muchos compromisos y no me la puedo llevar, pero mi esposo no me deja
dejar a mi hija al cuidado de nadie sino con gusto ya habría conseguí a
alguien.
Maestro Beto:- mire señora por eso no se preocupe, yo se
guardar secretos y si usted no le dice a su esposo yo menos, a mí me conviene
porque le daría trabajo a mi chamaquita que tengo en la casa sin hacer
nada, ella puede llegar después de que
se vaya su esposo he irse antes de que
llegue como ve.
Mama:- híjole maestro Beto, pues suena muy bien ¿pero cuánto
me cobraría su hija por cuidarme a Laila?
Maestro Beto:- por eso no se preocupe con que le diera
unos 50 pesos al día, es solo para no tenerla en la casa de floja, además ella
sabe cuidar niños a cuidado a todos sus sobrinos y mire que son varios, como ve
seño.
Mama:- déjeme pensarlo y mañana le tengo una respuesta
como ve.
Maestro Beto: claro seño usted manda y espero acepte,
buena hasta mañana, hasta mañana Lailita.
El maestro Beto salió por la puerta con la promesa de
volver mañana con mi unicornio y con quien sabe más sorpresas continuara………
Dulce Luna.





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ResponderBorrarHola Once que bueno que te gustara y agradezco mucho tu comentario pues eso me motiva a seguir, espero que disfrutes mucho cada visita a mi blog.
BorrarMe alegro de haber descubierto esto, esta muy buena esta historia, espero que haya mas historias como esta
BorrarHola Lika ya estan disponibles las partes 2 y 3 espero las disfrutes
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