Episodio 2: Mi primer beso
Hola amigas y amigos lectores, hoy les dejo un nuevo relato,
espero les guste, este es mi segundo relato que les voy a dejar de unas de mis
vivencias, como lo dije desde un principio les contare las experiencias que me
han tocado vivir a mi corta edad, hoy les dejo esta historia que por fin
termine de escribir, espero les guste, también el explicar que los relatos que
dejo son 100% reales, tal vez no son tan espectaculares como otros que he leído
pero pues es la vida real.:
Mi primer beso
Después de que mi tío me dio mi lechita, desde ese día, toda
mi vida cambio, yo creo que desde ese momento veía el mundo completamente
diferente, pues ya no tenía la mentalidad de una bebe, había cambiado y estaba
completamente llena de preguntas, que llenaban mi cabeza de curiosidades, en
especial la pregunta que más rondaba en mis pensamientos era lo que había
pasado esa mañana con mi tío.
EL ESPACIO DE LAS PEQUEÑITAS… :3 …
De las preguntas que más me hacía era que si había estado
bien lo que esa mañana había pasado, por una parte muy adentro de mi creía que
lo que había hecho mi tío conmigo estaba mal, pero después pensaba que no era
posible que una persona mayor le hiciera el mal a una niña, y mucho menos a una
niña de su familia, por esta razón me convencí que estaba completamente
equivocada, también nunca se lo comenté a nadie hasta años después a mis amigas
Natlalie y Dani.
Lo único cierto es que ya nada volvió hacer lo mismo, ya que
como lo mencione mi manera de ver al mundo había cambiado por completo,
constantemente me preguntaba si mis compañeritos de kínder tenían lo mismo que
mi tío tenia, también me preguntaba si lo tenían igual de grande que él, estas
preguntas me llevaron a hacerles varias travesuras a mis compañeros, ya que,
como no es algo que una niña pueda preguntar a los mayores y aunado a que soy
muy tímida pues estas interrogantes me acompañaban a diario.
Me acuerdo que después de lo sucedido con mi tío comencé a
intentar juntarme más con mis compañeros que con las niñas de mi kínder, esto
no era una tarea fácil ya que a esa edad los niños no quieren jugar con las
niñas y además sus juegos eran sumamente rudos, yo evitaba esos juegos, pero no
siempre, además era mi excusa perfecta para estar cerca de ellos e intentar
tocar en medio de sus piernas, justo en donde mi tío me había enseñado que
tenía su cosa, (en ese tiempo no sabía su nombre como ahora), en varias
ocasiones logre tocar "accidentalmente" a algunos de mis
compañeritos, pero la verdad que recuerde no se sentía nada, no podía sentir el
mismo bulto que sentí ese día que mi tío tomo mi manita y la llevo a en medio
de sus piernas, la verdad era como si ellos no tuvieran.
Esto en lugar de tranquilizarme me llenaba más de dudas,
también me preguntaba si algunas de mis compañeritas les habría pasado algo
similar, pero como era muy tímida nunca
tuve el valor de preguntarle a alguna, pero ahora que lo pienso no creo que mis
compañeritas entendieran de que hablaba si les preguntaba, porque en muchas ocasiones
ni yo misma sabía lo que quería.
En algunas ocasión tuve la intención de espiar a los niños
cuando iban al baño, porque alguna vez una de mis amiguitas dijo que ella había
visto a un niño cuando iban al baño y nos dijo que ellos lo hacían mientras
estaban parados, la verdad es que si tenía ganas de espiarlos pero era solo una
niña, no tenía el valor de hacerlo.
Pero en una ocasión me atreví hacer algo diferente, era un
día del niño en el kínder y había convivio para festejarlo, para esto yo estaba
con otra de mis compañeritas parada afuera de un salón, solo viendo pasar a la
gente, cuando de pronto llega al salón que estaba enfrente de donde estábamos
paradas Don Bocho, (le diré así porque nunca supe su nombre), él era el
conserje de la escuela, no recuerdo cuantos años tenía pero ya era un señor
grande, llevaba cargando unas cajas con las dos manos y se acercó al salón y me
dijo.
-Dulcecita, un favor me puedes sacar las llaves que están
aquí saliendo de mi bolsa para abrir la puerta.
Yo me acerque algo penosa y podía ver las llaves, él no me
veía, ni yo a él, porque lo tapaban las cajas que cargaban con ambas manos,
cuando estuve lo suficientemente cerca, el estar cerca de ese hombre y yo aún
pequeña, mi mente me trajo de regreso ese recuerdo de mi tío parado frente a mi
metiendo su pene en mi boca, sin querer y como siempre he sido una niña muy
inteligente, (jejej), llego a mi mente que esta era mi oportunidad para
averiguar si todos los hombres tenían lo mismo que mi tío, o solo era cosa de
él.
Como algo involuntario lleve directamente mi mano a en medio
de sus piernas tocando por unos micro segundos eso que llenaba mi cabeza de
preguntas y que al sentirlo en Don Bocho podía comprobar que eso lo tenían
todos los hombres, pero no los niños, al sentir mis manos tan cerca de su pene
Don Bocho retrocedió rápido y me dijo con una voz como si le quisiera ganar la
risa.
-no Dulce la llave está cerca de mi bolsa derecha, solo
tómala y dámela.
Yo ya había comprobado lo que quería así que saque la llave de
su bolsa y se la di, el abrió la puerta y se metió dándome las gracias, yo la
verdad estaba contenta había contestado una de mis preguntas y esto me calmaba
un poco, estos pensamiento continuaron aunque yo estaba más calmada, me
preguntaba qué era lo que mi tío había dejado en mi boca ese día, porque estaba
segura que no era lechita, pues ya había probado la leche antes que me daba mi
abuelita e incluso un día calenté mucha leche en una hoya, porque recordaba que
lo que mi tío me había dejado en mi boca se sentía caliente, pero no aun no
podía igualar el sabor, incluso comí resistor porque me dije en fin también es
blanco ¿no?, (grave error), nunca lo volví hacer, después de un tiempo llegue a
la conclusión de que eso era algo de los hombres y que solo ellos lo más seguro
lo podían hacer.
Después de esto comencé a olvidarme del tema, pues barias de
mis preguntas habían sido contestadas y a muchas otras como soy una niña muy
inteligente :) yo misma le había dado
algún razonamiento, por lo tanto puedo decir que me encontraba tranquila con
respecto a ese tema, mi vida continuo completamente tranquila hasta que un día
al cumplir 8 sucedió algo que me volví a traer esos recuerdo a mi cabeza.
Todo comenzó una noche de jueves, mi abuelita no estaba pues
eran los días que se iba a sus clases de baile, pero mis papas se hacían cargo
de mí, pero ese día uno de los amigos de papa cumplía años y lo había invitado
a él y a mama a su casa, en la cual ofrecería una fiesta, (la verdad esas
fiestas son muy aburridas porque son para gente mayor y aunque mi papa y mi
mama no son de una edad muy avanzada pues a veces si se anima a ir a esta clase
de eventos), el problema era que no tenían con quien dejarme, pues como lo dije
mi abuelita había salido, entonces sin más tuvieron que llevarme.
La fiesta estaba aburridísima, pues como era de esperarse
solo gente mayor estaba en ese lugar, y además ningún niño o joven estaba, era
la única creo de mi edad o edades cercanas que estaba en esa fiesta, incluso la
comida sabía muy mal, en lo general todos eran platillos de esos raros, y de
beber solo había vino o cerveza, entonces no había mucho que hacer para alguien
como yo más que estar sentada y calladita lo cual no me costaba mucho trabajo.
Después de un rato de estar sentada en una mesa, al lado de
mama porque papa no deja de platicar con sus amigos y colegas del trabajo, tome
algo de valor y le dije a mama.
-mama ¿puedo salir al patio, porque estoy muy aburrida y ya
me está dando sueño?
Mi mama me miro y casi nunca suele darme permiso a nada de lo
que le pido que implique estar lejos de ella, (aunque sea solo a un patio) pero
supongo que ella también estaba muy aburrida y se apiado de mí y me contesto
que si podía ir al patio, pero que no tocara nada y que tampoco me escondiera o
algo por el estilo.
Para esto el patio estaba en la parte trasera de la casa,
para ir hasta haya tenías que atravesar un corredor no muy largo como de unos
10 metros, como a mitad del mismo corredor había unas escaleras que supongo
iban a pisos superiores de la casa, yo sola camine hasta llegar a la puerta que
era trasparente que llevaba al patio, el cual era muy bonito, estaba cubierto
de árboles y algunas plantas y rosas, que estaban en jardineras grandes, se
veía que lo cuidaban muy bien, a pesar que no era muy grande este tenía muchos
arbolitos y todo era muy bonito, además había pequeñas lámparas en forma de
candelabros que le daban una imagen de jardín de películas, (como la
cenicienta, o la bella y la bestia).
Yo recuerdo que iba vestida muy bonita, pues como era de
esperarse íbamos a una fiesta y a mi mama siempre le ha gustado verse muy bien
y su hija no podía ser la exención, además iban estar muchas de las personas
que conocen y me tenía que ver muy linda, recuerdo que llevaba un vestido
blanco completo, (que aún tengo, aunque claro ya no me queda jejejej), es un
vestido suelto, completo, no muy holgado de esos de tipo tirantitos,
completamente blanco aunque con unas figuritas de lunitas en plateado en la
base del vestido, el cual me llegaba justamente a Las rodillas, llevaba el
cabello suelto, mi cabello es lacio y güero, lo único que sostenía mi cabello
es una diadema de color crema, también unos zapatitos de charol de color negro
y unas calcetas del mismo color de mi vestido, no muy altas, mi ropa interior
solo era mi calzón de color blanco, pues todavía no era necesario utilizar
corpiño, jejeje.
Como iba diciendo llegue hasta el patio de la casa el cual
era muy bonito, lo primero que hice fue ver todas las plantas que ahí había en
especial las rosas, aunque no me alejaba mucho de la luz, pues había algunas
partes que estaban muy oscuras, después de eso me llamo mucho la atención que
en las jardineras había piedritas de diferentes colores, y me senté en una
jardinera y comencé a tomar piedritas y a intentar acomodarlas de acorde a mi
color favorito.
No tenía de 10 minutos creo yo, que había empezado a jugar
con las piedritas, cuando de pronto se abre la puerta del jardín, acto seguido
veo aparecer un señor de aspecto elegante aunque la verdad era feo, no era muy
alto, de hecho ahora que lo pienso se le podía considerar chaparrito, tenía una
gran panza, era algo morenito y casi no tenía cabello solo un poco a los lados,
dios sabrá cuantos años tenía pero por su apariencia parecía ya un señor de edad,
tenía en su mano derecha una cerveza, mientras en su mano izquierda llevaba un
cigarro el cual apresuro a prender, al instante de que entro voltio hacia donde
yo estaba, pero no dijo nada solo se quedó en su mismo lugar fumando su
cigarro, por mi parte cuando voltio solo agache la mirada y seguí juntando mis
piedritas y acomodándolas.
La verdad no me di cuenta cuando el camino hasta donde yo
estaba jugando, solo recuerdo que pegue un pequeño salto de susto cuando
escuche su voz que me dijo.
-Hola ¿qué estás haciendo?, al ver mi pequeño salto me dijo,
- perdón ¿te asuste?
Yo solo tome algo de aire y para no parecer irrespetuosa le
contesto.
-no, para nada, solo estoy jugando con las piedritas.
El guardo silencio por unos segundos y me dijo.
- y dime ¿cómo te llamas pequeña mariposa?
Yo le conteste -Dulce. Con algo de risa pues me había gusta
que me dijera pequeña mariposa.
Después él dijo.
-a hola Dulce muy bonito nombre y dime ¿cuántos años tienes y
vas a la escuela verdad?
Para ese momento él ya estaba más cerca de donde yo estaba
sentada, y lo podía ver más claramente en verdad que era un señor feo, además
que estaba muy gordo, se le podía notar en su cara por sus cachetes y por sus
manos, además de su enorme panza, pero como soy una niña muy respetuosa de mis
mayores conteste.
-tengo 8 años y estoy estudiando la escuela primaria en tal
escuela.
- a ok, y dime ¿con quién bienes a la fiesta, porque estás
aquí?, me pregunto.
-pues vengo con mis papas, y estoy aquí porque le pedí
permiso a mi mama para venir a ver lo bonito que esta el jardín, le conteste.
Después de eso me continuo preguntando algunas otras cosas,
como que si estaba aburrida, cual era mi materia favorita, que caricaturas me
gustaban y cosas por el estilo, como yo soy una niña educada a quien le han
dicho que debe contestar a sus mayores pues conteste todas ellas, siempre con
una sonrisa, después de un par de minutos de estar platicando él me dijo.
-bueno mariposita, creo que ya es hora que regrese a la
fiesta, aunque antes me gustaría que me dieras un abrazo, antes de irme.
Yo me quede callada, no sabía que contestar a lo que él me
estaba pidiendo, sabía que no era correcto abrazar a un extraño eso estaba mal,
pero era muy penosa para decir no y menos a un adulto, así que le conteste con
una pregunta.
-¿y porque quiere que le dé un abrazo?
El contesto, - es porque hoy es mi cumpleaños y casi nadie se
ha acordado, además ¿que no las personas le acostumbran dar abrazo a las
personas que cumplen años, no me le puedes negar verdad?
Pues la verdad su respuesta tenía mucha lógica para mí, como
le podía negar solo un abrazo a lo que dije que sí y después me levante para
abrazarlo, él se pegó a mí y paso sus gordas manos por detrás de mi espalda,
atrapando por completo mi cabello, yo le llegaba un poquito arriba de su
panzota, y mis manos no alcanzaban a cubrirlo ni a la mitad de su espalda,
pensé que solo serían unos segundos, pero él no me soltaba continuaba
abrazándome con sus manos sin decir nada.
De repente pude sentir como su mano se deslizaba por mi
espalda y mi cabello que me llegaba hasta un poquito más de la mitad de la
misma, su mano llego hasta mi cintura y después su siguiente parada fue en mis
nalguitas, ahí se detuvo y comenzó a acariciarme mis nalguitas por encima de mi
vestido, eso no me gustó nada a mí, pues no era correcto, además era un viejo
muy feo, pero no le dije nada pues era una persona mayor, además no me atrevía
a levantar mi cara para mirarlo, pues sentía mucha pena de estar sintiendo como
sus manos recorrían mis nalguitas, de hecho una sola de sus manos era tan gorda
que abarcaba casi todo mi paradito trasero, así continuo tocándome mis
nalguitas por alrededor de unos 2 minutos le calculo, hasta que de pronto se
detuvo y me soltó de entre sus brazos y me dijo.
-vaya Dulce gracias por abrazarme, bueno me voy ¿me pasas mi
cerveza por favor?
Su cerveza la había puesto a un lado de la jardinera antes de
darme el abrazo y yo solo la tome y se la di, después él se dio la vuelta y dio
un pequeño paso como retirándose pero se detuvo se volteo a verme de nuevo y me
dijo.
-sabes eres una niña muy buena y obediente, además te has
portado muy linda conmigo, y de verdad que me has caído muy bien, por eso
quiero darte un regalo muy especial, ven conmigo vamos por tu regalo.
Yo por un momento me quede completamente inmóvil, no sabía
que contestar y además mi mente aun no digería bien lo que apenas hace unos
segundos había pasado, pero el dio una sonrisa y estiro su mano y me dijo.
-anda ven no seas penosita, mira que el regalo te gustara, y
solo será un momentito.
Después de decir esto estiro su mano hacia mí, y yo no sé
bien porque lo hice la verdad no recuerdo que pensaba en ese momento, pero
también estire mi mano para tomar la de él, después de eso caminamos rumbo a la
fiesta, entramos al pasillo, que conducía al salón en donde era la celebración,
pero antes de llegar no sé si recuerda que les dije que había unas escaleras,
pues nos detuvimos al pie de estas y el comenzó a subirlas, ahí fue donde
reaccione un poco asustada, pues las escaleras me daban algo de miedo porque
estaban poco iluminadas a lo cual él dijo.
-no tengas miedo pequeña mariposa, no pasa nada, solo tenemos
que subir tantito porque es arriba donde está tu regalo.
Después de decir esto caminamos por las escaleras, al llegar
al final de estas había un pasillo algo largo y a sus lados algunas puestas que
se veían que eran de cuartos, él se acercó y trato de abrir una de ellas, pero
esta estaba cerrada con llave, después intento abrir la segunda pero sucedió lo
mismo estaba cerrada, al final en la tercera puerta esta abrió por completo y
él me señalo que pasara y así lo hice, era un cuarto pequeño, no había mucho en
el solo una cama y una pequeña ventana él se sentó al borde de la cama y
después con mi mano aun en la suya me atrajo hacia el dejándome en medio de sus
piernas, yo estaba parada y él estaba sentado, como siempre he sido delgadita
no tenía que separar mucho sus piernas, me dejo parada ligeramente a recargada
con mis nalguitas en su pierna izquierda y yo de lado a él, cuando me dijo.
-ahora si te voy a decir cuál es tu regalo, te voy a dar algo
muy especial algo que todas la niñas de tu edad sueñas e incluso las más
grandes que tu quieren, pero muchas no pueden tenerlo y hoy por lo bien que te has
portado yo quiero regalártelo, te voy a dar tu primer beso de amor.
Al acabar de decir esto, esas palabras retumbaron en mi
cabeza, claro que sabía lo que era un beso, pues en las caricaturas infantiles
y en las películas de Disney siempre hablan del príncipe que besa a la princesa
y viven felices para siempre, además aunque no había pensado mucho en eso, creo
que toda niña alguna vez imaginamos como será nuestro primer beso, yo me había
imaginado que sería con uno de los chicos guapos que salen en la tele o con mi
artista favorito, o con un lindo chico después de una hermosa cita, no con un
viejo gordo y feo, todo esto pensaba y me encontraba callada con la cabeza
agachada sin míralo, a lo que el enseguida hizo, con su mano derecha tomo mi
barbilla y me hizo voltear a verle su cara y me dijo.
-eres muy afortunada pues a muchas jovencitas les gustaría
que yo las besara, pero no lo hago, pero hoy tu si podrás recibir tu primer
besos de amor.
Después soltó una sonrisa y sin dejarme de sostener mi cara
me dijo.
-anda bonita cierra tus ojitos, tu solo relájate y disfruta
de esta pequeña experiencia.
Yo obedecí pues era mi costumbre obedecer a mis mayores,
aunque en verdad no quería que mi primer beso fuera con ese viejo feo, lo único
que hice fue cerrar mis ojos esperando que eso pasara rápido, no pasaron ni
unos segundos cuando ya con mis ojitos cerrados me dijo.
-ahora pequeña abre un poquito tu boquita.
Yo lo hice, fue cuando en ese momento el paso su brazo
izquierdo por alrededor de mi hombro izquierdo semi abrazándome y deteniéndose
justo en mi pecho izquierdo el cual aún no tenía no estaba crecido, pero él,
con las puntas de sus dedos comenzaba a acariciármelo, después de esto pude
sentir como sus labios se juntaban con los míos, no podía creer estaba
recibiendo mi primer beso de un viejo gordo y feo, del cual no conocía su
nombre, su aliento era horrible, me dio mucho asco cuando junto su boca con la
mía pero no dije nada solo seguía muy quieta intentando soportar eso.
No puedo describir como me sentía, solo imagínense, estaba
siendo abrazada y besada por un feo gordo el cual no dejaba de acariciar mi
pechito izquierdo y además me besaba con desesperación, de pronto sentí como su
lengua entraba a mi boca buscando la mía, esto en verdad que me dio mucho asco
pues su lengua no tardó en encontrar la mía, la cual intentaba ocultar y hacer
que tuviera el menor contacto con la suya, después de unos segundos más por fin
separo sus labios de los míos y yo aproveche para abrir mis ojos pensando que
todo había acabado.
Fue cuando vi su cara de frente en verdad que era muy gordo y
ya estaba algo sudado de su cara, podía ver pequeñas gotitas de sudor en su
frente y al lado de su gorda cara, (no sé el porqué de esto), aunque me había
dejado de besar su brazo aún continuaba abrazándome y tocándome mi pecho,
después de esto el inmediatamente me dijo.
- no pequeña no abras tus ojos aun, que esto aún no termina
aún falta lo mejor de tu regalo tu solo cierra tus ojitos.
Yo obedecí no podía creer que no terminara mi sufrimiento,
después de cerrar mis ojos pude escuchar como él tomaba aire y después volvió a
besarme pero con más fuerza esta vez incluso sus dientes en barias ocasiones
pegaban con los míos, inmediatamente metió su lengua a mi
boca, pero esto no fue
todo, pude sentir como su mano derecha que antes sostenía mi cara ahora la
quitaba y la colocaba en la base de mi vestido, pude sentir como su mano se
metía por debajo de mi vestido y después poco a poco lo fue levantando viajando
en mis piernitas hasta llegar al fin de estas, para encontrarse con mi
calzoncito el cual protegía mi vaginita aun no tocada por ningún hombre, esto
no duro mucho pues al llegar al medio de mis piernas rápidamente con dos dedos
comenzó a sobar mi vaginita con mucha fuerza.
De pronto me encontraba en una posición muy incómoda
vergonzosa y desconocida para mí, mi boca estaba siendo besada con fuerza
mientras su lengua recorría por completo mi boca, por otro lado su mano que
desde hace un rato no dejaba de tocar mi pecho izquierdo ahora me daba pequeños
jalones en mi pechito y por ultimo con sus manos no dejaba de sobarme con mucha
fuerza mi vaginita por encima de mi ropa interior.
Hubo un momento en el que comencé a sentir mucho dolor esto
porque el movía su boca y sus labios muy fuerte y por lo ancho que tenía su
boca en comparación de mis pequeños labios, este los deformaba moviendo mi
pequeña boquita de un lado para otro con mucha fuerza su saliva escapaba por mi
boca a cada movimiento y escurría poquita por mis cachetes, después el jalaba
con más fuerza mi pecho y sus dedos ya acariciaban con mucha fuerza mi vaginita
que era la que más me dolía, el me apretaba más fuerte hacia él y en eso pude
sentir ya que su pantalón era de vestir de esos de tela donde puedes sentir
todo, sentí su pene que se chocaba por lo apretado en mi pierna derecha, yo
como un auto reflejo recorrió un poco mi mano derecha que siempre la tuve a
bajo un poco hasta tocar un poco su pene, a lo cual este contesto con un tono
de voz algo exaltado.
-si bonita tócame, tócame hazme así.
Saco su mano derecha de abajo de mi vestido, lo cual me dio
un pequeño respiro al dolor que me estaban causando sus sobadas, su mano la
saco de abajo de mi vestido para tomar mi mano que estaba a un lado de su pene,
para colocarla completamente sobre él y con un movimiento de subir y bajar me
dijo aun con su tono de voz exaltado.
-hazme así, así, nena, así, mira que bien lo haces hazlo
solita.
terminando de decir esto volvió rápidamente a besarme y meter
su lengua a mi boca y después volvió rápidamente a meter su mano por debajo de
mi vestido y a tocar aunque ahora menos fuerte mi vaginita, de pronto en un
rápido movimiento metió tres de sus dedos en medio de mis piernas provocándome
algo de dolor, pero después sujetándome de donde me tenía abrazada y con sus
dedos en medio de mis piernas me levanto un poco hasta sentarme en su pierna
izquierda, esto sin dejarme de besar, por mi parte yo continuaba haciendo lo
que él me había dicho y lo que mi tío me había enseñado hace tiempo, subía y bajaba
mi mano por su pene.
De repente en un movimiento rápido se dio la vuelta hacia un
lado y me tiro sobre la cama y él se tiro sobre mí, separando un poco mis
piernas y el quedando encima de mí, su cuerpesote aplastaba el mío impidiéndome
respirar bien y causándome algo de dolor, en el movimiento
separo su boca de la
mía y comenzó a besarme mi cuello, y continuo besándome parte de mi pecho que
estaba descubierto por mi vestido, aunque también sin darme cuenta uno de mis
tirantitos se había resbalado hacia un lado, supongo que por los movimientos
dejando al descubierto un poco más de lo normal.
Yo no sabía que pensar para ese momento solo estaba muy
quieta sintiendo todo eso, escuchaba y sentía como con su boca y lengua
recorrían parte de mi cara, cuello y pecho, además que escuchaba su agitada
respiración, solo estaba ahí acostada sobre esa cama como una pequeña muñeca de
trapo o en su defecto plástico, además que no podía hacer mucho ya que su
cuerpo aplastaba el mío impidiéndome cualquier movimiento.
Después de eso volvió a besarme con fuerza y se puso
completamente arriba de mí, por su tamaño quedo justamente su pene en medio de
mi entrepierna ligeramente abiertas, aunque aún traía mi vestido y mi ropa interior
y el su pantalón, podía sentir su pene restregándose en mi pierna, él se movía
de arriba hacia abajo (como cuando las personas tienen relaciones), aunque en
ese tiempo no sabía qué hacía.
De repente él se dio un rápido parón de la cama y de mí, causándome
algo de daño y dolor, yo no sabía lo que pasaba así que me quede aun acostada y
también recuperaba oxigeno porque como lo dije no podía respirar bien con el
encima de mí, de pronto escuche algo que me hizo pararme rápido, un grito que
apenas se escucha que decía Dulce, rápido me di cuenta que era mi mama quien me
estaba llamando y buscando en el jardín, rápido me voltee y le dije.
-me habla mi mama.
El me miro y me dijo.
-si pequeña no te preocupes ahorita bajamos, antes déjame
arreglarte.
Me puso de pie y lo primero que hizo fue subirme el tirante
que tenía deslizado por un hombro y después también acomodo el otro, volvió
alizar mi vestido y lo acomodo, después tiro mi cabello hacia atrás y me dio mi
diadema que sin darme cuenta estaba tirada en la cama, y me la acomodo en mi
cabello, paso un trapo por mi cara limpiándome la saliva o los rastros de
saliva que aun tenia y después dijo listo, se escuchó otro grito y eso lo hizo
tomarme de mi mano, y salir del cuarto, cuando íbamos por el pasillo y antes de
bajar las escaleras se detuvo y me dijo.
-espero que lo que ocurrió hoy quede entre nosotros pequeña
mariposa, además recuerda que tu primer beso no se lo debes de contar a nadie,
en especial a tus papis, ok princesa.
Yo conteste que sí, y después de decir esto me beso de nuevo
esta vez mas tiernamente y me dijo que era una niña obediente, bajamos las
escaleras y él me soltó la mano y solo camino junto a mí, faltando 5 escalones
para llegar al pasillo cuando apareció mi mama quien con una voz enojada y algo
sorprendida se apresuró a decir.
-donde andas niña, te dije que solo te quedaras en el jardín,
que hacia haya arriba.
Yo iba a contestar pero en eso el interrumpió y le dijo a mi
mama.
-no se preocupe señora, yo había subido por algo y me encontré
a esta niña en el pasillo de arriba, curioseando ya sabe cómo son los niños de
curiosos y ahorita ya bajábamos para la fiesta.
Mi mama lo miro y lanzo una casi nula sonrisa, pues no podía
ocultar su enojo por aquella situación a lo que dijo.
-gracias señor, es que esta niña a veces es algo inquieta,
bueno que tengo una linda noche.
Me tomo de la mano y empezamos a caminar al salón donde
estaban todos, él también le dio las buenas noches a mama y a mí, al llegar al
salón ya nos esperaba mi papa y mi mama rápidamente le dijo que yo estaba de
desobediente, a lo que mi papa hizo una mueca de desaprobación, salimos de la
fiesta y de camino a la casa en el carro mi mama me fue regañando por lo que
había hecho, aunque yo estaba completamente pensativa en lo que había pasado.
Cuando llegamos a la casa me dispuse a alistarme para dormir
pues ya era algo tarde, ya con mi pijama y en mi cama mi mama entro a mi
habitación y me pregunto qué era lo que hacia allá arriba y si el señor que
venía conmigo me había dicho algo extraño, yo le conteste que no que solo había
subido por curiosidad y que al señor me lo había encontrado en el pasillo y que
no me había dicho nada más que un par de preguntas que cual era mi nombre y
cosas así.
Con esa respuesta mi mama salió de mi habitación y no
pregunto más, gran parte de la noche me quede dormida pues no sé si era porque
no estaba acostumbraba a desvelarme o por lo ocurrido que estaba algo cansada,
los días siguiente si pensé en lo pasado, ahora que estoy más grande puedo
deducir que si no hubiera sido por que mi mama fue a buscarme habría pasado
algo más que mi primer beso, posiblemente habría perdido mi virginidad y ni
niñez, como en muchos relatos que otras chicas han contado de sus familiares a
algo parecido.
Nunca supe cómo se
llamaba el señor ni si conocía a mi papa, tampoco era el dueño de la casa ni
algo así, porque al dueño y cumpleañero me lo habían presentado cuando
llegamos, la verdad es que nunca lo he vuelto a ver y eso es muy bueno porque
la verdad es que a mi parecer el me robo mi primer besos; espero que les haya
gustado esta experiencia que hoy comparto y que me ocurrió tiempo atrás,
después contare más vivencias, adiós y besos.... Emoji colonthree:3 .
Bueno para cumplir con las medidas de la página tengo que
agregar una vivencia que aunque no fue mía pues la pude ver, días después de lo
pasado en la fiesta mi vida fue muy confusa en el kínder ya no buscaba el
contacto con mis compañeritos ni espiarlos ni nada, solo me dedicaba a ver los
jugar y hacer mis trabajos, tenía una amiga, (bueno no sé si era mi amiga pues
nunca hablábamos ni jugábamos solo nos la pasábamos calladas paradas una junto
a la otra viendo como todos jugaban), todo los días nos poníamos al píe de unas
escaleras y veíamos como los demás niños y niñas jugaban, muchas veces los
maestros nos decían que porque no íbamos a jugar con los demás niños pero nunca
queríamos después de un tiempo se rindieron y ya no nos decían nada solo nos
deban ahí.
Mi “amiga” se llama Yamilet, aunque todos le decían Yami, era
morenita de mis bonita cara, cabello negro, mas chiquita de estatura que yo, no
me molestaba estar junto a ella tampoco puedo decir que me gustaba pues nunca
hablábamos se puede decir que éramos amigas de silencia, en un receso estábamos las dos como siempre
viendo como los niños jugaban de pronto paso el conserje quien llevaba una caja
en la cual iban muchas muñecas, porque los niños más pequeños jugaban con
ellas, las dos vimos pasar al conserje y después Yami me volteo a ver con cara
de quiero una muñeca, yo no dije nada y solo seguido viendo los juegos de los
niños, hasta que el silencio fue interrumpido por ella que dijo.
-Dulce vamos a ver a donde pusieron las muñecas.
Yo le dije…. –bueno.
Y rápidamente partimos corriendo hacia donde se había ido el
conserje, el prescolar era algo grande, había 5 salones, los salones donde
íbamos los niños estaba casi hasta el fondo y nosotras corrimos
hacia el último salón que estaba casi en la entrada del jardín de niños, el
cual solo era dividido por una reja de alambres en forma de rombos muy
pequeños, a esa parte del kínder casi nunca nadie iba, pues estaba la bodega y
se veía a la calle, de un costaba había un pequeño callejón y todos los niños
preferían estar en la zona del patio en el los juegos o columpios, llegamos y
la puerta estaba cerrada pero Yami recordó que por la parte que daba hacia la
calle había una ventana grande de la cual tal vez podríamos ver para dentro del
salón y podíamos saber si estaban las muñecas, dimos la vuelta y antes de que
nos pudiéramos asomar paso algo.
Al otro lado de la reja estaba un señor que al parecer estaba
recogiendo cartón y lo metía en una caja vieja grande que siempre traía, este
señor era conocido por todos porque siempre estaba cerca de mi kínder, entre
los niños se contaban historias que él era un roba chicos y otros decían que
era un niño que no había obedecido a sus papa y que por eso vivía en la calle,
hoy sé que él era como cualquier otro vagabundo, pero ya saben de niño dejas volar tu imaginación.
A mí el me daba algo de miedo por todas la historias pero
estaba con mi amiga, él siempre estaba acompañado por dos perros, en eso él se
acerca un poco a la reja y nos dice.
-Hola niñas, que bonitas. Que hacen aquí.
Yo me quede callada y agache mi cabeza pero mi amiga rápidamente dijo.
-venimos a ver si había muñecas en el salón.
El lanzo un sonido como de querer reírse y nos dijo.
-y díganme mis amores
¿cómo se llaman?.
Yo seguí con la cabeza agachada en sin decir nada y en eso mi
amiga dijo.
-yo me llamo Yamilet, pero todos me dicen Yami.
En eso se hizo un silencio que fue suspendido por la voz de
él que dijo
-y tu amorcito cómo te llamas.
Yo seguía con la cabeza agachada hasta que sentí la mano de
mi amiga que como que me daba un pequeño aventón y me decía.
-ándale Dulce dile tu nombre.
El volvió hacer un sonido como de risa y dijo.
-vaya que bonito nombre, y díganme les gustaría que les diera
un dulce.
Yami rápidamente dijo emocionada que sí y yo no contesten, en
eso el sacando algo de su viejo abrigo saco una paleta grande de caramelo, y
nos dijo vengan acérquense, llama fue rápidamente hasta la reja y yo solo me
quede en el mismo lugar que estaba, una vez que ella estuvo frente de el este
dijo.
-que pasa Dulce tu no quieres
paleta.
Yo negué con mi cabeza y camine dos pasitos hacia atrás, pues
en verdad el me daba algo de miedo, el voltio a ver a Yami y le dijo con una
voz que se notaba como ansiosa.
-bueno yami lo único que tienes que hacer es pegarte a aquí
en la reja y quedarte solo para dita sin moverte hasta que te diga, y mientras
estas paradita yo te voy a dar una paletita ten mira.
De uno de sus bolsillos del viejo saco que traía saco una
paleta roja de dulce, al ver este Yami se acercó a la reja, el intento meter la
paleta por una de las rendijas pero le era muy difícil pues las pequeñas rejas
eran muy pequeñas no cabía ni una mano, entonces el partió la paleta a la mitad
y solo así puso pasar la rendija, después Yami tomo la paleta y él le dijo.
-bueno pequeña hay tienen tu paleta, ahora solo quédate
quieta va hacer muy rápido.
El hombre comenzó a bajar si cierra de su rito pantalón y
frente a nuestros ojos saco lo que mi tío me había enseñado aquella mañana en
su cuarto, Yami quien ya chupaba la paleta solo se quedó ahí viendo como el
vagabundo nos mostraba eso, yo tuve curiosidad de ir a ver, pero me aguante
porque el viejo en verdad que me daba miedo e iba a moverme por nada.
Después aquel vago comenzó a mover una de sus manos sobre su
pene, a grande velocidades mientras no dejaba de ver la carita de Yami, comenzó
hacer sonidos como de cansancio y después como pudo metió dos de sus dedos para
jalar un poco del cabellito ondulado de Yami, y una vez en sus dedos comenzó
como a acariciar su cabello, después jalo un poco más del mechón del cabello de
mi amiga y lo puso sobre su pene y siguió realizando lo que estaba haciendo
pero hora con el cabello de mi amiga en sima de su cosa, después de unos
minutos donde el solo jadeo puso una de sus manos en la reja y la apretó con
fuerza y comenzó hacer sonidos más graves, hasta que su respiración se fue
haciendo más débil, en eso estaba cuando escuchamos un grito que dijo, niñas.
Eras una de las maestras de la escuela quien nos hablaba, yo
voltee asustada y después escuche un fuerte ruido era el viejo vagabundo que
salía corriendo de ese lugar dejando incluso su caja en el suelo, cuando voltee
a ver a Yami esta tenia gran parte de su carita llena de ese líquido blanco que
supuse era la lechita del vagabundo, parte de la leche aun resbalaba por el
rostro de mi amiga que torpe mente se la intentaba limpiar con su manita
embarrándosela solo aún más, y también parte de esta había quedado en la reja
escurriendo.
La maestra nos llevó a la dirección y con papel y algunas toallitas comenzó a limpiarle la cara a mi amiga, y después nos dijo que no nos volviéramos a acercar a la reja que daba la callejón y que no debíamos hablar con extraños, también nos hizo prometer que no le contaríamos nada de lo que había pasado con ese señor o ella se molestaría mucho con nosotras y lo prometimos y hasta el día de hoy que lo estoy relatando lo había cumplido…… Continuaran mis vivencias.





Comentarios
Publicar un comentario