Las calientes vivencias de las niñas de doña Juanita 2
Al cabo de dos semanas después de haber cargado y
restregado por primera vez en su verga a su ahijadita Karen de todas las formas
imaginables, la pequeña culoncita parecía ignorar que estaba siendo utilizada
sexualmente, pero eso a ella en su inocencia le gustaba, Don Jorge había podido
lograr lo que muchos hombres desearían (su más grande placer, tener a una niña
tan pequeña y tan rica como Karen haciéndole gozar a placer como nunca, un
verdadero juguete sexual), todos los días andaba como un toro tan solo de
recordar y pensar en aquella niña y no era para menos, se encerraba con la niña
cada tarde en su habitación por varias horas desahogándose en grandes venidas
de semen en el cuerpecito de Karencita que tanto lo enloquecía y sobre todo lo
que más adoraba su hermoso, parado y frondoso trasero de mujer en el cuerpo de
una niña, mientras su mama abuela doña Juanita trabajaba limpiando casas para
darle de comer.
El Espacio de las pequeñitas… :3 …
Siendo el lunes don Jorge planeó que ese sería el día que
haría mujercita a esa dulce y tierna nena de 7 añitos, la penetraría por
primera vez y quería gozar al máximo de la linda escolar de linda y fina cara,
con tersa piel canela en todo su cuerpecito, ese día la niña llego después del
colegio y se puso su excitante y ya común faldita de delgadas telas que
excitaba tanto a don Jorge porque el saber que ocultaban secretos y vivencias
sucias entre él un hombre maduro y una niña de primero de primaria que estaba
siendo pervertida era más que excitante, era el caos.
Ese día don Jorge en la fábrica andaba ansioso, esperando
la hora de salida y llegar a “jugar” con su pequeña ahijada, que ya lo esperaba
en su casa después del colegio ansiosa de ser tocada y divertida por su maduro
padrino.
Cuando llego tan solo pensar en cómo la penetraría traía
la verga a mas no poder, cuando entró a su casa, su esposa preparaba la comida,
la niña lo recibió con un fuerte abrazo y beso en la boca, el la cargo y la
llevo con su madrina donde preparaba la comida, ese día le dijo a su esposa que
podría tomar la tarde libre que se quedaría en casa con Karen, que no traía
hambre, al menos de comida, porque de comerse a la niña traía bastante.
Su esposa ante lo cariñoso que se comportaba con la niña
sospechaba de sus sucias intenciones con la niña y le dijo: Jorge te has
enamorado de Karen como si fuera tu verdadera nieta, la llevas a todas partes y
ella está cada vez más “pegada” a ti, te busca y te quiere mucho, quiere estar
a solas contigo siempre ¿verdad Karen?
-Si madrinita, yo quiero mucho a mi padrinito, porque él
juega conmigo y me hace cosquillas, además me carga y me hace vueltas y me
gusta estar con él.
Dijo la dulce voz de la niña, tan tierna e inocente, de
verdad que la niña era inocente e ignorante de lo que su padrino abusivo le hacía
con su vergota, manos y boca en su tierno e imberbe cuerpo de nena, pero cada
vez que estaba a solas con el a ella le encantaba sentirse amada.
-Ok, pues los dejo para que se pongan a “jugar”, yo voy a
visitar a mis amigas, regreso tarde no se preocupen, tienen el campo libre,
dijo la señora preparándose para irse, sabiendo el tipo de persona que era su
esposo y sabiendo que seguramente el abusaba de la niña a ella no le importó
porque pensaba: “tremenda mocosa, si a la niña le gusta la verga desde chiquita
y es una putita igual que su madre que se la cojan, que se la coja mi esposo
que es un cabrón en la cama” , ella seria compinche con los actos degenerados
de su esposo al permitirle quedarse con la niña tanto tiempo a solas, eso a
ella también le excitaba, que siendo tan chiquita la nena la penetrara su
esposo con esa verga tan grande que tenía, y mejor aun sabiendo que era su
ahijadita dejaría que su esposo le enseñara los placeres del sexo a esa tierna
niña, ya que cada noche ella recibía su premio, don Jorge desde la llegada de la
niña andaba más fogoso con ella.
Don Jorge no espero más y se subió con la niña en sus
brazos como novia en luna de miel a su lecho de amor, durante el traslado
empezó como siempre a acariciar sus tersas y lindas piernas, empezando a
recorrerlas con lentitud para llegar después al nacimiento de sus enormes y
carnosos cachetes que tenía por culo, la besaba con pasión y la niña le
respondía golosa, al parecer el estar restregando todos los días la verga en la
niña había hecho que sus nalgas se pusieran más gorditas y abiertas y sus
caderitas más cerradas y curveadas.
Cuando don Jorge llego a la habitación cerró con llave el
cuarto como siempre lo hacía y se dispuso a preparar a la niña, le dijo que
ahora jugarían al balero, la niña pregunto de que se trataba dicho juego, él le
dijo que este juego se trataba de que los dos deberían de quedar unidos por sus
cuerpos como un balero, que el la cargaría y ella se quedara ensartada como el
juego, la niña no sabía de qué hablaba nunca había escuchado de ese juego, don
Jorge para ello saco de un baúl un viejo balero y le enseño a jugarlo y le
explico la mecánica del juego que era ensartar el balero de madera en el palo,
sacarlo y volverlo a hacer hasta dominarlo, durante unos minutos la niña le
pareció divertido, pero su pericia era nula, por lo que le dijo a su padrino:
¿no voy a poder jugar ese juego señor Jorge, yo no sepo como se mete ese palo
en el balero, como vamos a jugar?
-Mira Karen, ese es un ejemplo, tu y yo vamos a jugar al
balero pero tú vas a ser el balero y yo el palito, tu no vas a tener que meter
nada, solo me dejas que yo te haga vas a ver que está bien bonito ese juego, ¿qué
dices, jugamos?
– Si padrino porque yo soy chiquita y mejor usted me
enseña.
Agarrándose sus manitas con cierto nerviosismo.
Don Jorge no espero más tiempo y le dijo: Mi bebita, debo
quitarte tu calzoncito y tú playerita para que no se ensucie, solo debes
quedarte en faldita y yo también debo jugar con un short solamente porque este
juego así es, así que espérame aquí mientras me cambio y tú vete quitando tus
calzoncitos, ok mi vida?
-Si señor Jorge, ¿solo me quito mi choncito?
– Si mi amor, ahorita regreso y te quito tu playera,
entró al baño se sacó los pantalones de trabajo se puso un short flojo sin
calzón y libero su vergota bien parada esperando penetrar la virgen panochita
de la niña.
Salió del baño y lentamente se acercó a la niña, parecía
tan impaciente y deseosa de jugar el juego del balero con su padrino, entonces
la abrazo lentamente y la cargo entre sus brazos le dijo vamos a jugar ahora ya
mi amor pero primero debemos preparar al palito para que resbale y entre en tu Valerito,
así que deja te doy un poco de vueltas y empezamos a jugar bebe.
– Si padrino ya quiero jugar mucho.
El señor Jorge nuevamente la volteo y con la cabeza bien
gorda de su verga que ya empezaba a soltar el líquido y poniéndose bien babosa
empezó con el vaivén metiéndole su gruesa verga entre las nalgas de la niña muy
suavemente, enterrándosela en la profunda brecha de su tierno culo de nena y disfrutando
del calor de sus glúteos y el tope de su lindo y cerrado ano, nuevamente la
niña en sus sensaciones de placer infantil y deseo de diversión no se daba
cuenta que estaba siendo iniciada en el sexo a tan infantil edad.
El juego del balero había comenzado y la niña seria
penetrada en su panochita por la larga y gruesa macana de don Jorge, afortunado
viejo que había encontrado la fortuna sin pedirla, después de pasarle la verga
por el culo llegando a su tierno ano, la coloco en la cama parando ese lindo
trasero y le mamo su anito saboreando ese olor y sabor a mierdita que le daba
la niña, le dio ricos lengüetazos desde el nacimiento de su lampiña rajita
hasta su lindo ano durante algunos minutos y después de estar bien embadurnada
de sus jugos mezclados con las babitas de la panocha de la niña le dijo que era
tiempo de ensartar el Valerito en el palo, la niña se emocionó y fue entonces
cuando le quito por primera vez su playerita y vio su pechito plano con unas
pequeñas protuberancias que tenía por tetitas, don Jorge la levanto y se fue a
sentar a un buró donde levanto de frente a la pequeña, le abrió sus gordas y
ricas piernitas levantando su faldita y la fue bajando sobre su verga venosa
rozando en cada movimiento su cerrada y virginal panochita, la niña no entendía
de que se trataría pero don Jorge le dejo prontamente saberlo, empezó a
presionar su fierro en la entrada de la niña, ella empezó a quejarse: me duele
padrino!, mi vida solo es al principio una vez que entre el palito podremos
jugar bien lindo con tu Valerito y yo con mi palito, la niña se tranquilizó, la
verga empezaba a entrar entre los brillosos labios sin pelitos de la panochita
de la niña que estaban empapados del lagrimeo de su verga, después de seguir
insistiendo sus labios se abrieron y abrazaban con fuerza la cabezota del
tolete del señor Jorge, el sentía que se venía pero sabía que debía disfrutar
al máximo esa ocasión.
Cuando la cabeza hubo entrado toda la empezó a besar con
locura, a chupar sus labios y lengua de la niña, ella respondía de maravilla,
le gustaba besar y aprendía muy rápido, sus lenguas serpenteaban y el bramaba
de tanta excitación, al paso de los minutos su pequeña rajita empezaba a ceder
ante el intruso bestial que tenía incrustado, una cuarta parte de su verga
entró y un hilillo de sangre empezó a salir y mezclarse con los líquidos de su
verga, el himen había sido roto, la niña ya no era más virgen, a sus 7 tiernos
años era penetrada por una verga enorme de un hombre de 57 años en su imberbe y
tierna panochita que atrapaba y retenía esa vergota con mucha fuerza como para
no dejarla salir jamás, dio un pequeño brinco y gesto de dolor, había empezado
un viaje sin retorno, don Jorge la había hecho mujercita, se quitó su playera
mostrando su pecho desnudo lleno de vellos canosos, a la niña le gustaron y
acariciaba su vellosidad del pecho del hombre maduro con sus manitas pequeñas e
infantiles, más que perversa era la imagen que guardaban aquellos cuerpos,
mientras el la besaba locamente enredando su lengua en la de la pequeña Karen
que se dejaba hacer el amor.
Ya con la gruesa verga de 25 cm.
clavada a la mitad, don Jorge no creía como esa cerrada y
apretada panochita lampiña de la chiquilla de 7 años pudiera recibir semejante
animal en su cuerpecito, ya que quedaba abierta groseramente por su tolete de
fuego abrazando su hombría con tanta presión, él estaba partiéndola a la mitad
y no se quejaba, había nacido como vergas esa nena, pensaba, se venía de solo
ver esa imagen, empezó a mamar sus tiernas tetitas succionándolas con suavidad
haciéndolas tronar a cada chupetón que les daba, la niña empezaba a jadear con
su vocecita infantil que al ser escuchada por el sr.
Jorge le ponía la verga más dura y potente, estuvo un
buen rato presionándola por la cintura sacándosela y metiéndosela lentamente
para que la penetración fuera cada vez más profunda, ya bien ensartada se levantó
del buró sin sacarle su vergota y así parado la cargo en brazos y empezó a
manejarla a su antojo, a sacarle la verga por completo y a hundírsela lentamente
a la niña, la cargaba agarrándola en dos manos de su hermosas y calientes
nalgas, metía sus dedos entre el surco de su grande culo hasta llegar a
presionar levemente su ano de niña, ella soltaba quejiditos en cada metida que
le daba su padrino vergudo, la pequeña se venía en orgasmos mojando su gruesa y
dura verga del señor, sentía el dulce apretar de sus labios vaginales, tan
tiernos y cerrados, en la habitación se oían gemidos de la niña siendo
penetrada y chasquidos del choque de sus miembros, una imagen sensual de una
tierna niña de 7 años cargada por un hombre maduro metiéndole su gran verga y
ella bien abrazada a su cuello, colgando en el aire subiendo y bajando
ensartada en la verga de un señor, su amado padrino.
– Te gusta cómo te meto mi palo en tu Valerito Karen?, se
siente bien rico, ¿lo sientes bebita? Jadeaba el señor.
– Si señor Jorge, me duele poquito pero siento
cosquillitas y me gusta como mi Valerito se mete en su palito, siento bien
bonito padrinito, me gusta jugar mucho estos jueguitos.
– De eso se trata mi amor, de que te guste y sientas
bonito mi nena, yo también ciento bien rico en mi palo cuando se mete y sale de
tu Valerito bebe, me gusta mucho jugar contigo.
Después de subirla y bajarla en su enorme verga por largo
rato, la niña se abrazaba a él como si no quisiera que terminara el “juego”,
con la cabeza recargada en su hombro dejaba que el señor le metiera su tronco
en su Valerito y ella jadeaba muy suavemente en los oídos de Jorge, él estaba
por venirse después de 40 minutos de estarla penetrando de esa manera, cansado
la bajo y le quito la falda, su cuerpo era hermoso, morenito, curveado y de
perfil de cielo, con unas piernas gorditas y torneadas y un culo de corazón
bien gordito y exquisito a la vista.
La llevo a la cama le abrió sus ricas piernas y empezó a
mamar su panochita, le dijo que debía ponerle saliva para que el palito entrara
mejor, la niña solo cerraba sus ojitos dejando que su padrino la tomara,
después le dijo que ella debía aprender a ensalivar su palo y se puso de pie,
la niña se levantó a la orilla de la cama y así él de pie y ella sentada en la
cama le acerco su enorme verga en su carita, le sobo las mejillas y la barbilla
con su enorme verga de 25 cm.
La comparaba con su cara que era muy pequeñita contra su
tamaño, le dijo que abriera so boquita y la chupara haciendo chasquidos, la
niña al principio con algo de asco empezó a meter la cabeza de la bulbosa verga
en su boquita, don Jorge le dijo que siguiera y en pocos minutos la nena tomaba
la verga con su dos manitas y succionaba con fuerza la cabezota de la verga.
-¿Te gusta pequeña?, es todo tuyo mi palo hazme gozar con
tu linda boquita, sigue así Karen, chúpalo rico, así mamita, ¿eso te encanta
verdad? me encantas bebita.
Chup, chup, chup, se repetía el sonido en la habitación a
cada succión que le daba a su verga, la niña mamaba esa gran verga y parecía
que le encantaba a ella también, parecía una puta de profesión pues a la gran
mamada que le estaba dando la niña naturalmente ponía los ojos en blanco dando
una vista a don Jorge como nunca imagino en una niña.
Dejo que la niña explorara su nuevo juguete durante 30
minutos a punto de explotar en su cara sentía que se venía ante la succión de
sus tiernos labios, al ver su cara de niña con ese monstruoso tolete en sus
manitas y boca, pero quería gozar más, se calentó tanto que quería cogerla con
toda su fuerza, cargo nuevamente a la niña y le puso su babeante verga en su
rajita lampiña levantándola y dejándola caer en su pitote haciendo el clásico
sonido al estar chocando sus nalgas sobre sus ingles.
Después de cierto tiempo cogiéndola cambio nuevamente en
el buró él quería venirse dentro de ella, así que le dijo que él se acostaría
en la cama y ella solita se metería el palo en su Valerito, la niña se subió a
la cama después que el señor Jorge su acostó y de frente a el la fue bajando
lentamente, sus labios vaginales se abrían groseramente a cada milímetro de
verga que penetraba su hermosa panocha pelona, la niña después de un gemido
quedo ensartada en su totalidad por el palo en su Valerito, la vista era
hermosa, ella pequeñita encima de un hombre lleno de vellos acariciando con sus
tiernas manos su pecho y él grande con su verga ensartada en el cuerpecito de
la niña empalada en un enorme tronco que le abría su interior, el la manejo
para subirla y bajarla a su antojo, en veces la movía rápido y en otras
lentamente, con el peso de sus caderitas la verga fue entrando con facilidad,
don Jorge estaba en el mismo cielo, oliendo ese aroma de niña, de virgen siendo
amada por primera vez, la niña después de varios minutos cabalgaba la verga de
su padrino soltando gemidos infantiles que ponían a don Jorge loco acababa en
un orgasmo que le producía mucho placer en su pequeño ser.
Para ya venirse a borbotones dentro de ella, la puso en
la orilla de la cama en 4 patas, disfrutando de la hermosa vista que daba
aquella pequeña de 7 años, la niña mostraba un terso cuerpo y hermoso culo bien
parado, Jorge sintió nuevamente su tersa y delicada piel, dorada por el color
canela que tenía aquella pequeña diosa, y la empezó a coger como a una puta, la
pequeña recibía fuertes embestidas en su cuerpecito que a cada una de ellas
gemía dulcemente de placer, sus lindas nalgotas de niña mujer sonaban al choque
de los cuerpos, era el paraíso, don Jorge quería dejar sus mecos bien adentro
de la niña, las metidas eran cada vez más potentes chocando con fuerza la base
de sus huevos en el nacimiento de su panocha que ya se encontraba roja de tanta
fricción, su cuerpo bañado en sudor evidenciaba el enorme esfuerzo que le
imprimía a la gran cogida que le daba a Karencita, a él también le dolía ya la
verga de tanta presión que recibía en su tolete, sus huevos estaban a llenar y
quería sacar toda esa leche para los interiores de la pequeña.
Con las embestidas brutales y el jadeo de la niña don
Jorge estaba por venirse, la había cogido por horas y se sorprendía de su
potencial, la panochita de esa bella niña escolar recibiría su primera
mequeada, el señor metía y sacaba rápidamente su miembro tomándola de su
delgada cintura, mostrando su enorme culo a su vista y sentía que ya no podía más
que iba a desfallecer, el estar bien dentro de su ahijadita y meterle su verga
hasta topar con sus hermosas nalgas por fin estallo, dejo ir en la panochita
tierna de la niña grandes cantidades de semen en el útero de la pequeña, bramo
como un toro dejando que toda la leche se derramara en el interior de la niña
que jadeaba locamente también, ella también ya había tenido sus primeros
orgasmos a pesar de su tierna edad, después de venirse una vez que su verga se
puso flácida fue sacando su verga llena de líquidos y semen que escurría por
las piernitas de Karen, al terminar la beso ricamente por varios minutos
uniendo los dos sus ardientes lenguas.
Al término de la gran cogida baño a la niña y le puso una
pomada en su panochita para el dolor así como a tomar un analgésico, la niña
quedo agotada y sedienta, don Jorge le dijo que la amaba y que la cuidaría por
siempre, ella confundida y excitada también le dejo saber que lo quería mucho y
que le gustaba estar a su lado “jugando”, se despidió con un largo beso,
esperando el siguiente encuentro de esa insana relación entre dos amantes.
Ese día la niña se fue a su casa con su abuelita doña
Juanita pensando en lo maravilloso que era su padrino, recordando lo sucedido
en su camita, esperando seguir jugando con su vergudo padrino los divertidos y
ricos que juegos que le enseñaba.
Continuara…



Como me ha gustado esta historia, Hay continuación, Como siempre es un placer disfrutar de estas historias.
ResponderBorrarPor cierto, muy bien ilustrada...
Borrarque bueno que te gustara y si claro que hay continuación, pronto la estaré subiendo y muchas gracias por tus palabras.
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