La Vida Perfecta 3
Aturdido por todo lo que había visto y lo que había hecho
entre a mi casa en un estado de zombi, había disfrutado como nunca viendo como
ese viejo abusaba de mis pequeñas, había una parte de mí que se sentía terrible
por prestarme a eso, qué clase de padre soy pensaba, pero ya no
había vuelta atrás estaba seguro que seguiría disfrutando de ese espectáculo
que me daba ese viejo con mis nenas, no podía perder a mi familia amaba a mi
esposa mucho y no quería perderla, aunque el riesgo era mayúsculo debía seguir
viendo como su maestro abusaba de sus inocencias.
El Espacio de las Pequeñitas… :3 …
Cuando entre a mi casa mis nenas estaban aún en su
habitación, entre para cerciorarme que el daño que les hizo su maestro no fuera
mucho o hasta traumático, cuando entre al cuarto estaba María sentada en el
borde de la cama y mi Irina aún estaba acostada como aun en un viaje, supongo
que para mi pequeña Irina de solo 7 años todas las sensaciones que su maestro
le había hecho sentir eran muchas, ese viejo le estaba descubriendo su pequeño
cuerpo y las sensaciones que este le puede dar a tan corta edad, me apresure y pregunte.
-como están hijas.
A lo que ellas contestaron primero María y después su
hermana.
-bien papa.
-¿Qué tal estuvo la clase niñas, obedecieron en todo a su
profesor?
Pregunte aun viendo como mi Irina intentaba recuperarse.
-si papa, nos portamos muy bien las dos.
-muy bien mis niñas, me da mucho gusto que hagan las
cosas bien, recuerden que ni una sola palabra a su madre de esto.
-si papito.
Me dio mucho gusto escuchar a mis niñas decir que no
dirían nada de lo ocurrido, y más gusto me dio el saber que no había recibido
ningún trauma es más estoy algo seguro que aunque ella era muy pequeña para
sentirlo así, mi Irina había disfrutado
lo que le había pasado en su clase de piano.
Deje que mis hijas hicieran su tarde normal y yo estaba
satisfecho y tranquilo por lo que había visto así que me puse a trabajar, ya
por la tarde llego mi esposa y la sorprendí con que quería salir a cenar en
familia a algún lugar, esta idea a ella le fascino ya que desde que había empezado con mi depresión
no había salido a ningún lugar, ella no sospecha que la cura para mi depresión
me la había otorgado mis propias princesas con la ayuda de su degenerado
profesor, en la cena note que mi Irina estaba con poco distraída como pensativa
esto me preocupo, más que lo pudiera
notar mi esposa, para mi suerte ella estaba tan encantada con volver a salir
como familia que supongo que prefirió omitir esto para no arruinar el momento,
mi pequeña María se notaba normal ella al ser tan pequeña pues tiene solo 5
años cosas así las puede superar más
fácil, aun así quede un poco preocupado con Irina a la mejor si había quedado
algo traumada por lo que su profesor le había hecho.
Cuando llegamos a la casa rápidamente mi esposa casi me
empujo al cuarto, supongo que quería pagarme de alguna forma mi nueva actitud y
la salida a cenar, entiéndanla la pobre había pasado más de un año sufriendo
conmigo, no quería que eso volviera a
pasar quería demostrarme que estaba contenta con lo que ocurría en la casa, y
yo no necesitaba mucho para calentarme pues con lo que había visto hacer a mis
hijas esa tarde solo tenía que recordarlo para tener una erección máxima, tuve
sexo como nunca en mi vida, mi casa es grande por eso dudo que mis hijas escucharan los gemidos míos y de su madre, como pocas veces hicimos el amor, no solo una
vez si no tres veces, mientras cogía con mis esposa no me podía quitar de mi
cabeza todo lo que el profe les hizo a mis hijas, como las había tocado y
metido mano, como les había hecho besarse, diablos era un viejo degenerado, mi
erección no bajaba terminaba y solo necesitaba pensar en los hecho de la tarde
para volver a estar de pie de nuevo, después de la tercer faena mi esposa no
pudo más y quedo completamente dormida.
Me quede mirando a mi esposa, estaba feliz por haberla
hecho gozar tanto, su felicidad era la
mía, decidí salir y tomar un trago de mi
mini bar, al pasar note que aun había algo de luz en el cuarto de mis
hijas, me asome un poco para ver que
sucedía estaba mis dos niñas cada una en su cama, mi María jugaba con su
Tablet pero mi Irina solo estaba
cobijada sin hacer nada con mi mirada perdida, me regreso la preocupación por
la actitud que había notado esa tarde de mi Irina me dio miedo de que ya
siempre se comportara así, como lo dije mi Irina era muy animada, todo le
causaba curiosidad todo preguntaba y verla tan callada por tanto tiempo no era
normal no tardaría alguien en notarlo, si fuera mi María no habría problema ya
que ella era más reservada y tímida pero mi Irina no, abrí la puerta y camine despacio hasta sentarme en
el pie de la cama de mi Irina y dije.
-¿Cómo están niñas, que hacen?
Nada papi contesto mi Irina, mientras mi María dijo
jugando, dirigiéndome a mi Irina le dije.
-¿Cómo estar Irina, te he notado muy callada hoy, dime te
pasa algo?
Mi pequeña volvió a negar con la cabeza y medio intento
esconder su mirada, sabía lo que le pasaba su profesor le había hecho sentir
cosas extrañas esa tarde para una niña era lógico que estuviera confundida
entre si lo que le había pasado era bueno o malo, entendiendo esto le dije pare
intentar aclarar sus dudas.
-a veces los maestros tienen formas raras de enseñar,
en especial los maestros de música, tu
solo debes preocuparte por aprender y para eso tiene que obedecer todo lo que
tu maestro te diga Irina.
Ella mi miraba mientras escuchaba todo esto y después de
un minuto de silencio ella dijo una de sus acostumbradas preguntas.
-pero papi, pensé que los maestros de música solo
enseñaban a tocar música con los instrumentos, pero el profesor hace cosas
raras con nuestros cuerpos y el suyo, no sé si eso este bien papa.
Con mi mano acaricie su cabello he intentado sonar lo más
amoroso y paternal posible le dije.
-mira hija eso que dices si lo hacen algunos maestros no
solo te va a enseñar música si no también a conocer tu cuerpo, recuerda que los
maestros enseñan y es lo que está haciendo el enseñándote, ¿o dime apoco lo que te hace
no te gusta?
Mi niña se queda pensando un momento y dice.
-pues algunas cosas no me gustan, como cuando me besa o
mete su vara en mi boca y deja salir su
líquido para aclarar la boca, sabe feo,
no me gusta está muy arrugado y tiene un olor muy fuerte.
Escuchar todas esas palabras impropia de una niña de 7
años salir de la hermosa boca de mi hija me ponía de nuevo duro, ella sin
saberlo me estaba confesando que su maestro la ponía a practicarle sexo oral,
veía sus labios rositas y me imaginaba esos labios saboreando ese pene
sexagenario, que sensaciones sentiría ese viejo al meter su arrugado pene en la
boquita de mi hermosa nena.
-pues hija no todo te puede gustar es parte del
aprendizaje, solo quiero que sepas que estoy orgulloso de ti y que eres una
niña muy aplicada y obediente, tiene que echarle muchas ganas a tus clases de
piano y ayudar a tu hermanita en todo lo que puedas si nena, no te preocupes
todos pasamos por eso para aprender, no estás haciendo nada malo, al contrario
nos haces felices a mama y a mí.
Pude ver como una sonrisa se dibujó en la cara de mi niña
y me sentí más seguro, había aclarado sus dudas de mi niña y podía seguir disfrutando de
las faenas que tendrían con su profesor, lamentablemente tenía que esperar toda
una semana para poder volver a ver a mis niñas siendo abusadas por ese viejo
pervertido.
La semana trascurrió muy lenta para mí, solo pensaba en
que llegara el viernes, cada vez que me sentía desesperado bajaba al cuarto que
había equipado para volver a repetir lo del último viernes, para sanar la parte
de remordimiento que aún me quedaba decidí ser el mejor padre del mundo,
consentía a mis niñas en todo era un esposo amoroso y detallista, todas las
noches tenia sexo con mi esposa a veces hasta dos veces, salía al parque con
mis hijas les compraba cosas y dulces pasaba tiempo con ellas era el padre que
siempre quisieron que fuera, en las mañana el mañanero con mi esposa no faltaba
luego me levantaba y les hacia el desayuno a ellas, hasta en mi trabajo comencé
de nuevo a mejorar, poco a poco con la ayuda de mis niñas fue mejorando
nuestras vidas, también me di a la tarea de mejorar mi equipo de video no
quería perder nada de lo que pasara, lo mismo con mi equipo de sonido, poco a
poco estaba listo para ese viernes en que el maestro nos volvería a visitar,
para mí era un plan excelente jamás por mi mente paso la clase de pervertido
con la que estaban tratado mis hijas.
El tan esperado día llego, me sentía excitado desde la
mañana, mis hijas partieron a la escuela y yo me quede contando los minutos, la
espera fue eterna, parecía que el tiempo no avanzaba, al fin llegaron mis niñas
y les dije que se fueran a cambiar, esta vez deje que mis niñas eligieran sus
atuendos, quería que todo fuera lo más natural posible.
Como muchas gemelas mis niñas tenían ropa similar a pesar
de no serlo pues si parecían gemelas y a veces les gustaba vestirse igual y
esta vez fue el caso, las dos eligieron un vestido completo color café con
leche con unas botitas cafés, la verdad se veían muy hermosas mis niñas, espere con ansia que llegara la hora en que
su maestro llegara, estaba ansioso y ya hasta tenía preparada mi treta para
salir, estaba sentado en mi sofá impaciente cuando escuche justo a la hora el
sonar del timbre.
Me levante como un resorte y rápidamente abrí la puerta ahí estaba puntual como siempre vistiendo su traje de sastre como vestían antes los maestros, traía su portafolios y su estuche, rápidamente lo hice pasar y le grite a mis niñas que su maestros había llegado, ellas llegaron rápidamente hasta donde yo estaba y saludaron a su maestro desde que llegaron pude ver como su profesor no les quitaba la mirada se notaba su perversión aunque sabía disimularla muy bien, mis niñas rápidamente entraron al cuarto del piano para su clase, el maestro estaba a punto de entrar también hasta que lo interrumpí.
-maestro disculpe que lo moleste quería preguntarle algo.
-dígame.
Contesto el maestro deteniendo su avance.
-le iba a comentar que mientras de su clase voy a
aprovechar para ir al gimnasio, es que este es el único horario en que
encuentro medio vacío para poder hacer mi rutina sin interrupciones.
El me miro y no pudo ocultar su felicidad con una
sonrisa, sabía que estaba a punto de aprovecharse de mis niñas, era las
melodías que un pervertido esperaba que lo dejaron solo con esos ángeles.
-claro, claro vaya pierda cuidado, nosotros estaremos
trabajando aquí, no se preocupe por nada.
Casi dijo esto con una voz temblorosa, con unas ganas de
comenzar lo que ambos esperábamos, me dirigí a mis princesas y les dije.
-voy a salir un momento se quedan en su clase, háganle
caso a su maestro niñas.
-si papi.
Fue lo que mis niñas contestaron en coro, Salí de mi casa
encendí mi auto he hice la misma rutina que la vez pasada a las pocas calles
deje mi auto estacionado y regrese entrando a mi garaje preparado para ver mis
cámaras que captarían lo que pasaba en esa clase de piano, en los monitores
ponía ver a mis niñas sentadas frente al piano, Irina era la que tocaba
mientras María solo la veía, su profesor sentado también solo las veía muy
atento como si en verdad fuera una clase normal, fueron unos minutos en donde
todo fue normal incluso comencé a impacientarme un poco porque el viejo no
comenzaba, después de unos minutos el profesor se paró y dijo, niñas levántense
vamos al cuarto, mis niñas obedecieron y se encaminaron al cuarto, sonreí iba a
comenzar la acción.
Una vez estando los tres en el cuarto el maestro dijo.
-hoy probaremos que tan obedientes son niñas, ahora por
favor quítense la ropa.
Mis niñas dudaron por un momento hasta que él les volvió a decir con una voz más
enérgica.
-anda vamos quítense la ropa vamos niñas.
La primera que comenzó a desvestirse fue mi Irina,
después le siguió María, quedaron en ropa interior frente a su pervertido
profesor, ambas traían calzoncitos blancos sin ninguna figura, su profesor se
les quedo viendo y comenzó a tocar su pene por encima de su ropa, después de
admirarlas por un momento dijo.
-vamos niñas quítense toda su ropa también sus
calzoncitos.
Mis ángeles obedecieron
y por fin quedaron frente a su profesor como dios las trajo al mundo,
eran realmente hermosas, con sus cuerpos delgaditos, sus piernitas lindas y
lisas, sus abdomen planos, ambas eran hermosas, sus cabello suelto eran una
visión que excitaría a cualquiera fueran amantes de las niñas o no, después de
contemplarlas un momento el profesor dijo.
-ahora nenas acuéstense en su cama quiero contemplarlas
por un momento.
Mis niñas se acostaron en la cama, aunque rápidamente cambiara
su posición a boca abajo levantando sus lindas colitas para deleite del viejo,
quien no dejaba de tocarse, mis niñas reían divertidas como todo niño después
de superar la pena inicial estaba disfrutando mucho estar desnudas aunque fuera
frente a su pervertido profesor quien no perdía detalle del espectáculo que le
daban mis niñas.
Mi María tomo un osito que estaba cerca en la cama, y
rápidamente Irina la abrazo para quitarle el osito, esto hizo que mi María
levantara su pierna izquierda para intentar proteger su oso, dejando al
descubierto por un momento su rozada vaginita, los cuerpos de mis niñas eran
todo lo que podía esperar de dos niñas hermosas de 7 y 5 años.
Mis niñas seguían forcejeando por el oso, esto supongo
que tenía muy caliente a su profesor quien ya se había sacado su pene y ahora
se pajeaba frente a mis niñas, quienes al estar tan distraídas no le dieron
mucha importancia a lo que su, profesor hacía, una vez que Irina pudo quitarle
el oso a María, mi pequeña María se dio la vuelta juntando sus manos se acomodó
como intentando dormir enfrente de su hermanita, Irina la aventaba como
intentando despertarla de una forma divertida, las risas de mis pequeñas no cesaban mientras su
profesor solo las veía jugar desnuditas sin decir nada, mi María rompió el
silencio de la escena y dijo.
-devuélveme mi osito, devuélveme mi osito.
A lo que su hermana contesto.
-no porque es mío.
-venga sigan jugando putitas, sigan jugando.
Por fin había hablado su viejo maestro quien aun con el
pene en la mano seguía mirando a mis niñas, mis niñas no hicieron caso a estas
palabras tan ofensivas y siguieron jugando entre ellas.
-despiértate María o te voy a pegar con esta almohada.
Mi Irina había tomado una almohada y ahora amenazaba a su
hermanita con pegarle, mi Irina dio dos pequeños almohadazos a su hermana y
después se dejó caer nuevamente en la cama, mi
María se levantó y tomo las manos de su hermana mientras intentaba dar
saltitos con sus manos agarradas mientras no dejaban de sonreír.
-justo así te voy hacer saltar algún día mi amor, pero
con mi verga.
Le dijo su profesor a mi pequeña María, quien por estar
saltando con su hermanita no le prestaba la atención al pederasta que estaba
enfrente de ellas, después María tomo la almohada y aprisiono contra la cama a su
hermana, esto provoco que quedara de pie he inclinada mostrándole todo su
pequeño y lindo trasero al profesor, quien camino hasta la cama casi subiendo
en ella para admirar ese lindo trasero de niña de cinco años que se contoneaba
a unos centímetro de él.
Irina se levantó y derivo a su hermanita a un costado de
la cama, y sonriendo comenzó a darle de
almohadazos de nuevo, mi María se puso en posición fetal para aguantar los
ligeros golpes que su hermana le daba, esto provoco que al igual que su hermana
quedara meneando su lindo trasero frente a su profesor quien ya se notaba cada
más excitado viendo a mis niñas jugar de
una forma muy natural.
Mis niñas continuaban muy animadas con su juego hasta que
su profesor las interrumpió de una forma sorpresiva.
-Irina vístete y
salte a tocar el piano.
Mis niñas dejaron de jugar y miraron a su profesor
apreciando por primera vez esa tarde ese viejo pene que estaba afuera del
pantalón de su profesor.
-anda Irina haz
caso y vístete y salte a tocar algo.
Mientras le daba estas instrucciones a mi niña él se
estaba quitando su pantalón y solo quedando en su viejo calzón negro, mi Irina se terminó de vestir y salió dejando a su
hermanita en la habitación con su viejo
profesor.
-acuéstate.
Le ordeno el profesor a mi nena quien obedeció esta
orden, el viejo se terminó de quitase los pantalones para esto tuvo que
quitarse sus zapatos, una vez solo en
calzones comenzó a recorrer la habitación de mis hijas como mirando todos los
juguetes y adornos que tenían, pude notar que se quedaba en especial mirando
las fotos que tenían mis pequeñas en las que salían acompañadas de nosotros sus
padres, imagino el morbo que el viejo
estaba sintiendo al tener a mi niña de 5 añitos completamente desnuda acostada
en la cama a punto de ser abusada por su viejo profesor, el caminaba como
victorioso por la habitación intentando disfrutar más el momento como un
general que mira su triunfo en esta batalla he intenta inmortalizar en su mente
ese momento.
Mi niñas al estar solo acotadita en la cama comenzó hacer sonidos con su boquita como a tronarla
ya saben de esa forma clásica que lo hacen los niños de esa edad cuando no se
pueden mover, también jugaba con sus manitas mientras veía el techo y lanzaba
uno que otro bostezo en señal de aburrimiento, en su inocente mente era ajena a
que estaba siendo rodeada como una
cordierita por un lobo hambriento de niña.
Ella arqueaba y levantaba levemente su pecho mientras se
veía, su piel blanca dejaba ver ese pecho de niña, sin rastro alguno más que
dos pequeños puntitos que en algunos años se convertirían en senos, esos
puntitos rozas jamás tocados, movía sus manitas mientras bostezaba una y otra
vez, su profesor dejo de recorrer la
habitación y se subió a la cama ya solo con su camisa dejando ver su pene erecto, de medidas
promedio, tomo las dos almohadas con las que mis hijas jugaban no hace mucho y
las coloco como cabecera de mi niña, esto hizo que mi niña quedar con su cabeza
un poco levantadita, después él se colocó encima de mi niña pasando una pierna
a la derecha y dejando otra a la izquierda, subió hasta su pecho y sin
apachurrarla quedo como haciendo un puente con sus piernas y por debajo dejaba
el pecho de mi niña, ella solo miraba como su profesor se posesionaba mientras
con sus manitas de bebe tocaba sus piernas peludas, sintiendo como ese viejo
tomaba su posición.
Se veía hermosa mi niña, esa es una posición que jamás
olvidare podía ver como sus manitas recorrían de una forma linda las piernas
peludas de su profesor, me gustaba como la imagen de los monitores notaba en
brillo de su hermoso cabello ya que su mama siempre se lo había cuidado mucho, pero lo que más me calentaba era ver sus uñas
pintaditas de un rojito hermoso recorrer esa piernas de viejo, en ningún momento mi niña se vio asustada, al
contrario se veía muy natural aun hacia soniditos de jugar como lo hacía antes
con su boquita, mientras poco a poco el viejo pene de su profesor se acercaba a
su linda carita.
El viejo comenzó acercarse más a la carita de mi nena,
mientras con su mano izquierda se masturbaba a unos centímetros de ella, la
niña al sentir los movimientos movía su carita de un lado a otro, aunque
siempre la regresaba al mismo sitio, oses viendo hacia el frente.
-maestro huele un poco.
Dijo mi nena con su tierna voz, aunque fue interrumpida
cuando el pene del viejo dio el primer golpe contra su naricita, para después
la niña a completar, la frase.
-raro su este.
De nuevo mi nena fue interrumpida pues ahora el pene del
viejo se paseaba con frenesí por sus pequeños labios color cereza, esto provoco
que mi niña cerrada su boca he intentara esconder poquitos sus labios mientras
lanzaba pequeñas risitas.
-jijiji, jijiji,jijiji,
El maestro comenzó a golpear los labios de mi nena con su
pene, lo que provoco que las risitas de
mi nena se incrementaran.
-JIJIJI, JIJIJI, JIJI, JIIJJI,
En forma de pequeños gemiditos mi niñas lanzaba sus
tiernas risitas con su boquita cerrada, mientras su maestro ahora tallaba su
pene de un lado a otro por toda la boquita de mi nena, como si le estuviera
pintando sus labios, después el viejo maestro comenzó a darle golpes de nuevo
con su pene a su naricita de mi nena aunque ahora más seguidos, esto provoco que mi pequeña cerrara sus ojitos
he incrementara sus risita, ella por
instinto intento llevar su manita derecha a su cara, pero el profesor se lo impidió.
-quita te mano pequeña.
Con este movimiento el profesor se separó unos
centímetros de la carita de mi nena, la cual abrió sus lindos ojitos
aprovechando ese respiro que le daba el degenerado, para mi nena eso no era más
que un lindo juego, una clase más, por su carita se notaba divertida por las
caricias y cosquillas que su profesor le hacía en su carita, aunque fuera con
su viejo pene, para mi nena no había malicia no había morbo era inocencia pura.
Ella miraba como su profesor se seguía masturbando a
centímetros de su carita, después para deleite mío y me imagino que también
para el viejo, comenzó hacer caritas arrugando su naricita y abriendo sus
ojitos, mientras no dejaba de ver el
pene de su viejo profesor de música, se le notaba muy divertida ajena a que
estaba siendo utilizaba por un pervertido y por su padre para satisfacer sus
instintos sexuales de ambos, hubo un
momento donde la niña dirigió su mirada hacia la cara de su profesor y abrió
todo lo que pudo su boquita, la dejo abierta por unos segundos y luego la cerro
inflando sus cachetitos, dejando inflados sus cachetes miraba a su profesor
quien sin decir una palabra continuaba masturbándose cada vez más rápido.
Hubo un momento que mi niña volteo su carita hacia su
lado izquierdo por completo, el profesor de una forma tierna regreso la carita
de mi niña con la ayuda de su mano derecha
a volver a voltear hacia en frente donde él se continuaba masturbando,
fue en ese momento que mi niña lanzo una de las expresiones más bonitas que le
había visto en mi vida, no sabría cómo explicarla fue una expresión de risita
pero con algo de picardía, como riéndose divertida y al mismo tiempo que
burlándose un poco de su profesor, y de
una forma muy coqueta saco su lengüita rápidamente y la volvió a meter en
cuestión de micro segundo a su boquita de cereza, al ver esto el viejo dejo de
masturbarse y dejo descansar toda la punta de su pene en los labios cerrados de
mi niñita.
-abre la boca.
Fueron las órdenes del profesor mientras que con su pene
en los labios de mi pequeña intentaba abrir su boquita, movía su pene de arriba
abajo de un lado otro luego hacia
círculos en sus labios.
-ji,ji,ji,ji,ji,ji mi boca no.
Acompañada de una pequeña risita mi nena le contesta a la
orden que le había dado su maestro aun teniendo a escasos milímetros el pene de
su profesor, el viejo dejo su pene inmóvil justo en la entrada de la boquita de
la infante y luego dijo de nuevo con su voz llena de lujuria.
-abre la boca.
Mi niña lo miro de nuevo a la cara y después abrió un
poco su boquita de una forma como formando un túnel un molde justo para lo que
iba a entrar en ella, pude ver como sus cachetes se sumieron y después como
estos se inflaron un poco de nuevo, prueba contundente que el pene de su
maestro ya había entrado en su boquita de cereza, ya tenía toda su cabeza y
parte del pene de su maestro en su boquita, mi pequeña María a sus escasos 5
años estaba realizando su primera mamada de su vida con un viejo sexagenario y
todo era inmortalizado en video por mí.
Su maestro empujo una, dos y tres veces su pene dentro de
la boquita de mi hija, se notaba en el video como sus cachetes se inflaban ante
cada arremetida de su violador, eran metidas de formas lentas con mucha calma
se notaba que el viejo disfrutaba de la sensación de estar invadiendo la
boquita tierna de una nena de tan corta
edad, solo podía imaginas lo que su viejo pene sentía al chocar con la lengüita
de mi niña esa que apenas unos segundos jugaba a burlarse de él y ahora la
hacía comer verga, ¿cómo sería el calor que su boquita emanaba? ¿Sentiría sus
dientitos de leche?, ya no podía más y termine en una gran corrida en mi
garaje, pensando todo esto mientras en los monitores el espectáculo continuaba.
A la cuarta metida de pene en la boquita de mi nena la
mano izquierda del profesor regreso a masturbarse sin sacar la punta de la
boquita de la niña, sus movimientos del viejo iban en aumento mientras los
labios de mi hija aprisionaban su pene, la niña volvió a cruzar su mirada con
la de su profesor supongo que para deleite del viejo, el profesor comenzó hacer
sonidos de jadeos y mi niña empezó a mover su carita en pequeños movimientos de
un lado a otro, sin sacar el pene de su boquita.
-eso es putita chúpale, chúpale.
Fueron las palabras del profesor quien mantenía el ritmo
de su masturbación en la boca de mi princesa,
mi niña mantenía su mirada en el rostro de su profesor y de vez en vez
parpadeaba sus hermosos ojitos, su
manita derecha volvió a tomar la pierna de su peludo profesor mientras mi nena
se metía un poco más hacia debajo del docente, este al sentir la mano de la
pequeña con su mano derecha volvió a quitar la mano de mi niña.
-baja tu mano.
La niña obedeció y solamente se dejó hacer por el
viejo, el profesor seguía masturbándose
ya no metía su pene en la boca de mi hija solamente la punta la tenía adentro
mientras el ritmo de sus manos movían su pene, mi niña solo parpadeaba y movía
su cabecita de vez en cuando un poco, de pronto hizo un movimiento con su boquita sacando sus labios haciéndolos como
un piquito de pato para deleite del viejo, el maestro poco a poco fue retirando
su pene de la boca de mi nena y está abriendo su boquita intentaba seguirlo
como si le hubieran quitado un dulce, el poco a poco lo iba subiendo y mi nena
con la boquita abierta intentaba volver a capturarlo, el profesor al ver el
intento de la nena volvió a meter su pene a la boquita de la infante, quien
devoro esta vez casi la mitad de ese pene, después volvió a sacar su pene
provocándose un sonidito muy excitante de plop, al ser separado ambos, de nuevo
mi niña con su boquita abierta fue en busca de su dulce que le había quitado,
pero esta vez el profesor lo subió mas dejándolo inalcanzable para mi nena,
quien resignada cerro su boquita.
Después cerró sus ojos y volvió a abrir un poquito su
boquita, ella miraba como su profesor se masturbaba frente de ella, cerraba y
abría su boquita movía sus ojitos para todos lados, abría y cerraba, abría y
cerraba su boquita, todo de una forma
muy tierna.
-maestro me hace mucha cosquillas sus pelitos, y sus
bolsitas pegan con mi pancita.
Que forma tan tierna de hablar y describir lo que sentía
mi nena, era verdad mientras el maestro se masturbaba sus testículos colgaban y
se raspaban contra los pechitos de mi nena en un vaivén.
-botan como unas pelotitas, ji,ji.,ji,ji,ji,ji,ji.
Mi nena con la forma más inocente del mundo elevo su
pechito un poquito para poder sentir de una mejor manera como los testículos
del profesor revotaban en sus pechitos, lanzo una risita más fuerte que fue
contestada por su profesor con un suspiro excitante, luego mi nena acerco su
mano derecha a los testículos de su profesor, para intentar tocárselos, lanzo
un pequeño gemidito “mmmm” y luego con su dos manitas empezó a sobar esos
viejos testículos que colgaban sobre de ella.
-abre la boca.
Fue la orden que dio de nuevo el profesor, mi nena abrió
su boca muy grande con sus ojitos abiertos la abrió lo más que pudo, después
cerro sus ojitos y mantuvo su boca muy abierta, y luego la cerro, su maestro
continuaba masturbándose a toda prisa mi nena mantuvo su boca cerrada y también
cerró los ojos mientras su maestro continuaba, ella de vez en cuando apretaba
sus ojitos cerrados y dijo.
-me hacen muchas cosquillas sus bolsitas maestro.
Volvió a cerrar sus ojos, pero los volvió abrir cuando su
maestro dijo.
-abre la boca.
Mi nena abre de
nuevo su boquita pero la volvió a cerrar, casi igual que sus ojitos cuando el viejo volvió a decir.
-abre la bocaaa.
Mi nena volvió abrir su boca y esta vez la mantuvo abierta fue en ese momento que primer dispara de esperma salía con dirección hacia adentro de la boquita de mi princesa, ella al sentir el primer disparo lanzo una especie de risita con gruñido al sentir el sabor por primera vez en su vida de semen en su boca.
-Mjir,mjir.mjir,mjir.
Uno, dos, tres, cuatro chorros blanquecinos y algo
amarillentos salieron disparados y fueron detenidos por el paladar de mi nena, después de eso como si fuera la llave de
algún grifo que se le terina acabando el
agua, el demás esperma salió poco a poco vertiéndose con calma en la boca de mi
niña, mi niña abrió su ojos en ese momento y pudo ver con claridad como las
ultimas gotas del pene de su profesor caían dentro de su infantil boquita, tres
gotas más pude contar y después el viejo sacudió su pene como exprimiéndolo no
quería dejar ninguna gota que se desperdiciara todo tenía que terminar en la
boca de mi nena, aun después todavía limpio la punta de su pene en el labio de
debajo de mi niña y posterior mente se dispuso a bajarse, mientras mi niña
cerraba su boquita.
-no te lo pases.
Le dijo el profesor a mi pequeña.
-mmmmm.
Respondió mi nena con su boquita cerrada, aun guardado el
semen del viejo sexagenario.
-que no te lo pases, ven siéntate, y abre la boca.
En ese momento
rápidamente le puse zoom a la cámara, sabía lo que el pervertido profesor
quería ver, y yo también quería ver eso, mi nena se sentó al pie de la cama y
abrió un poquito su boca.
-acércate más y abre la boca.
Dijo el profesor a mi pequeña ella se hizo un poco más al
frente y siguió con su boquita abierta.
-abre bien la boca.
Dijo el profesor de una forma más enérgica, mi nena lo volteo a ver y abrió todo lo que
podía su boquita, vaya que mis cámaras
eran buenas y desquitaban los miles de pesos que había pagado por ellas, pues
incluso yo pude ver el semen amarillento en la boquita de mi hija revuelto con
su saliva, el depravado profesor se quedó por unos segundos admirando su obra y
después dijo.
-ahora quiero que con tu lengua embarres todo en tu boquita, quiero que le hagan como cuando te
lavas tus dientes pequeña.
Por primera vez note una mueca de asco en mi niña como si
quisiera vomitar, pero obedeció a su profesor se notaba por sus cachetes como
su lengüita estaba esparciendo todo el
esperma del degenerado, cuando el profesor vio que mi nena se detuvo le dijo.
-ahora trágate lo que quedo.
No sé cuánto abra quedado
pero mi nena cerro sus ojitos y después dijo.
-ya y abrió su boquita para mostrarle a su abusador que
ya todo el semen había desaparecido.
El profesor acaricio la cara de mi nena y le dijo.
-pero que nueva nena eres, muy bien María, ahora vístete
que aún tenemos que practicar en el piano.
Ambos comenzaron a vestirse, y salieron a la sala donde
estaba mi Irina tocando algunas notas, el profesor se sentó y saco algunas
partituras de su portafolio y luego como si fuera un maestro norma comenzó a
dar su clase de música como si nada, aún quedaba un poco de tiempo para que
acabara su clase, así que me quede esperando que el viejo intentara algo mas con
mis niñas, pero no fue así, al parecer mi María había acabado con las pocas
reservas del viejo, durante todo lo que faltaba de tiempo se dedicó solo a dar
su clase y enseñarles a mis nenas piano.
Llegue a mi casa del “gimnasio” y salude a mis niñas y a
su profesor, después de unos minutos el
profesor se despedía de nosotros.
-¿cómo se portaron mis niñas profe?
-muy bien son muy buenas niñas, en especial María, hoy
hizo muy buen trabajo no cabe duda que tendrá un gran futuro.
Podía sentir el sarcasmo en las palabras del viejo
profesor sabía que eso lo hacía con la intención de saciar su morbo he humillarnos más de lo que
ya lo había hecho, pobre pensé no sabe que yo también lo estoy utilizado.
-pues con su ayuda profe, si usted le siguen enseñando no
tengo duda que la niña aprenderá mucho.
Respondí a su pregunta con el mismo tono de doble
sentido, el solo dijo que gracias y que solo hacia su trabajo, después de eso
se despidió de mí y mis nenas, y salió de la casa, dejándome con una excitación que seguro me duraría más
de una semana, con un muy buen video para ver una y otra vez y con mi pequeña
María impregnada con el sabor del semen en su tierna boquita de cereza,
esperando volver a verlo en la próxima clase de mis niñas.
Continuara…





Comentarios
Publicar un comentario