El Manjar del Albañil 3 “Laila”
En mi casa todo parecía normal, mi papa trabajando y mi
mama “ocupándose de mí” y sus cosas parecía que nada había cambiado, mis papa
lejos estaban de saber que su pequeña nena a sus 5 añitos ya había recibido dos descargas
de semen en su cuerpo, y que al maestro Beto que tanta confianza le tenían era
el encargado de aprovecharse de mi inocencia.
El Espacio de las Pequeñitas… :3 ….
Poco a poco en mi mente de niña le iba tomando confianza
al maestro Beto y debo decirlo creo hasta un poco de cariño, supongo que era
porque nadie, me prestaba mucha atención y menos jugaban conmigo entonces sus
tocamientos y sus supuestos juegos para mí en verdad que eran juegos y me daba
mucho gusto eso, además me daba cuenta que desde que él llegaba no me quitaba
los ojos de encima, además que cada vez que podía me hacía alguna cara chistosa
o se dibujaba una sonrisa en su rostro, él se la pasaba casi siempre metido en
el baño, pero cada vez que podía me regalaba alguna mueca graciosa.
Supongo que las oportunidades que el maestro Beto tenia
para estar cerca de mi eran muy pocas ya que mi mama siempre estaba en casa
haciendo algo, por lo cual solo le quedaba verme, era su comida favorita la cual solo podía oler, ya que mi casa tenia impregnado mi aroma,
supongo que era un tortura para el maestro Beto, nadie sabe cómo ocurrirán las
cosas pero ahora que lo pienso el maestro Beto era un viejo lobo de mar y supo
cómo aprovechar bien su oportunidad para irme trabajando poco a poco, fue en una tarde durante la hora de mi
almuerzo que le llego esa oportunidad.
Mama.- Laila, ándale no repeles y comete toda tu comida
no solo la carne y las papas toda tu comida.
Mi mama me regañaba desde la cocina mientras yo en la
sala me negaba a comerme el brócoli que estaba en mi plato.
Yo.- mama, ya te dije que a mí no me gusta esto, no me lo
voy a comer.
Mi mama me miraba desde la cocina, porque solo una barra
la separaba de la sala, y desde ahí continuaba dándome órdenes y amenazándome
para que terminara mi comida.
Mama.- Laila ya te dije que el brócoli te hace bien,
comételo o ya no voy a dejar que veas televisión hasta que te lo comas.
Estas peleas era muy normales cuando mi mama me intentaba
hacer comer brócoli, mi mama al ser una antigua chica que se dedicó al modelaje
llevaba una vida muy sana he intentaba que papa y yo también, yo comía todo lo
que mama me serbia pero el brócoli no eso no me daba mucho asco entonces ella
sabía que era todo un reto el hacerme comer,
la pele continuaba mi mama con su insistencia y yo con mis negativas.
Maestro Beto.- ¿pero que pasa señora cual es el problema?
Interrumpió el maestro saliendo el baño todo lleno de
polvo.
Mama.- pues aquí esta niña que no quiere comerse el
brócoli come ve maestro.
El me volteo a ver y me pregunto.
Maestro Beto.- ¿apoco no te quieres comer tu verdura
nena?
Yo.-nooooo.
Maestro Beto.- pero las verduras te hacen muy bien te
hacen crecer grande y fuerte.
Mama.- es lo que yo le digo maestro Beto, en especial el
brócoli.
Yo.- sabe feooo.
El maestro Beto camino hasta la sala y dijo.
STOP… para este momento tengo que hacer un STOP a
nuestra historia porque a ella entra un nuevo personaje que será muy
importante en ella, como toda niña de 5
años tenía mucho juguetes de todas las formas posibles, pero al igual que la
mayoría de las niñas tenía un juguete preferido, el mío era un conejito de
peluche blanco que me había regalado mi abuelita un cumpleaños, este conejito
no era solo mi peluche preferido para mí era mi mejor y único a amigo, pues al
no salir a la calle y tener padres ausentes solo lo tenía a él, para mi nieve
como le había puesto estaba vivo era como mi amigo imaginario y esto no era un
secreto para nadie de los que vivía en esta casa, bueno sigamos con el relato.
Maestro Beto.- sabe señora no le había contado pero tengo
una habilidad especial puedo escuchar lo que dicen los peluches y ellos me
hablan a mí.
Todo esto lo dijo mientras tomaba a mi conejito nieve del
sillón y lo acercaba a su cara.
Mama.- ¿de verdad maestro Beto?, no lo sabía ¿y dígame que le dicen?
Mi mama le siguió la corriente al viejo entendiendo su
plan, mientras Yo lo mire como no creyéndole el tomo a nieve y acerco su cara
del conejo a su oído y después hizo
como si lo estuviera escuchando y dijo.
Maestro Beto.- dijo que se llama nieve y que Laila es su
mejor amiga.
Guuuuaaauuu dije con sorpresa y di un saltito de donde
estaba sentada con mi carita llena de
felicidad como podía saber el nombre de mi conejito y que éramos mejores
amigos, al parecer el maestro Beto no mentía
y en vedad podía hablar con mi conejito.
Yo.- ¿y que más le dice mi conejito?
Maestro Beto.-haber déjame ver.
El maestro Beto volvió a sostener como escuchando a mi
conejo y después dijo.
Maestro Beto.- dice que tiene hambre que si le das de
comer de tu brócoli.
Dude por un momento pero luego levante mi plato y se lo di al maestro Beto para que se lo
diera a comer a mi conejito, el maestro Beto acerco la cara de mi peluche al
plato he hizo como si nieve comía a mí me dio mucha risa que mi conejo
estuviera comiendo y lance una risita divertida.
Maestro Beto.- uuummmm esta delicioso, anda Laila
pruébalo tú te va a gustar.
El maestro Beto me acerco el plato y yo aun dudando tome
un brócoli y le di una gran mordida pues si a nieve le gustaba yo tenía que
hacer el intento por probarlo, para mi sorpresa esta vez me supo diferente, no
digo que me gustaba pero si me supo mejor, el maestro Beto me dejo el plato y
aun lado mi conejito y encamino su rumbo de nuevo el baño.
Mama.- muchas gracias maestro por la ayuda.
Maestro Beto.- no se preocupe señora no hay problema
a mi sobrina le pasaba igual, solo hay
que saber cómo llegarles y eso es todo.
Mi mama quedo agradecida y continuo en sus labores al
igual que el maestro Beto quien regreso a su trabajo de nuevo en el baño de la
casa, poco a poco la confianza con el maestro Beto aumentaba se podía notar cómo le hablaban mis papas, era un día como
cualquier otro yo tenía una fiesta del té en mi cuarto, había acomodado a todos
mis peluches alrededor de la mesa mientras tomábamos el té, claramente también
estaba mi conejito nieve, estaba muy entretenida cuando mi mama entra a mi
cuarto y dice.
Mama.-Laila bebe que haces.
Yo.- tengo una fiesta de te mama quieres venir.
Mama:- hay hija me gustaría mucho pero me voy a meter a
bañar, sigue jugando y no hagas travesuras, cualquier cosa me hablas o le
hablas al maestro Beto.
Yo.- si mami.
El baño estaba al otro lado de la cocina aun costado al
final de un pasillo, como era de suponerse y como creo somos todas las mujeres
mi mama se tomaba su tiempo para tomarse su baño, pero no había ningún problema
porque como lo dije yo era una niña muy tranquila, mi mama al salir dejo la
puerta de mi cuarto abierta, podía escuchar como hacia sus preparativos para su
baño, fue en un momento que dijo.
Mama.- ya me voy a meter a bañar hija.
Yo siiiii mamaaaaaa
Grite y continué jugando a mi fiesta del té, ese día llevaba puesto un schort blanco y una blusa parda con rayas negras descubierta de los hombros, no sé cuánto tiempo habría pasado cuando sentí que alguien me veía desde la puerta de la entrada a mi cuarto, voltee a ver y era el maestro Beto quien parado me veía con una cara de ansia el volteo a ver así afuera y después tratando de dar pasos pequeños entro a mi cuarto y pregunto.
Maestro Beto.- ¿Qué haces delicia?
La forma en como me llamo me hizo reír y yo le conteste.
Yo.- jijijijijj, una fiesta del té, quiere venir.
El me hizo la seña de que hablara más quedito acercándose
mas a donde yo estaba dijo.
Maestro Beto.- claro que si muñeca, me encantaría tomar
té contigo, ¿pero dime donde me siento?
Esa pregunta hizo que me levantara para ir a traerle una
sillita a el maestro Beto quien no desaprovecho la oportunidad para rápidamente
estirar su mano y tomar mis nalguitas y apretarlas, yo me voltee y le regale
una sonrisita a la acción del maestro Beto y él dijo.
Maestro Beto.- uuummm que suavecitas, tienes una colita
muy rica.
La verdad que yo era muy inocente, no entendía las
palabras que el maestro Beto decía y no veía mal las caricias que él le había a
mi pequeño cuerpo y solo me atrevía a decirle.
Yo.- es que este schort se me baja, me queda un poco
grande.
Maestro Beto.- si lo puedo notar cariño, no solo lo noto
también lo siento.
Todo esto lo decía mientras seguía amasando mis nalguitas
su mano era tan grande que con una sola tomaba todo mi traserito sin problemas,
tome la silla y la puse a un lado de la mesita, y le dije siéntese y yo procedí
a sentarme, la silla era muy pequeña para que el maestro Beto se sentara, pero
en mi mente de niña era suficiente el solo se quedó parado mirándome y mirando
todos mis peluches, tome mi tetera he hice como si le sirviera té y luego le
dije.
Yo.- aquí está su te maestro.
El estiro su mano cuando le di la taza se dio tiempo de
acariciar mis manitas y luego dijo.
Maestro Beto.- dime está caliente Laila.
Yo.- si maestro Beto.
Maestro Beto.- que bueno porque lo quiero bien caliente
como tú.
El estiro su mano y acaricio mi piernita derecha una vez
que termino de decir esto, eso me causo risita sentir sus ásperas manos en mi
piernita, pero intentando seguir con el juego le dije.
Yo.- cuantos terrones de azúcar va a querer para su te
maestro.
El no dejaba de verme tenía una cara de mucho morbo y
dijo.
Maestro Beto.- pues no se Laila cuantas metidas vas a
querer tú, las mismas metidas que tú quieras son los terrones que me debes
echar.
Jijjiji yo me reí por lo que decía, no comprendía lo que
me decía pero le dije.
Yo.- bueno le voy a echar tres terrones.
Maestro Beto.- tres terrones, tan poquitos, yo sé que tu
aguantas más metidas Laila, bueno tal vez por tu vaginita solo aguantes tres al
principio, pero tu colita mínimo aguanta unas 5 o 6 metidas de verga.
Yo.- jijjijji, bueno 4 terrones le voy a echar, porque no
debe comer tanta azúcar.
El maestro Beto tenía una cara de mucho morbo mientras me
escuchaba hablar y supongo que por el placer que le causaba mi inocencia al no
entender su doble sentido de sus palabras, el me miraba no dejaba de verme ni
por un minuto, miraba mis piernas, mi carita mientras se relamía los labios.
Yo,- y dígame maestro Beto ha tenido un día ocupado.
Continuaba con mi juego, la verdad estaba feliz porque
alguien por fin jugara conmigo aunque era inconsciente de las pervertidas
intenciones del viejo albañil, me daba gusto que se sentara a tomar el té
conmigo.
Yo-¿una galleta?
Levante mi platito con mis galletitas de plástico para
continuar con el juego ofreciéndole al maestro Beto.
Maestro Beto.- galletas cariño, no yo prefiero comerme tu
bizcocho, se nota que está muy rico.
Se lamio la boca como si de un perrito se tratara y eso
me dio aún más risa.
Yo.- jijijijijiji, bizcocho, yo no tengo bizcochos solo
galletitas.
Maestro Beto.- claro que tiene un bizcochito, pero bueno
ya luego me lo voy a comer ricura.
Yo.- jijijiji no, no tengo.
Continúe ofreciéndole mis galletitas a mis demás
invitados que eran mis peluches, cuando llegue con mi conejito Nieve, me
interrumpió el maestro Beto.
Maestro Beto.- perro que dices nieve haber.
El maestro tomo a mi conejito en sus manos y lo llego de
nuevo a su oído y fingió como que le decía algo.
Yo.- ¿Qué dice maestro Beto?
Maestro Beto.- dice que él no quiere comer galletas que
él quiere comer otra cosa.
Yo.- pero a nieve siempre le gustaron mis galletitas, más
en las fiesta de té.
Maestro Beto.- si ricura, pero recuerda que él es un
conejo y los conejos les gusta comer otras cosas, como su comida favorita.
Me quede pensando por un momento y luego le pregunte.
Yo.- ¿y que quiere comer nieve?
El maestro Beto volvió a poner a mi conejito en su oído y
después me dijo.
Maestro Beto.- pues él dice que es un conejo y que le
gustaría comer una zanahoria.
Pues claro pensé es un conejo y los conejos les gustan
las zanahorias, como muchas veces lo había visto en mis caricaturas, me levante
rápidamente y Salí corriendo al refrigerador y solo dije.
Yo.- ahorita vengo nieve voy a ver si hay zanahorias para
ti.
Maestro Beto.- oooyeee Laila esperaaaaa.
El maestro Beto me hablo intentando detenerme, pero no
hice caso Salí corriendo al refri en busca de la comida de nieve, como pude lo abrí porque me costaba jalar la
puerta, pero al buscar no encontré ninguna zanahoria así que volví a darle la
mala noticia a mi conejito.
Yo.- lo siento nieve no hay zanahoria, le voy a decir a
mi mama cuando vaya por las compras te compre para que tengas que comer.
Maestro Beto.- jejejej, no te preocupes Laila aquí tengo
una zanahoria para tu conejito, solo tiene que ayudarme.
Yo lo mire con una carita de alegría y le dije.
Yo.- ¿de verdad
tiene una zanahoria para nieve? ¿Cómo le ayudo?
El hizo unos movimientos medio extraños y después dijo.
Maestro Beto.- pues mira pastelito lo único que tienes
que hacer es bajarme este cierre para que pueda sacar la zanahoria.
Yo.- bueno, está bien.
Se lo dije como si me hubiera pedido algo de lo más
normal, el embozo una sonrisa maliciosa y me dijo.
Maestro Beto.- vaya, vaya no cabe duda que serás toda una
putita Laila, desde chiquita y ya te gusta sacarles la verga a los señores.
Yo.- jijijijiji, ¿verga, que es eso?
Se lo dije lanzando una sonrisita porque me daban mucha
risa las cosas que me decía.
Maestro Beto.-jejejejje, pronto la conocerás pequeña, no
comas ansias, pronto no solo la conocerás si no que la sentirás, pero por ahora
ándale saca la zanahoria.
Puse mi manita en su entrepierna, su panza le colgaba un
poquito ya que era muy panzón, esto hizo
que me tuviera que recargar más hacia él,
pude sentir en su pantalón una dureza, que palpitaba como si tuviera
algo abajo, también me llego como un olor a sudor pero un poquito más fuerte
como concentrado, el maestro Beto lanzo como un gruñido cuando sintió que mis
manitas se posicionaban, luego mi mano derecha, comenzó a buscar su cierre para
bajárselo mientras mi manita izquierda se quedaba en la base de su bragueta,
podía sentir algo duro palpitando y por instinto y curiosidad le di un pequeño
apretoncito con dos de mis dedos.
Maestro Beto.- ssssssssssssss, que rico Laila, que
golosita eres pequeña.
Por fin mi manita encontró su cierre y comencé a intentar
bajarlo, pero era muy difícil, se trababa no bajaba casi nada, supongo que por
lo arrugado de su pantalón y por lo viejo que ya estaría ese cierre.
Yo.- no se puede maestro.
Maestro Beto.- síguelo intentando delicia, o bueno déjame
ayudarte.
Quite mis manitas para que el pudiera bajar su cierre, el
olor a sudor se hizo más intenso una vez que hubo bajado el cierre, después vi
como salió una barra de carne muy negra,
(hoy sé que era su pene, pero no ese momento nunca había visto uno), era muy gruesa como del tamaño de mi bracito,
tenía una gotita trasparente en su punta con una gran apertura que parecía como
una semillita, era completamente casi negra como un poco amoratada en su punta,
solo en la parte de abajo se le notaba una como faldita algo entre roja y rosa
que era como su pellejo, el olor que Expedia era muy fuerte a sudor muy
penetrante, impregnaba todo el ambiente con su aroma, al final de la abertura de su bragueta se le
notaban muchos pelos negros saliendo de ella,
supongo que al maestro le fascinó
que yo mirara su pene, porque
comenzó a moverlo de un lado hacia otro como meciéndolo y yo como hipnotizada y
curiosa la seguía con la mirada, no lo sabía en ese momento pero era el primer
pene que veía en mi corta vida.
Yo.- ¿Qué es eso?
Maestro Beto.- es
la zanahoria para nieve.
Yo.-jijijijiji, esa no es una zanahoria.
Maestro Beto.- claro que es una zanahoria.
Le fascinaban mis inocentes preguntas el me las
contestaba con una voz llena de morbo que yo no reconocía, me imagino que
estaba súper excitando viendo como tenía su pene a escasos centímetros de mi
carita.
Yo.- no eso no es zanahoria no es como las que compra mi
mami, las que compra mi mama son de color naranja y no se ven así.
Maestro Beto.- es que esta es zanahoria de macho, no es
como las que tú conoces, esta zanahoria es especial para conejitos y niñas como
tú y nieve.
Yo.- jijijiji, no lo
creo, creo que está echada a
perder, está muy negra y tiene un olor muy feo, seguro ya no sirve.
Maestro Beto.- jejejeje, si bien que te está gustando
verla putita, mira que has notado cada detalle, pero si sirve las zanahorias
macho así son.
Yo.- y esos como pelitos que le salen abajo.
Maestro Beto.- ¿si has visto que las zanahorias a veces
tienen pelitos?
Yo.- nop.
Maestro Beto.-bueno pues a veces las zanahorias traen
pelitos que son como sus raíces, y estos son los de esta, ¿quieres probarla
Laila?
Yo.- nop, ya no sirve, usted me quiere jugar una broma,
jijijijij.
Maestro Beto.- que no pequeña, te digo que si sirve no es
una broma, bueno mira dejemos que primero la pruebe nieve y nos diga si les
gusta o no.
Supongo que recordó lo que había pasado ese día de la
comida, tomando a mi conejito lo acerco a él y le dijo.
Maestro Beto.- mira nieve esta zanahoria solo se chupa no
se muerde como si fuera una paletita o un biberón, anda pruébala para que Laila
vea que si sirve.
Jijijijijijij, yo lanzaba risitas mientras veía como el
maestro le decía lo que tenía que hacer a mi nieve, después vi como lo bajo
hasta su pene y comenzó a tallar la cabeza de mi conejito en su pene
limpiándose en la boquita de mi conejo la gotita que tenía un su punta.
Maestro Beto.- aaaahhh, aaaahhhh, aaaaahhhh, aaahhhh, si,
asi nieve comete la zanahoria, aaahhhh, ¿verdad que te gusta conejo?, enséñale
a Laila como te encanta mi zanahoria.
El maestro tallaba la cabeza de mi conejito por todo su
palo, de arriba abajo de un lado para otro mientras hacia gemidos y me miraba
mientras lo hacía.
Yo.- jijijijiji, ¿si le está gustando la zanahoria?
Maestro Beto.- aaaahhhhh, le está encantando Laila, mira
como me chupa mi zanahoria, es un golosito como su dueña, ni puede hablar no se
quiere sacar mi zanahoria de su boca, aaaahhhh.
Yo.- siii, es que él es muy comelón y su comida favorita
son las zanahorias y también las galletitas de mis fiestas del té.
Maestro Beto.- vamos nieve enséñale a Laila como debe comerse
esta zanahoria.
Con una mano tomo de las orejas a mi conejito y comenzó a
moverlo para adelante y para atrás con la punta de su pene al principio lento pero poco
a poco fue subiendo la velocidad de su movimiento.
Maestro Beto.- así nieve, así, comete toda la zanahoria
vamos nieve, enséñale a Laila como.
Yo.-jiijiji, se nota que si le gustó mucho la zanahoria.
Maestro Beto.- ya, ya, ya, nieve, déjale un poco a Laila
no seas envidioso, compártele un poquito ella también quiere probar.
Quitando a mi conejito de su pene lo fue apartando
mientras lo acariciaba y le decía estas palabras, pude ver como la boquita de
mi conejito se había manchado de algo pegajoso y supuse que era el líquido que
salía de la punta de la zanahoria del maestro Beto.
Yo.- ¿ya se llenó mi conejito?
Maestro Beto.- ya pero él quería seguir comiendo, pero no
es bueno que un conejo coma tanto o le puede hacer mal, ahora es tu turno de
chupar zanahoria Laila.
Yo.- mmmm es que a mí no me gusta la zanahoria.
Maestro Beto.- pero esta si te va a gustar amor, te va a
pasar como el brócoli, ya vez como nieve se la comió y le gustó mucho anda,
pruébala.
Yo indecisa no conteste y supongo que el maestro noto mi
indecisión en mi cara y dijo.
Maestro Beto.- mira con tu debo prueba primero la gotita
que está en la punta de la zanahoria, veras que sabe cómo a miel.
Con la puntita de mi dedo con mucho cuidado fui recorriendo el canalito
que se hacía en la punta de la zanahoria del maestro y recogí la gotita que
estaba en su punta, aaahhhh, fue el
sonido que emitió el maestro a sentir mi dedo recorrer su punta, al separarme
de ella que quedo con un hilito el líquido era pegajoso.
Maestro Beto.- eso es Laila ahora métela a tu boquita
pruébala.
Lleve con mucho cuidado mi dedito a mi boca y lo chupe,
rápidamente toda mi boca se impregno con su sabor y su esencia era un sabor
como salado pero muy fuerte algo amargo y eso que solo había probado una gotita de ese líquido.
Maestro Beto.- ¿dime Laila a que sabe?, ¿te gusto, verdad
que esta rico?
Yo.- sí.
Le conteste con un movimiento de mi cabecita, realmente
no sabía si me había gustado pero no quería llevarle la contraria al maestro
Beto.
Maestro Beto.- muy bien pequeña entonces ven a probarlo.
Mama.- Laila, Laila, ven.
Se escuchó la voz de mi mama desde el baño que me
llamaba, el maestro Beto como un resorte guardo su zanahoria y me dijo.
Maestro Beto.- Rápido Laila ve a ver que quiere tu mama.
Rápidamente Salí de mi cuarto y fui a ver a mi mama al
baño.
Mama.- Laila ve por tu toalla y tus sandalias para que te
bañe de una vez.
Si mama conteste y regrese a mi cuarto por el encargo,
cuando llegue el maestro Beto ya no estaba, al pasar por el baño que estaban
renovando podía escuchar ruido de trabajo pero la puerta estaba cerrada, fui al
baño con mi mama, y eso fue todo por esa tarde.
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Días después de lo ocurrido.
Y la ganadora del concurso para elegir a la Reina de la
primavera mis chiquitita es………. LAILA, bravo, bravo, bravo, bravo.
En mi privada donde vivía todos los años cuando llegaba
la primavera se hacía un concurso para
nombrar a la reina de la primavera solo las niñas de 5 a 10 años podían
participar y ese año fue mi primera vez que participe y para sorpresa de nadie
gane pues era reconocida por todos como la niñas más bonita de esa privada,
además que mi mama había invertido tiempo y dinero en que eso pasara, durante
días me estuvo diciendo como moverme, hablar y caminar, el día del concurso
pasamos desde la mañana en el salón de belleza preparándome para el evento y la
verdad quede hermosa, traía un vestido blanco completo largo que me llegaba
casi hasta mis pies que estaban cubiertos por unas zapatillas blancas, decían
que parecía una pequeña novia los amigos y vecinos de mis padres, mi cabello
rubio lo había alaciado por completo y lo traía suelto aunque también traía una
pequeña diadema de flores blancas en caso de necesitarla, mis papas me tomaron
muchas fotos ese día, también estabas mis abuelos y mis primos todos animándome
para que ganara lo que al final paso.
Al final del concurso todos los años se organizaba una
quermes en donde los vecinos vendían comida, algunos productos o cosas que
tuvieran en sus garajes, de igual forma se rentaban juegos inflables para los
niños he incuso algunos payasos o personajes de caricatura que animaran el
ambiente, muchos aprovechaban para hacer alguna parrillada con la familia en un
parque muy cercano a mi casa como es el caso de mi familia, mi papa entretenido
prendiendo la parrilla y destapando las cervezas, mi mama orgullosa hablando
con su familia y sus amigas, mientras yo jugaba con mis primos, era muy
frecuente que a esta quermes invitaran amigos de las familias, en nuestro caso
como estaba mi abuelo el maestro Beto no podía faltar aunque siempre estuvo a
la distancia cada vez que volteaba a verle sentía que él me veía no dejaba de
verme para casi nada, yo en mi mundo jugando con mis primitos ajena estaba a
las intenciones de este hombre, quien seguramente se excitaba solo con verme
jugar con mis primitos.
De tanto correo ya que jugábamos a las traes mi dio sed y
fui con mi papa a pedirle algo de agua.
Papa.- Laila hija mira haya en la hielera
hay jugos ve y sácate uno porque no puedo descuidar aquí o se me quema
la carne.
Camine hasta donde estaba la hielera, no estaba lejos
pero si un poquito más retirado de donde todos convivía al intentar abrirla me
di cuenta que estaba pesada ahí estaba intentando abrirla cuando una manos
toscar y peludas levantan la tapa como si nada.
Maestro Beto.- ¿no podías
abrirla pequeña?
Iba a contestar pero me di cuenta que el maestro Beto no
estaba solo, lo acompañado un señor muy delgado que se veía igual o tal vez un
poco más viejo que él, de piel oscura
como quemada por el sol y unos ojos que parecían sumidos en unos hoyos oscuros,
al no conocer esta persona me cohibí un poquito y no dije nada, supongo que el
maestro se dio cuenta de esto y dijo.
Maestro Beto.- mira pequeña este es mi amigo se llama
Fortino.
Fortino.- mucho gusto bonita y muchas felicidades no cabe
duda que eres la niña más hermosa toda una reina.
Rápidamente estiro su mano y yo muy amable le regrese su
saludo, mientras lo escuchaba hablar, una vez terminado dirigiéndose al maestro
Beto dijo.
Fortino.- no mames pinche Beto vas a decir que esta es la
niña que te estas manoseando.
Maestro Beto.- sssssssssssss, habla más despacio pendejo,
te van a escuchar, si esta es, ¿verdad que está bien bonita?
Fortino.- no mames si, esta re chula hasta parece modelo
¿y donde la conseguiste?
Maestro Beto.- es la bisnieta del Fausto, hija de uno de sus nietos, de este Octavio.
Fortino.- pues ya veo porque no has acabado el baño, mira
nada más que delicia de niña es todo un manjarcito.
Mientras hablaban de mi ambos viejos me comían con la mirada,
esas miradas que tenían de morbo a mí se me hacían como de ternura, no sabría
explicarlo, mientras ellos hablaban yo balanceaba mi cuerpo de un lado a otro sin moverme de
lugar y jugaba con mi vestido.
Fortino.- pues no manches compadre comparte no.
Maestro Beto.- no seas wey, ahorita no hay chance para
nada, esta toda la familia, ya luego te enseño más fotitos de esta ricura.
Como no queriendo los dos viejos se despidieron y
regresaron con su grupo de adultos, mientras yo regrese a jugar con mis primos
y amigos ya con mi jugo en la mano, mientras jugaba volteaba a ver de vez en
cuando al maestro Beto y casi siempre nuestra miradas se cruzaban porque él
siempre me veía, pero también note que el que ya tampoco me quitaba la vista de
encima era su amigo don Fortino, ambos me miraban mientras yo jugaba.
La tarde siguió avanzando entre carne, cerveza, baile y
juegos cada quien estaba en su asunto disfrutando de una amena convivencia, después
de ese tiempo todo el jugo que había tomado por fin causaba efecto y me dieron
muchas ganas de ir al baño, se había improvisado unos baños portátiles pero
cuando fui estos se encontraba llenos, incapaz de aguantar tanto a mis 5 años
fui corriendo con mi mama a decirle.
Yo.- mami quiere ir al baño.
Mi mama tenía una plática muy entretenida con unas amigas
que tenía tiempo que no veía e intentando no perder el hilo de su plática me
dijo.
Mama.- hay hija pues vete al baño a mí que me dices.
Yo.- es que mama los baños están llenos, hay mucha gente
esperando y ya no aguanto.
Mama.- hay hija pues dile a tu papa que te lleve.
Como pude me acerque a la bolita de hombres con la que mi
papa estaba platicando, se notaban ya algo tomados, la mayoría eran hombres
jóvenes pero también estaba don Fortino entre ellos.
Yo.- papa quiero ir al baño, ¿me llevas?
Papa.- hija dile a tu mama.
Yo.- es que ya le dije y me dijo que te dijera a ti.
Mi papa ya no me contesto siguió con su plática, entendí que por su pare no iba a conseguir
nada así que regrese corriendo con mi mama.
Yo.- mama, papa no me quiere llevar.
Mama.- hay Laila tú ya estas grande ya sabes ir solita al
baño, mira ten las llaves de la casa, le abres y nada mas no le cierres déjala
entre abierta al fin que está aquí cerquita
y ya que salgas le cierras y me traes la llave ándale hija ve, rápido.
Tome al llavero de mi mama y salí corriendo a la casa,
llegando abrí la puerta y la deje entre cerrada como me había dicho mi mama y
después fui al baño, una vez terminado me estaba lavando las manos mientras me
veía en el espejo, me veía muy bonita con mi cabello rubio suelto y me acuerdo
que hasta pensé que me veía como Rapunzel y eso me dio mucho gusto luego seque
mis manos y me dispuse a salir para regresar a la quermes, pero para mi
sorpresa al salir y caminar con dirección a la puerta de la casa me encontré
con que casi a medio de mi sala estaba parado don Fortino, quieto como una
estatua miraba para todas partes como buscando algo y cuando su mirada se topó
con la mía, ambos nos quedamos callados viéndonos como congelados, fui yo quien
rompió el silencio y dije.
Yo.- Hola.
Don Fortino.- Hola
Solo puedo imaginar los pensamientos que ese viejo tenía
en su cabeza, ahí estaba parado en una casa ajena, con el riesgo de ser
descubierto pero teniendo enfrente a una niña rubia hermosa he inocente de tan
solo 5 años, imagino la mezcla de miedo,
lujuria y adrenalina que debió haber sentido, sus movimientos eran lentos así
como su respiración era como si intentara hacer el mínimo ruido, como un ladrón
que se mete a robar a una casa, yo con mi inocencia lejos estaba de adivinar
las pervertidas intenciones del viejo Fortino.
Yo.- ¿Qué hace en mi casa?, mi mama no está.
Don Fortino.- ya lo sé niña, solo vine a conocer tu casa
porque mi amigo me dijo que estaba muy bonita.
Yo.- ¿Qué amigo? ¿El maestro Beto?
Don Fortino.- si el mismo me dijo que trabajaba en tu
casa y que era muy bonita, como tu niña aunque tú no eres bonita eres hermosa.
Terminando su frase me regalo una gran sonrisa con sus
dientes amarillentos y yo también le regrese la sonrisa ante su alago que me
daba, pude ver como lentamente camino hasta la puerta y miro hacia afuera, yo
pensé que ya se iba pero no fue así, solamente miro un rato para afuera y luego
cerró la puerta.
Yo.- mi mama me dijo que no cerrara la puerta.
Don Fortino.- no te preocupes niña, ahorita que nos
vayamos yo la voy abrir, solo no quiere que entre frio o polvo o alguna mosca.
Las excusas que me daba eran muy tontas pero para mis
inocentes 5 años todo le creía, el camino de nuevo lentamente hasta donde
estaba entes y dijo.
Don Fortino.- porque no me llevas a tu cuarto niña, me
gustaría conocerlo.
Yo.- ¿Por qué quiere conocerlo?
Don Fortino.- es que mi amigo me dijo que tu cuarto
estaba muy bonito y quiero saber si es tan bonito como dice mi amigo.
Yo.- pero ¿no quiere regresar a la quermes?
Don Fortino.- claro que si niña ahorita regresamos,
solamente quiero ir a tu cuarto para conocerlo y tal vez jugar un jueguito
contigo.
Lo dijo regalándome una sonrisa maliciosa y morbosa, pero
la palabra juego me termino de convencer era otra persona quien quería jugar
conmigo, tomando con las manos mi
vestido y moviéndolo un poquito alegremente dije.
Yo.- bueno vamos sígame.
Camine a mi cuarto dando pequeños saltitos y el viejo
detrás de mí, siguiéndome de cerca, como
el lobo sigue a su presa.
Yo.- esta es la cocina, aquí es donde mi mama nos prepara
de comer, este es el baño que este reparando el Maestro Beto, y este de aquí es
mi cuarto.
Cuando llegamos a mi cuarto pude sentir como una de las
manos de Don Fortino se aplasto contra mi vestido hasta tocar una de mis
nalguitas por sobre mi vestido, a diferencia de las manos del maestro Beto que
se sentían gordas y toscas las de Don Fortino se sentían diferentes, se sentían
muy delgadas y largas como si un esqueleto te tocara, podías sentir los huesos
del viejo, yo me voltee y le regale una sonrisita tímida a su acción porque no
sabía que eso fuera malo a lo que él me dijo.
Don Fortino.- en verdad que eres una calienta vergas como
dice mi amigo niña.
Yo no comprendía las palabras que me decía así que seguí
caminado hasta entrar a mi cuarto.
Yo.- este es mi cuarto.
Don Fortino.- vaya en verdad que es muy bonito.
Yo.- si mire aquí es donde pongo mis juegues y aquí mis
muñecas, en esta parte están mis peluches, este de aquí se llama nieve es mi
peluche favorito y este es mi espejo y mi mesita donde dibujo y esta es mi cama
donde duermo.
Estaba muy emocionada describiéndole mi cuarto, mientras
el solo me veía supongo que disfrutando del momento de estar en mi cuarto y de
mis movimientos de niña que hacía, solo me miraba mientras iba de un lado a
otro enseñándole mis cosas.
Don Fortino.- oye nena ¿y si quieres jugar?
Me detuve de lo que estaba explicado y muy emocionada
conteste.
Yo.-si, si, si, si quiero.
Don Fortino.- jajaja, bueno entonces a que podemos jugar.
El hizo una mueca de como si estuviera pensando y yo hice
lo mismo.
Yo.- ya se podemos hacer una fiesta del té con mis osos
he invitamos a nieve y así, tengo galletitas y todo.
Don Fortino.- no nena mejor juguemos a los perritos ¿qué
te parece?
Yo.- si, si, siiii ¿pero cómo se juega eso?
Don Fortino.- pues es fácil vamos a imaginar que tú eres
mi perrita y yo soy tu dueño te saco a pasear, te doy de comer, te baño y
finalmente te llevo para que se aparen contigo, ¿cómo vez?
La última palabra no la entendí pero todo lo demás me
parecía muy divertido nunca había jugado eso juego y le conteste emocionada.
Yo.- si, si, si, si, vamos a jugar a los perritos.
Don Fortino.- que bien niña, bueno ahora vamos a buscar
entre tus cosas algo que nos sirva como tu correa porque toda perrita debe
tener su correa, ¿no tiene un cinturón entre tus cosas?
Si conteste y fui a mi guarda ropa a sacar un cinturón
negro que tenía que usaba cuando me ponía jeans o short que me quedaban un
poquito grandes.
Don Fortino.- este está perfecto, ahora ven siéntate en
tu cama para que te lo ponga.
Afianzo sus manos en mi pequeña cinturita y me llevo
hasta sentarme en mi cama, luego paso el cinturón por mi cuello y lo dejo como
si se tratara de un collar de perrito, luego ya estando de frente a mí, se
detuvo a contemplarme y dijo.
Don Fortino.- eres la perrita más hermosa del mundo, que
bella eres.
Me dio un pequeño toquecito en mi nariz y luego
acariciando mis bracitos dijo.
Don Fortino.- entonces recuerda niña, tú vas hacer mi
perrita, primero te voy a sacar a pasear, luego te voy a dar de comer, después
te voy a bañar bien todo tu cuerpo y finalmente te voy a llevar para que se
aparen contigo, y tú me vas hacer caso como buena perrita, está bien niña.
Yo lo miraba muy atenta mientras me explicaba todo lo que
iba hacer conmigo, mientras daba pequeñas risitas por las cosas que decía
estaba muy emocionada de que empezara el juego.
Yo.- si está bien, voy a jugar muy bien, seré una buena
perrita.
Mis palabras parecían gustarle al viejo porque se notaba
su sonrisa y su nerviosismo también se notaba entusiasmado por lo que iba a
suceder.
Don Fortino.- si nena, muy bien pero que inteligente
eres, con razón eres la reina de la primavera, una reina perrita bien caliente,
jajajaja. Vamos a comenzar, primero te voy a pasear.
Me tire a cuatro patas apoyándome con mis rodillas, lo
bueno que mi cuarto tenia alfombra y comencé a gatear por mi cuarto como si
fuera su perrita a la que llevaba a pasear, para mí todo esto era un inocente
juego, pero don Fortino me imagino lo caliente que debió ponerse al verme ese
esa posición, llegamos al otro extremo de mi habitación.
Don Fortino.- eso es que perrita tan mas obediente tengo
ahora labra perrita.
Yo.- guau, guau, guau, guau, guau, guau, jijiiijiji.
No podía aguantar mi risita pues el juego se me estaba
haciendo muy divertido.
Don Fortino.- muy bien mi perrita ahora huele por ahí, anda olfatea perrita.
Cada vez que el viejo hablaba se escuchaba el morbo en su
voz y sus palabras, pero para mi inocencia esto pasaba desapercibido yo estaba
contenta de que alguien jugara conmigo, comencé a olfatear algunos juguetes, la
pata de la cama y la alfombra.
Don Fortino.- ahora mueve la cola perrita, mueve la cola.
Jijijijijiiji, me daba mucha risa las peticiones que me
hacia el viejo y muy divertidamente comencé a menear mi colita como me lo
pedía.
Don Fortino.- eso es pero que linda cachorrita y
obediente, sigue mueve esa colita cachorrita.
El me acariciaba mi cabeza mientras me decía esto y no
perdía de vista los movimientos que hacía con mi colita, sus caricias
comenzaban en la punta de mi cabeza y bajaban por mis rubios cabellos y
llegaban hasta mis rosaditas mejillas.
Don Fortino.- muy bien perrita creo que llego la hora de
darte de comer.
Volteo para todos lados y después dijo.
Don Fortino.- espérame perrita ahorita vengo voy a la
cocina.
Me quede quietecita esperando al viejo que volviera para
que siguiera jugando conmigo como según él lo estaba haciendo.
Don Fortino.- mira lo que encontré es una cajita de
chocolates ¿tu gusta el chocolate perrita?
Yo.-guau, guau, guau, guau.
Respondí con ladridos y con movimientos afirmativos de mi
cabeza siguiendo mi papel de perrita.
Don Fortino.- muy bien perrita es hora de darte de comer.
Saco de la bolsa un chocolate que era una pasita envuelta
en chocolate como las muy conocidas pasitas, tomándola con su largos y esquelético
dedos acerco el chocolate a mi boca y dijo.
Don Fortino.- abre la boca perrita, es hora de comer.
Abrí mi boquita lo más que pude y sentí como sus dedos
con un sabor salado se metían hasta casi la mitad de mi boca y dejaban el
chocolate en ella, al salir sentí como
su dedo huesudo acariciaba mi lengüita,
sus dedos sabían muy saldos, no me gusto el sabor y la sensación que me
causaban, ya que me ocasionaban un poco de asco pero no dije nada para que
siguiéramos jugando.
Don Fortino.- eso es labios rositas, deja que tu dueño te
alimente mi perrita.
Esta acción se repitió otras tres veces más, metía sus dedos hasta un poco más de la mitad
de mi boquita y cada vez que salía recorría con sus yemas mi boquita, poco a
poco esta acción me iban provocando ganas de vomitar ya saben cómo cuando te
metes tus dedos a la boca, y mis ojos se me fueron poniendo un poco llorosos,
supongo que él lo noto y pensó en otra cosa.
Don Fortino.- ahora tú vas a morder el chocolate perrita.
Puso el chocolate por fuera de su boca solo sostenido de
la punta de sus dientes y me hizo la seña que lo mordiera. Con una risita
acerque mi boca a la suya para morder el chocolate, fue ahí que note su aliento
a cerveza y cigarro y ese olor me desagrado un poquito pero aun así seguí
acercando mi boquita hasta estar muy cerca de la suya, después di una pequeña
mordida al chocolate y retrocedí para llevarme el pedazo que había arrancado.
El saco un poco más el pedazo que había quedado en su
boca y me invito a que lo comiera, acerque de nuevo mi cara a la suya, notaba
todas las arrugas que tenía que eran muchas, su rostro quemado por el sol tenia
manchas negras, cuando por fin alcance mi objetivo esta vez pude sentir como
los labios del viejo se cerraban sobre los míos como si me quisiera dar un
beso, esto provoco que me hiciera para atrás de forma rápida y lanzara una
risita picara, jijijijijijij.
Don Fortino.- muy bien mi perrita creo que es hora que
lambas tu hueso.
Guau, guau, guau, fue lo único que dije mientras él se ponía
frente de mí y se comenzaba a bajar su cremallera para liberar el supuesto
hueso, lo primero que note fue una gran cantidad de pelos entre negros y
blancos, después me llego ese olor de nuevo fuerte el mismo que había olido
cuando el maestro Beto me mostro su zanahoria pero este olor era más fuerte más
penetrante más acido, con mucha curiosidad vi salir la zanahoria del viejo por
entre esa mata de cabellos era larga con una punta roja y al igual que la
zanahoria del maestro Beto tenía unas gotitas en su punta, el, la sostuvo con sus manos y la movió de arriba
abajo frente a mis ojitos y dijo.
Don Fortino.- mira perrita este es el huesito que vas a
lamber.
Yo.- ese no es un huesito es una zanahoria.
Tape mi boca porque comprendí que sin darme cuenta había
revelado el secreto que no debía contar del maestro Beto.
Don Fortino.- ¿zanahoria? ¿Pero quién te dijo eso?
Yo.- no lo puedo decir porque es un secreto.
Don Fortino.- jajajaja piche viejo cabron, con que ya has
mamado zanahoria he, pinche cabron.
Me le quede viendo como intentado entender que quería
decir y después dijo.
Don Fortino.- bueno esto también es un secreto niña no
debes de decírselo a nadie, a nadie, lo prometes.
Yo.- siiip.
Don Fortino.- muy bien niña, digo perrita, ahora ven y
mama mi zanahoria.
Yo.- pero los perritos no comen zanahoria.
Don Fortino.- si es cierto pero vamos a jugar que tú eras
una perrita a la que si le gustaba lamer zanahorias, sí.
Moví mi cabecita en forma afirmativa después sin que él
me lo pidiera saque mi lengüita y le di una tímida lambida a la punta de su
zanahoria, con la punta de mi pequeña
lengua recogí la gotita que salía a de zanahoria, su sabor era saldo y muy
penetrante, el solo contacto de mi lengua le provocó un fuerte gemido.
Don Fortino.- uuuuuffff eso es perrita sigue lamiendo tu
zanahoria vamos cachorrita.
Volví a repetir la acción le di tres rápidos lengüetazos
de nuevo a su punta, lamia como lo hacen los perritos, la cabeza de su
zanahoria era muy roja y tenía un olor muy fuerte, seguía con las rápidas
lamidas mientras el viejo no paraba de disfrutar las sensaciones que le
ocasionaba mi lengua en su aparato reproductor.
Don Fortino.-oooohhh, siiii, ooohhh, puedo sentir tu
lengua perrita, lo rasposita que esta y el calor que genera, dios que
delicia.
Puso sus manos a los lados de mi cabeza haciendo a un
lado mi cabello, después de forma
despacio pero fuerte me fue acercando mi cara hasta la punta de su zanahoria.
Don Fortino.- abre la boca perrita, es hora de que comas más
zanahoria.
Abrí más mi boquita para recibir lo inevitable, sentía su
aroma aún más fuerte pues estaba casi
pegada mi cara a su entrepierna, era un aroma más fuerte que el del maestro
Beto, lo primero que choco con mis labios fue la punta de su zanahoria quien
abrió poco a poco mis labios para irse introduciendo, a pesar de que tenía mi
boquita abierta su pene no pudo pasar ya que choco contra la punta de mis
dientitos de leche aun, hizo presión
pero no podía entrar a su destino deseado.
Don Fortino.- abre bien la boquita perrita para que
puedas recibirlo todo.
Abrí mas mi boca y le permití el acceso a mi cavidad
bucal, el continuo avanzando pero doblando mi lengüita por dentro hice una
pequeña barrera para que no siguiera avanzando sentí su sabor salado como
inundo mi boca y cada vez que tomaba aire sentía como ese olor bajaba por mi
gargantita, ahí estaba una niña de tan solo 5 años que por su inocencia he
ingenuidad estaba probando su segundo pene de viejo a mi corta edad y sin
siquiera comprenderlo realmente.
El comenzó a moverse de adentro hacia afuera dejando que
sintiera con mi boquita como resbalaba su zanahoria, empezó de una forma lenta
y cada vez fue avanzando más rápido, de mi parte lanzaba pequeños gemiditos
porque me costaba mantener mi boca así de abierta, mmmmmg, mmmmmg, mmmmg, mmmg,
mmmg,
Don Fortino.- que boquita tiene perrita, toda una boquita
de mamadora, mírate tan pequeña y ya eres toda una mamadora.
Sentí como afianzo más sus manos en mi cabeza y aumento el ritmo, mmmmg,mmmg,mmmg, mmmg, mmmg, era lo único que podía decir sentía como poco a poco mi resistencia se iba acabando y su pene iba ganando terreno poco a poco, mientras más se acercaba iba sintiendo como sus bellos poco a poco me hacían cosquillas en mi nariz y por el costado de mi cara, mientras yo intentaba aguantar el avance de su pene, el viejo se notaba que estaba en el cielo.
Don Fortino.- aaaahhh, ya te siento perrita, pero que
calientita esta tu boquita, eso chupa tu biberón bebita, aaahhh.
Levantaba mi mirada para ver las expresiones del viejo
para que me viera y sacara su zanahoria de mi boca, esperaba su piedad pero
solo encontré su cara desencajada por el placer con un poco de baba saliendo
por sus costados, mmmg, mmmg, mmmg mmmg, mmmg, aaah, aaah, eran los sonidos que
salían de mi cuarto, sonidos inadecuados para el cuarto de una niña de 5 años,
en ese cuarto que antes solo se escuchaban risitas y caricaturas ahora lo que
salía era el sonido de mi garganta recibiendo el pene de un viejo.
No sé cuánto tiempo estuvimos así pero supongo que no fue
mucho anqué para mi si, ya saben para los niños el tiempo pasa más lento, solo
sentía como poco a poco el viejo me serruchaba más mi boquita, fue en una de estas estocadas que
el perdió el control y metió su pene más haya casi hasta tocar la campanita de
mi boca, lo que me provoco una gran arqueada que casi me hace vomitar, jale con
fuerza para atrás mi cabecita mientras tosía, supongo que esto regreso al viejo
del paraíso donde estaba porque soltó mi cabeza y me veía toser, con mis ojitos
vidriosos, pude ver como la zanahoria estaba toda brillosa por mi baba y como
tres hilos de mi baba conectaban mi boca con la zanahoria, limpie mi boca con
mi bracito y después pude ver como de
nuevo se acercaba con la intención de volver a albergarse en mi boquita, esta
vez cerré mi boquita he ice aun ladito mi cara.
Don Fortino.- vamos que pasa perrita, sigue comiendo tu
zanahoria.
Laila.- no, sabe feo.
Don Fortino.- anda perrita no desobedezcas comete toda la
verdura.
Volvió a intentar meter su zanahoria pero yo mantuve mi
boquita cerrada y no dejaba pasar nada, supongo que noto que ya no iba a dejar
que me lo metiera y eso lo hizo que negociara.
Don Fortino.- ok perrita está bien si ya no quieres comer
está bien, pero mira.
Con su dedos bajo el pellejo de su pene lo más que pudo
ante mí.
Don Fortino.- ves estas cositas blancas que tengo, quiero
que me las quites con tu lengüita, hasta que quede bien limpio, ándale perrita
y ya no te lo voy a meter en la boca si lo haces.
Hoy sé que eso blanco es el semen que queda atrapado de
las masturbaciones de los hombres y que no se limpian de días, pero en ese
momento claro que no lo sabía, acepte el trato y sacando mi lengüita recogí la
primera volita blanca de ese punto rojo, se sentía cremoso como si fuera una
pasta, no podía identificar su sabor por más que lo intentaba, poco a poco
pasaba mi lengua de un lado a otro comiendo todo lo blanco que se encontraba
que era bastante.
Yo.- ya, termine.
El viejo como pudo articulo palabras y dijo.
Don Fortino.- aún hay debajo amor, te falta aún
Levante son mi manita mi zanahoria, Que llegaba hasta mi nariz, y le di dos
lamidas más por debajo de su zanahoria.
Yo.- ya termine.
Don Fortino.- muy bien perrita lástima que no quisiste
seguir comiendo tus vegetales, jajajajaja, bueno ahora voy a bañar a mi
perrita, anda súbete a la cama.
Hice lo que me pedía y quitándome mis zapatillas subí a la cama para continuar el juego, tomo
un osito de peluche pequeño que estaba y dijo.
Don Fortino.- este será mi jabón para bañar mi
´perrita, vamos a bañare.
Comenzó a pasar el osito por mi cabeza como si me
estuviera limpiando después por mi cara y luego por mis bracitos, a mí me daba
mucha risita el cómo pasaba ese peluche por mi cuerpo, luego lo bajo hasta mi pecho donde se detuvo
en mis pechitos planos, luego siguió bajando hasta que llego al borde mi de
vestido para después meter sus manos por debajo de mi vestido y subió poco a poco
recorriendo mis piernitas.
Don Fortino.- pero que piernas tan suavecitas tiene,
perrita.
Su baba seguía cayendo mientras subía por mis piernitas,
se notaba que disfrutaba mucho en contacto de sus manos con mis piernitas, no
me di cuenta en que momento había soltado el peluche y eran sus manos las que
ahora sobaban mi cuerpo a placer, sentía los huesos de sus manos lijar mis
piernitas y luego subió hasta topar con mi entre pierna, di aun pequeño saltito
cuando sus dedos chocaron con mi vaginita por encima de mi ropa interior.
Don Fortino.- pero vaya que tesorito tiene aquí.
El comenzó a pasar sus dedos por mi vaginita, sobándome
cada vez más, luego su otra mano pasó
por detrás hasta toparse con mis nalguitas.
Don Fortino.- pero que suaves y paraditas están niña, se
sienten muy ricas tus nalguitas.
Yo.- y mi calzón es suavecito también.
Don Fortino.- si lo es niña muy suave, que ricas están, creo que llego la
hora de aparearme contigo ya no aguanto más perrita.
Yo.- ¿y cómo es eso?
Don Fortino.- pues tú no tiene que hacer nada pequeña
solo ponerte como una perrita así.
Me coloco de nuevo en cuatro patas pero sobre mi cama.
Don Fortino.- muy bien niña ahora agacha un poco tu
espalda, no, no, pero sin bajar la
colita, la colita la debes dejar levantada lo único que tiene que bajar es tu
espalda, vamos, así, así, muy bien.
Encorve mi espalda hasta colocar mi cara en mi cama solo levantando mi
colita, él se quedó un rato contemplando y dijo.
Don Fortino.- diablos niña si pudiera te cogería ahora
mismo, pero es muy riesgoso ahora solo te voy a levantar tu vestido.
Él se subió a mi cama y se pudo detrás de mí, luego pude
sentir como levanto mi vestido hasta dejar mi traserito expuesto frente de él.
Don Fortino.-pero que ricas nalguitas mira nada más, que
delicia.
Yo.- me va a ver mi calzoncitos, jijijji.
Don Fortino.- si son hermosos, pero tus nalguitas que ricas.
Sentí como su mano sobaba mis nalguitas con mucho fervor,
luego para mi sorpresa sentí sus labios en una de mis nalguitas, me acababa de
dar un beso en una de ellas.
Yo.- oyeeee, ahí no se dan besos, jijijijij.
Don Fortino.- lo se perrita pero es que están tan
bonitas, solo le daré un besito a la otra y ya.
Afianzo sus manos en mis pequeñas cadera y después en
lugar de un beso sentí una lamida que recorrió mi nalguita desde su base hasta su punta, seguida de otra más
lenta, a pesar que me causaba cosquillas yo proteste pues aun en mi mente de
niña sabía que en ese lugar no se daban besos.
Yo.- jijijijijijii, oye dijiste que solo uno.
Don Fortino.- perdóname niña, me podría pasar todo el día
comiéndote la colita, pero tiene razón tengo que apurarme no creo que quede
mucho tiempo.
Pude sentir como se acercó un poco más a mí hasta casi
pegarse luego dijo.
Don Fortino.- sientes mi zanahoria niña entre tus
piernitas quiero que la intentes apretar con su piernitas.
Hice lo que me pidió y apreté su pene con mis piernitas
sentí su calor y lo mojado que estaba por mi saliva y por los líquidos que esta
soltaba.
Yo.- ¿así?
Don Fortino.- si así niña, ahora quédate así que voy a
empezar a reproducirme jajajaja.
Tomándome de mi cinturita comenzó los movimientos de atrás hacia adelante, sentía como mis nalguitas y piernitas chocaban contra su bragueta y su pantalón, sentía como su pene resbalaba por entre mis piernitas dejándolas pegajosas por el líquido que soltaban, mi cama comenzó a vibrar como lo había hecho antes con el maestro Beto, mientras los empujones continuaban.
Don Fortino.- si niña eso es mira como hago revotar tus nalguitas,
algún día te cogeré, algún día te cogeré lo prometo.
Yo.- jijijijijijij, me está meneando muy fuerte señor.
Don Fortino.- así se tiene que tratar una perrita como
tú, así, no con delicadeza a ti te gusta fuerte, ¿vedad?
Me comenzó a mover con aun más fuerza, mi cara se raspaba
de arriba abajo contra mi cama mientras los movimientos de él se hacían más
rápidos, podía sentir como cada vez mis piernitas se llenaban más de su pegajoso líquido.
Don Fortino.- labra perrita, labra perrita, labra, me
daba empujones más fuerte a cada vez que decía eso.
Yo.- guau, guau, guau, guau, guau, guau, guau.
A cada empujón que me daba yo lanzaba un ladrido, supongo
que la imagen era de locos en ese cuarto de una niña de solo 5 años que acababa
de ser nombrada reina de la primavera un viejo me empujaba desde atrás poniendo
su pene entre mis piernitas mientras yo labraba a cada empujón, los movimientos,
el contacto con mi piel de bebe y mis
soniditos terminaron por romper la resistencia del viejo.
Don Fortino.- ya termino niña, que bueno que tu vestido
es blanco, aaaaarrrrrrhhhhh.
Sentí como algo muy caliente comenzó a resbalar por mis
piernitas, varios chorros salían disparados y terminaban en mi calzoncito,
vestido y piernitas, el viejo se quedó quieto mientras terminaba de descargarse
en mí, nadie lo sabía más que yo y mi cama que él era el segundo hombre que se
escurría en mi sobre mi propia cama.
Callo suspirando aun lado de mi muy cansado se le notaba
con gotas de sudor por todo su rostro.
Don Fortino.- fue lo mejor tenia años sin terminar así,
eres única niña.
Sentí frio en mis ´piernitas el líquido caliente
comenzaba a enfriarse, así que baje mi vestido para protegerme, luego me le quede viendo mientras el
respiraba agitado. En ese momento alguien hablo en la sala.
¿?.- Lailaaaaaaa.
El viejo se incorporó como resorte era la inconfundible
vos de mi prima que tenía 9 años en ese entonces.
Mi prima.- Lailaaaa.
Don Fortino.- sal y dile que estabas jugando, y no le
digas nada a nadie recuerda es un secreto.
me levante me puse rápido mis zapatillas y Salí de mi
cuarto, mientras hacía todo esto sentía como el pegajoso liquido se esparcía
por mis piernitas, quedándose pegadas un poco cada vez que las juntaba, una vez
cambiada salía a la sala de mi casa dejando en el cuarto a el viejo Fortino.
Mi prima.- Laila tu mama me mando a buscarte porque no
venias.
Yo le explique que estaba jugando en mi cuarto y ambas
salimos, llegue con mi mama sintiéndome toda pegajosa y con mi boca con sabor
aun a la zanahoria del viejo, pero eso lo solucione tomando un poco de jugo, la
fiesta avanzo como si nada, mis papas en lo suyo apenas habían notado mi
ausencia, el maestro Beto platicaba con mi abuelo y al viejo Fortino ya no lo
vi en todo lo que restaba de la tarde.
Continuara……









Muy buena parte, en las siguientes podrias incluir lluvia dorada o coprofilia?
ResponderBorrarque bueno que te gustara, no lo se ya veremos.
BorrarTambién más cosas como grabarla y humillarla sin que lo sepa, espero con ansias el próximo capítulo
BorrarEs de mis relatos favoritos, por favor continualo. Me encanta como unos viejos grotescos se aprovechan de una nena tan pura e inocente
BorrarSi pronto se estará subiendo la continuación
BorrarComo me gusta esa inocencia
ResponderBorrar