Las calientes vivencias de la nieta de doña Juanita 4
Karen caminaba contoneando su enorme culo, era una niña
muy nalgona, ella lo percibía al caminar y sentir el compás que marcaban sus
carnes, era eso y las miradas que los hombres de todas las edades ponían en sus
nalgas, ella podía adivinar los pensamientos de ellos, como mojaban sus labios
con la lengua saboreando todo lo que le haría a esa niña si tan solo tuvieran
una pequeña oportunidad; eran tontos, pues difícilmente Karen les diría que no,
a ella le gustaba ser mirada y sobre todo imaginar entregándoles su cuerpo y
gozando viendo los rostros lujuriosos cuando la poseyeran por todos sus
orificios.
El Espacio de las Pequeñitas… :3 …
Habían pasado 2 meses desde que comenzó a tener
relaciones con el viejo Don Jorge, se la había cogido casi a diario desde que
pudo volver a usar sus huecos, su rajita sangro casi por una semana, durante la
cual le hiso duchas vaginales para limpiar los coágulos que se formaban, su
hueco posterior no tuvo tanta suerte, el pervertido viejo se sació de él casi a
diario, la dejaba toda llena de saliva en su cuerpo de tantas lamidas que le
daba, ella tenía que lavarse con agua porque el aroma del viejo se impregnaba
en su piel y no quería que su abuela o la esposa de éste se enteraran, por
ningún motivo dejaría de coger con él, le había agarrado el gustillo a ser
enculada y después limpiar la verga aunque supiera a mierda.
Karen caminaba feliz en dirección a su escuela, sentía la
brisa fresca de la mañana acariciando su rostro, podía sentir como de repente
su falda se elevaba con los aires cuando eran más intensos, sus nalgas era
presumidas con orgullo, se había estirado la pantaleta para que se le metiera
entre las nalgas y cuando su falda se elevara diera el aspecto de que era una
tanga de hilo dental.
Llegó a la cuadra principal de su escuela y vio como
todos los niños entraban, miró hacia la tienda y vio al viejo calvo y gordo que
atento la miraba, veía su cara de enojo pervertido, ella podía estar segura que
si el tipo tuviera oportunidad la violaría y asesinaría, veía maldad en sus
ojos y como su grasienta frente emanaba gotas de sudor, sus brazos peludos y
semicanosos se apoyaban en el mostrador, mientras sus manos estaba empuñadas
marcando lo gordas que eran.
Karen se acercó hasta la puerta de entrada, la cual era
ancha y de vidrio, se agacho para “atar” sus zapatos de nuevo, cuando lo hiso
el aire hiso de las suyas y levanto la falda dándole al pervertido gordo un
espectáculo de culo infantil, un culo nalgón, pero infantil; Karen podía sentir
como la mirada del tipo se perdía muy dentro de ella, sus corazón latía fuerte,
eso por alguna razón la excitaba sobre manera, desde donde estaba agachada
volteo a ver al viejo que se vio sorprendido por la niña, pero no retiro la
mirada, siguió gozando del espectáculo, sus miradas se cruzaron y ella le
brindó una sonrisa tierna, el gordo no sonrió solo siguió viendo el culo
infantil lamiéndose los labios como un lobo que observa al pequeño cordero que
se comerá.
Karen se enderezó y camino, sin voltear a verlo, en
dirección a la escuela, el tipo de la fruta apoyado en su carrito le brindo una
sonrisa amable, Karen le correspondió y entró de lleno a la escuela; el
bullicio dentro era el propio de una escuela elemental, los niños gritaban, se
empujaba entre ellos, algunos más grandes se detenían para ver a la tranquila y
natural Karen que coqueta caminaba, se empujaba entre ellos hacía ella mientras
inmaduramente se reían, Karen fastidiada los veía, por eso ella prefería a los
mayores, eran más calmados, serenos y maduros.
El timbre sonó y los niños se dirigieron a sus aulas,
Karen veía fascinada como su maestro les impartía clases, como su voz grave era
escuchada por todos, ella no ponía atención a lo que explicaba, ponía más atención
a sus ademanes, su ropa bien arreglada y sobre todo a su entrepierna que
abultaba mucho, imaginaba que la tendría más gruesa y larga que el viejo Don
Jorge.
En eso estaba cuando el timbre de la escuela sonó, era el
final del día, ella tomó su mochila y caminó hacia afuera.
Tenía hambre pero no tenía dinero, su abuela no tenía el
suficiente para darle, miró la fruta con ansias, con gusto se comería un vaso
de fruta fresca, el tipo del carrito lo notó
? Hola, ¿tú eres Karen verdad?
Karen se quedó quieta y sorprendida, no imaginaba que el
tipo supiera su nombre, se quedó callada mirándolo, estudiándolo y finalmente
contesto
? Si, ¿cómo supo mi nombre?
? Un pajarito me lo dijo
? ¿Si?
? Si, ¿tienes hambre? ¿Quieres fruta?
? Sí, pero no tengo dinero
? No pasa nada, anda toma un vaso de fruta, desde hace
tiempo he querido platicar contigo de algo
Karen tomó tímidamente el vaso con fruta y lo comió
frente a él mientras lo veía atenta, se pasó un trozo de sandía y le preguntó
? ¿de qué quería hablar conmigo?
? De algo serio
Volteo a todos lados, nadie los veía, los niños salían en
sus asuntos, sacó una bolsa de plástico transparente y se la enseño
discretamente a Karen, ella no distinguía el contenido, hasta que puso más
atención descubrió su pequeña pantaleta manchada de sangre, era la pantaleta
que había tirado en el monte, la misma que quedó inservible y que ella creyó se
había desecho de ella al tirarla, se puso pálida ante la sonrisa del tipo
? ¿Qué es eso?—pregunto tratando de dar a entender no
saber de qué hablaba
? ¿no la reconoces?—ella negó con la cabeza—es tuya, vi
cuando tiraste algo en el monte hace tiempo, me acerqué y vi que era esto, tu
calzón manchado de sangre, eres pequeña para tener regla, así que no puede ser
otra cosa
? No es mía
? ¿a no? Pues parece que sí y por la cara que pusiste
adivinó que sabes que te descubrí, le diré a tus papás
? No, por favor, no les diga, ellos se enojarán conmigo…
por favor
? Mmm creo que tenemos que llegar a un acuerdo
? ¿acuerdo?
? Si, te veré en una media hora en la construcción
abandonada
Karen se sorprendió de escuchar eso, una parte por lo que
le pedía y otra porque en sus fantasías había soñado con eso, era telepatía,
¿acaso el tipo adivinaba sus pensamientos? Haciendo esas preguntas en su
interior asintió a la petición
? Si, está bien ahí lo espero
Caminó en dirección hacia la construcción abandonada, era
una construcción de algún edificio de condominios que había sido abandonada
hacía 5 años o más, ella era más pequeña en ese entonces, ni siquiera recordaba
los detalles, pero sabía que era un lugar solitario donde solo el viento hacía
compañía, se adentró y se sentó en un block de concreto y jugó en el suelo con
una piedra para pasar el tiempo en la espera de su extorsionador amigo; ella no
estaba segura que le pediría pero su mente infantil tenía una vaga idea,
imaginándolo se tocó con un dedito en la rajita y jugó con ella acariciándola
por encima de la blanca y limpia pantaleta, no era miedo lo que la invadía, era
más ansiedad, recordó sus fantasías mientras pensaba si sería posible
realizarlas, tal vez el solo querría manosearla por encima y con eso se
conformaría, pero ella no estaba segura de querer solo eso.
Escuchó ruidos de pies pisando piedras y vio al señor de
la fruta caminar hacia ella, ni siquiera sabía su nombre, pero él si sabía el
de ella, la había estudiado, eso era ventaja de él sobre ella; tal vez él ya
sabía que era niña huérfana abandonada de madre, de padre desconocido y que
estaba solo al cuidado de su abuelita, una anciana no representa peligro
importante para un pervertido.
Ella lo miraba atenta sentada con sobre el block de
concreto, sus piernas juntas y sus manos sobre sus rodillas, perfectamente
sentada, su mochila a un lado de ella, el tipo se acercaba y daba una sonrisa
extraña, miraba a todos lados queriendo adivinar si estarían completamente
solos, sus dientes emergieron y pareció un verdadero lobo en celo
? Hola, ¿sabes si hay alguien más aquí?
? Creo que no, estamos completamente solos— aseveró la
nalgona Karen sin inmutarse—ahora sí ¿de qué quiere hablar?
? Bueno, me preguntaba quién fue el afortunado que uso
esa rajita
? ¿Para eso me trajo aquí? ¿Solo para eso? Porque eso no
lo puedo decir
? Bueno no, también quería platicar a solas contigo, lo
que hiciste no estuvo bien—la voz de él sonó fingida—creo que tendré que hablar
con tu abuelita
? No, eso no por favor, me regañará y castigará, por
favor
La cara de Karen cambió a miedo, ella sabía el lio que
sería si su abuela se enterara, empezarían las preguntas y ella no quería eso
? Por favor haré lo que quiera pero no le diga a ella
La cara del tipo cambió, eso es lo que él esperaba
escuchar, su pene brincó dentro del pantalón excitado por el momento
? Bueno mi niña, mi pequeña Karen, creo que tendrás que
ser muy “amable” conmigo
? Está bien, ¿qué quiere de mí?
? Primero que me enseñes tu pantaleta, siempre la veo por
accidente, eres una niña muy coqueta y se me antoja que me la enseñes
? Y ¿eso será suficiente?
? Ya veremos, anda súbete la falda
Karen se puso de pie y lentamente, más bien tímidamente
se fue levantando la falda, estaba nerviosa y con algo de miedo, el tipo la
devoraba con los ojos mientras ella se subía su falda para permitirle ver su
pantaleta; levantó con ambas manos el borde de la falda y esto permitió que su
blanca pantaleta quedara expuesta, el frutero podía ver la entrepierna de la
niña cubierta por la blanca tela, como se dibujaban sus labios sobre esta, sus
piernitas estaban juntas y sus muslos apretados uno sobre el otro y dibujaban
mejor la entrepierna, era un espectáculo que pocos han tenido la suerte de ver.
Karen la pequeña y caliente nalgona miró como el tipo se
fue acercando, caminaba titubeante, sus manos temblaban, Karen lo esperaba con
la falda elevada, inmóvil, miraba directo al rostro del pervertido frutero, que
una vez que estuvo cerca levanto su mano en dirección a la parte prohibida,
Karen suspiro emocionada, sabía lo que el haría; la mano, que temblaba como
gelatina, se fue acercando en cámara lenta a la pequeña abertura y con el dorso
del dedo índice acarició la zona entre los labios, La niña nalgona no pudo
evitar abrir la boca y gemir quedito, sus emociones estaban liberándose con
alguien que no era el viejo Don Jorge, sintió por primera vez el dedo de otro
hombre, la caricia lasciva que otro pervertido le daba, su fantasía erótica
cumpliéndose, dentro de la inocencia de la pequeña nalgona no tenía idea que
podía conseguir lo que fuera de los hombres, para ella era como un imposible
que estaba realizando, una oportunidad que sería única
? Aaahhh
La pequeña lanzó un gemido que fue captado por los oídos
del frutero, sintió en el dorso de su dedo ese calorcito que se libera cuando
una mujer disfruta de las caricias de alguien, el pene de este brincó dentro
del pantalón y el dorso del dedo oprimió más la zona entre los labios, la niña
movió sus caderas por instinto puro y entrecerró sus ojitos, abrió más su boca
y libero una serie de quejiditos bajitos.
La mano del frutero se movía masturbando a la pequeña y
morena niña nalgona, que ya sin disimulo movía de atrás hacia adelante su
cadera, disfrutando las ilegales caricias que el tipo le daba, no había soltado
su falda, aún la mantenía elevada con sus manitas, las cuales vibraban al
compás del movimiento, los gemidos se hacía más rápidos e intensos, lo mismo
que el movimiento de la mano del frutero que vuelto loco se maravillaba como el
dorso de su dedo ya estaba empapado lo mismo que la blanca pantaleta de
algodón.
La mano libre del frutero se acercó a la zona posterior
de la niña y sintió como la pantaleta estaba metida entre las nalgas, por lo
que pudo palpar los tiernos bollitos de la nalgona, acarició las dos nalgas y
comprobó por cuenta propia por que le decía Karen “la nalgona” todos los
muchachos cuando la veían pasar.
El afortunado tipo acariciaba rápidamente la rajita
infantil con una mano y mallugaba las nalgas con la otra, estaba agachado dando
las malsanas caricias, disfrutando como nunca había disfrutado a una mujer, eso
tal vez porque Karen no era propiamente una mujer, sus enormes nalgas eran
dignas de las caricias, pero seguía siendo una niña, ese morbo era
indescriptible en la mente del pervertido frutero que escuchaba en su oído los
gemidos que la niña excitada daba al compás de las caricias.
El frutero sentía los gemidos de la pequeña y la
respiración de esta rezumbaba en la mejilla de este, la tentación era mucha, se
volteo mirando a Karen y acercó su boca ala de ella, sintió los labios de ella
y como se abrieron un poco permitiendo el beso que este le daba, sus bocas se
unieron en un beso y el casi eyacula en los pantalones cuando la niña nalgona
metió su lengua dentro de la boca de él, la suave y pequeña lengua recorría
toda la boca del tipo que correspondió entrelazando la lengua de él con la de
ella, los dos a ojos cerrados se besaban como lo harían dos novios apasionados,
el frutero la jalaba hacia él desde las nalgas, que tenía bien sostenidas y
movió con más intensidad la mano que manipulaba la raja
? Mmmggghhh
La pequeña Karen gemía ahogando sus gemidos dentro de la
boca del frutero que la besaba loco de excitación, nada lo detendría a partir
de ese momento, de disfrutar el cuerpo de esta niña, cuando le propuso ir a la
construcción no sabía hasta donde llegaría, para él hubiera sido suficiente
acariciar la vagina o solo vérsela,pero después de este magreo y ese beso que
ni su esposa le daba,sabía que no habría otro oportunidad, la disfrutaría en
todo su esplendor.
? Mmmggghhh, señor, me siento rara—la pequeña Karen se
separó un poco de él para tomar aire y hablar
? Si mi pequeña, es porque estas muy arrecha
El frutero no tenía la mejor educación del mundo apenas
si sabía leer y escribir, no había acabado la escuela elemental y desde muy
joven empezó a trabajar en lo que pudo, acabo vendiendo fruta enfrente de la
escuela, al haber heredado el carrito de fruta de una amigo de su papá, tenía
cerca de 5 años vendiéndola en esa escuela y para él era suficiente, vivía en
una humilde casa en la zona marginada de la ciudad, estaba casado y tenía dos
hijas, muy parecidas en edad a Karen, pero por su cabeza nunca había pasado la
idea de hacerles algo, para él solo eran sus hijas, pero en una ocasión por
accidente vio a la nalgona Karen arrojar algo al monte, se acercó y vio una
pantaleta manchada de sangre, supo que debía aprovechar esa oportunidad, no
sabía como pero lo haría; tampoco sabía que podría conseguir, por eso se fue
con cautela, comenzó a preguntar, a los chicos que le compraban fruta, el
nombre de ella, con quien vivía, si tenía papá, etc.
Lo hiso con mucha cautela y prudencia, no quería
despertar sospechas, había guardado la pantaleta dentro de una bolsa hermética
y la escondió donde su esposa nunca buscaría, ahora estaba ahí con la nalgona
niña de sus fantasía más bajas y ruines, la seguía masturbando mientras le
magreaba las nalgas y le besaba con pasión
? ¿Qué es arrecha?—preguntó inocentemente Karen.
? Esto
Le contestó él tomando una de sus manitas y llevándosela
a la entrepierna, ella palpó la humedad de su raja y comprendió que arrecha
significaba excitada, muy seguramente el frutero no usaba ese vocabulario,
sería muy avanzado para él, tendría que enseñarle a hablar correctamente,
porque en lo particular no le gustaba la palabreja esa.
? Aaahhh
Volvió a suspiras y gemir Karen cuando el arremetió
nuevamente en su raja, el seguía acariciándola mojando su pantaleta y su mano,
impregnándola del aroma de mujer excitada, estaban en un punto máximo de
magreo, cuando de repente se escucharon pasos cerca y voces de niños que
seguramente irían a ese lugar a fumar o pasar el rato, los dos se asustaron, él
la soltó casi aventándola, ella pensó y le dijo
? Vámonos arriba, ellos nuca suben, y solo se quedan aquí
abajo, fuman un rato y se van, ¡vamos!
Lo tomó de la mano y lo jaló, él tomó la mochila de esta
y casi corriendo subieron hasta el tercer piso de la abandonada construcción,
lo hicieron por una escaleras de difícil acceso, la verdad se arriesgaron en
algunos escalones que faltaban, y ellos los brincaron; Karen divertida veía
como el aventaba la mochila, brincaba y después le extendía la mano para
ayudarle a brincar, se sentía muy elogiada por la caballerosidad de este
hombre, y en agradecimiento le daría el mayor placer que pudiera darle una niña
a un adulto.
Una vez en el tercer piso el frutero se asomó por las
escaleras y vio que nadie subía, a lo lejos se escuchaban los gritos y risas
que los chicos daban mientras fumaban en la planta baja, calculó que no los
escucharía a menos que gritaran a garganta suelta, por lo que estarían muy
tranquilos y a solas, volteo a la niña que lo esperaba en el otro extremo y su
pene volvió a brincar cuando vio a Karen que nuevamente le mostraba su
pantaleta levantando su falda como lo hiso en la planta baja
? ¿Vamos a seguir jugando?
Preguntó Karen con cara de pícara inocente, el excitado y
pervertido frutero solo asintió y se acercó a ella, mientras lo hacía escucho
su propio corazón que parecía tambor de guerra, la abrazó tomándola de la
cintura y la besó nuevamente con pasión, Karen no soltó la falda, lo que le
facilitó bajar sus manos hasta las abultadas nalgas infantiles, las apretó con
ganas y siguió besando, Karen soltó finalmente su falda para a abrazarlo y
besarlo mejor, las manos de los dos no se estaba quietas, el tipo magreaba una
y otra vez las nalgas de ella y mientras ella acariciaba la espalda y
pícaramente bajaba las manos hasta las nalgas de él jalándolo hacía ella y lo
soltaba, como invitándolo a que moviera sus caderas y se la cogiera.
El tipo fascinado se dejaba manosear por ella, nunca
alguien lo había acariciado así, su esposa era una mustia con poca imaginación,
que solo se sabía abrir de patas y dejarse coger por él, el sexo era solo eso,
sexo de descarga, para él era como ira la baño y cagar, su esposa a veces se
quedaba dormida y él tenía que seguírsela cogiendo así, siempre en la misma
posición sin nada de cambió, eso le fastidiaba pero no tenía dinero para ir de
putas, así que solo se conformaba con la fea y apestosa raja de su esposa, pero
ahora tenía una niña que lo cachondeaba como nunca hubiera imaginado.
? Mmmggghhh
? mmmggghhh
Eran los gemidos de los dos, Karen a ojos cerrados lo
besaba como una adulta, sus manitas soltaron las nalgas de este y se fueron
hacia adelante buscando el cierre del pantalón, una vez ubicado, lo bajó y
metió una manita buscando al erecto amigo, cuando lo palpó el frutero no pudo
evitar gemir
? Aaahhh, mi pequeña eres una cusca cachonda
Nuevamente el lenguaje del frutero no era muy halagador,
pero su verga si estaba dura y de buen tamaño, como pudo lo sacó del pantalón y
lo masturbo un rato mientras lo besaba, él nunca se hubiera imaginando este
placer con ella, más se asombró cuando vio como ella se agacho doblando sus
caderas y metió la verga en su boca, mamó con pasión agarrándose de los muslo
de este, su boquita literalmente chupaba su verga sacando el líquido pre
seminal de esta, sus ojitos cerrados marcaban la concentración de la niña
nalgona al mamar con devoción la verga masculina, su cabeza se movía de atrás
hacia adelante y sus labio se quedaban pegados cuando ella se movía hacía atrás,
parecía una niña con una paleta gigante chupando el dulce sabor, el frutero
solo la sujeto de la cabeza y movió su cabeza hacia arriba cerrando los ojos,
el placer era infinito, no recordaba la última mamada que alguien le hubiera
dado, habían pasado años desde ese suceso.
? Mmmggghhh
? Aaahhh
Los dos gemían, Karen con la boca ocupada por el miembro
del tipo y él con los labios apretados, frenando su orgasmo, porque eyacularía
en cualquier momento, ella se sacó la verga de la boca y la lamió como si fuera
un palo dulce, metió en su boca un huevo de este y el casi grita de placer al
sentir la tierna boquita mamarle un huevo, sintió ese cosquilleo que sienten
los hombre cuando les maman un huevo por primera vez, le tuvo que sacar el
huevo de la boca porque la excitación era demasiada y terminaría aventando
leche antes de tiempo, aunque no estaba muy seguro de si aguataría lo que él
quería aguantar, la excitación era demasiada, como nunca la había sentido en la
vida.
? Espérate Karen, deja que se me baje un poquito si no
aviento la leche al aire y no la quiero aventar pa´lla, esta leche es pa´ esa
rajita.
La miró respirando fuerte y agarrándose la verga, Ella
vio como él se retiró un poquito agarrando aire, se enderezó de donde estaba
agachada y mientras lo miraba agarrando aire se desabotonó la falda y esta
calló libre al suelo, su blusa corrió la misma suerte y quedó solo en corpiño y
pantaleta, el frutero vio el bien formado cuerpo de la niña, que a pesar de su
edad ya enmarcaba una cintura, caderas musculosas y esas nalgas de ensueño, sus
tetitas estaba en desarrollo, eran dos pequeños montículos que con el paso del
tiempo sería dos suculentas tetas que amantaría al más dichoso de este mundo,
pero ahora el dichoso y afortunado era él, que las mamaría hasta sacarles
leche.
? Se quedó serio ¿está enojado?
? No mi Reyna
La pregunta de Karen lo sacó del trance del que estaba,
agito su cabeza para despejarla un poco y se volvió a acerca a ella, tomó su
corpiño y lo sacó por encima de la cabeza, ella colaboró levantando sus
bracitos y después le bajo la pantaleta, ella nuevamente colaboró levantando
sus piernitas para que saliera por abajo
Ahora sí, ahí estaba el sueño que él creyó imposible,
tener a esa nena desnuda ante él para darle placer, mas imposible aun porque
ella en todo momento colaboró para facilitar la compenetración, no tuvo que
enseñarle a besar, ni convencerla mucho de lo que quería, por lo visto era una
niña que sabía a qué iba y de que se trataba.
Ella volteo a ver el entorno y no vio cómo sería posible
hacerlo, ella por ningún motivo se acostaría en ese suelo lleno de arena y
suciedad, parados sería difícil porque él era mucho más alto que ella, él notó
eso y también calculó posibilidades, no había pensado llegar tan lejos por lo
que no se preparó, pero su cachondez era mayor que su limpieza, así que se bajó
el pantalón y se acostó en el suelo, total era solo arena y se limpiaría el
polvo.
? Jijiji ¿quiere que esté arriba?—preguntó Karen con
inocente risita
? Si mi reina, tu estarás arriba y me cabalgaras como un
potro
? Jijiji
Ella rio por el comentario y se acercó al tirado frutero
que con los brazos abiertos la esperaba, se acomodó a horcajadas sobre él y
escupió en su manita, llevó la saliva a su rajita y la esparció, ella ya era
experta en lubricación, tomó el pene del él y lo guio a su rajita, este se
atoró en el introito y se fue metiendo, la cara de Karen era compungida, hacía
esfuerzo por dilatarse rápido la rajita y lubricarse al mismo tiempo, sus
piernita soportaban su peso, el hombre solo se dejaba hacer, miraba como ella
solita se ensartaba la verga en su rajita, se fue bajando y subió sacándola,
para después bajar nuevamente, hiso ese ejercicio hasta que logro metérselo por
completo, el afortunado pervertido veía como la nena había logrado meterse todo
su palo dentro, miró su carita de sufrimiento, como su entrecejo se fruncía y
sus ojitos eran de sufrimiento, ella sabía debía aguantar lo primeros momentos
de la cogida y después sería placer, se movió lento sobre él sacando y metiendo
su verga, cuando los jugos empezaron a secretarse la verga resbaló mejor dentro
de ella y esa fue la señal para moverse con más intensidad.
El frutero no salía de su asombro era un hecho que esta
niña cogía seguido, le intrigaba quien disfrutaba de ella, pero ese sería tema
para después de cogérsela, por lo pronto disfrutaría esa tierna rajita; ella
apoyaba sus rodillas en la arena que invadía el suelo, se raspaba pero ya la
calentura era más que la sensación desagradable en sus rodillas, se movió como
amazona sobre el afortunado y el por primera vez se movió, sus caderas se
acoplaron al movimiento de ella y se inició la lasciva danza entre un hombre
adulto y una niña precoz.
Karen ya sentía su excitación trasmitida por lo jugos de
su rajita, el hombre también lo percibía arrobado, viendo los gestos de placer
de la niña que ya no disimulaba en lo más mínimo su placer, abría y cerraba su
boquita como queriendo hablar, pero solo salían gemidos de placer de ella, era
como si con eso le expresara todo el placer que ella sentía sobre él.
Karen se quejó de dolor y era porque sus rodillas ya
tenían piedritas enterradas en su piel, por más excitada que estaba se
lastimaba con ellas, el frutero lo notó y la sujeto, se enderezó y como pudo se
levantó con la nena ensartada, la llevo hasta una pared caminando con
dificultad, porque sus pantalones aún estaban en sus tobillos, cualquiera que
lo viera pensaría que caminaba como pingüino, moviendo graciosamente los pies
atrapados por su pantalón.
? Aaahhh
Fue el quejido que la niña lanzó cuando él la apoyó en la
pared y su verga entró más de lo que ya había entrado, lo volteo a ver y sus
bocas nuevamente se unieron, sus lenguas se enroscaban, los dos disfrutaban la
cogida, no se podría decir quién más, la verdad los dos se disfrutaban por
primera vez, los dos realizaban su fantasía, ella emanaba jugos y gemidos y él
bufaba como toro enojado mientras se lo cogía con todas las ganas que su ser le
daba.
Las piernas del frutero iniciaron su degaste, le
temblaban pero no dejaba de moverse, pensaba como seguírsela cogiendo en ese
incomodo lugar, de pronto volteo a su derecha y vio un block de concreto cerca
de la pared, se acercó a el block de concreto y se la sacó ala pequeña Karen
que desconcertada abrió los ojos, vio como él la bajo y la paró sobre el block,
quedaron los dos completamente de frente, la beso con pasión y ella se colgó de
su cuello, con este block quedaron los dos a la misma altura, eso facilitaba
las cosas.
Mientras la besaba la fue girando lentamente, ella se dejó
hacer y giró su cabeza lo más que pudo para seguir besándolo, llegó un momento
en que ya no pudo hacerlo y apoyo sus dos manitas en la pared, el tipo tomó su
verga, escupió en la punta y la guio nuevamente a la rajita infantil, la verga
se perdió dentro sin ningún problema, entró casi por completo, la sacó y la
regresó al interior de la nalgona Karen, era una fantasía sentir como las
nalgas rebotaban al ser embestidas, vibraban a cada arremetida que el hombre
daba, ella apoyada en la pared se sostenía para darle firmeza a las estocadas
del tipo, él la sostenía de ambas caderas maravillado de esa visión que tenía
del culo de la pequeña vibrando a cada embestida.
Llevaban ya media hora en esa posición, el hombre le daba
duro a la niña y ella feliz lo recibía, los dos gemían, la construcción estaba
nuevamente abandonada, los niños que habían llegado se había ido, él lo notó
por que los vio partiendo por una de las ventanas, vio cómo se perdían a lo
lejos, Karen feliz recibía la cogida del hombre cuyo nombre ni sabía, para ella
era solo el señor de la fruta, así lo llamaban todos, que importaba el nombre,
a ella solo le importaba lo bien que se sentía su verga dentro de ella, le
estaba dando mucho placer, su mente voló de nuevo imaginando que esto se lo
hacía su maestro o el conserje y más se mojó cuando pensó en el hombre calvo y
gordo de la tienda, él en especial la hacía mojar más, imaginaba su cara
pervertida satisfaciéndose de ella, enloquecido, estaba segura que sería capaz
de golpearla, a ella por alguna razón le excitaba eso, pensar que un hombre muy
hombre la sometiera como una simple hembra, satisfaciéndose de ella de las
formas más pervertidas, la raja de Karen se contrajo cuando imagino como se lo
haría de una manera tan egoísta y salvaje
El frutero notó que Karen se excito más, sintió la
humedad de su orgasmo, se sintió súper macho al arrancarle orgasmos a esa niña
sin imaginar que ella en sus fantasías ya estaba en otro lado, pero eso no
impidió que el acelerara sus embestidas dándose placer al mismo tiempo.
Karen notó las embestidas, sintió la boca de él besar su
espalda desnuda, como intentaba morderla sin éxito, lamía todo lo que podía,
ella notó que la gozaba pero al mismo tiempo trataba de darle placer, eso la
llenó de ternura, le regalaría algo más a ese “considerado” hombre, quitó una
mano de la pared y escupió mucha saliva la llevo a su culo y lo embarró todo,
después pasó la mano a donde la verga la taladraba y la tomo con su manita, él
se detuvo tratando de adivinar que quería la niña, pensó por un momento que
ella quería parar porque le dolía la raja, pero cuál fue su asombro cuando ella
lentamente la sacó para guiarla a su culito, su verga sola respingó cuando
sintió el esfínter abrirse y su glande atorarse en él, por reflejó empujó la cadera
ayudando a Karen a sodomizarse, ella gimió cuando la verga entró más casi hasta
la mitad, la sacó y metió más quedando toda dentro
? No la mueva, deje tantito a que me acostumbre
? Si
? Aaahhh
Los dos se quedaron quietos, Karen con mil gestos y l
tipo con los ojos en blanco de placer, estuvieron un ratito, Karen como pudo
volteo a verlo con cara de sufrimiento
? Ya, muévase
? ¿Quedito?—pregunto tontamente él
? Como quiera
Eso fue masque una respuesta la amacizó de las caderas y
sacó su verga solo para regresarla, ella gritó al sentirlo
? Ay ay ay
Pero el tipo continuo, no se detuvo, su verga salía y
entraba a una velocidad que él consideraba buena, pero conforme subió su
excitación poco le importó el grito de dolor de la niña, que cabe decir gritaba
pero de placer, a ella le gustaba eso, sentirse usada de esa forma, no
importaba si dolía, solo importaba el placer que sacaba ese hombre de ella.
Karen apoyó nuevamente sus dos manos en la pared porque
el frutero le daba duro y tupido, le daba más fuerte que por su raja, eso le
agradó, significaba que estaba sintiendo mucho placer con su culito y tenía
razón, este afortunado nunca había cogido una hembra por el culo, lo más
cercano a eso era cuando se masturbaba viendo revistas porno donde penetraban a
las mujeres por el culo.
El frutero estaba demasiado excitado le daba muy fuerte a
la nalgona y pequeña Karen que feliz lo recibía, ya estaba toda apoyada en la
pared porque las embestidas de él vencieron a sus bracitos y no tuvo más
remedio que apoya su cara y pecho en la rasposa pared a medio construir; la
excitación era mucha él sintió como sus huevos ya querían explotar, ya llevaba
mucho fuera de su puesto, lo había encargado al hombre de la tienda diciéndole
que iría al baño, pero ya había tardado mucho, ya era tiempo de acabar, así que
aceleró como una bestia en ese culito infantil y sintió como la leche salió de
sus huevo y se estrelló en el recto de la nena que ya gemía fuerte
? Aaahhh aaahhh señor, lo siento… ciento su leche en mi
culo aaahhh
? Aaahhh aaahhh me vengo mi perrita… me vengo
Fue lo único que le ocurrió a este hombre con pocas
ideas, pudo haber dicho mil cosas pero su corto cerebro solo pensó en ella como
una perra, no una perra grande más bien una cachorra y de ahí pues “perrita”
? Mi perrita linda como te disfrute
? Aaahhh yo también, me vine muy rico aaahhh
Karen contraía su vagina teniendo su último orgasmo
originado en su culo, no se desacoplaban aun, ella se movía contrayendo el culo
y el disfrutaba esa sensación, su verga se fue aguadando y sola fue expulsada
del culo infantil tal como lo haría con un pedazo de mierda, cuando lo hiso la
leche emergió y salió escurriendo por sus muslo, el hombre tambaleante buscaba
donde sentarse mientras Karen aun recargada en la pared expulsaba la leche de
su culo sintiendo la tibieza escurriendo por sus muslos.
Karen se despegó de la pared y volteo a ver al hombre que
recuperaba el aliento, se apiadó de él y se acercó agachándose metiéndose la
verga en la boca, limpiándolo mientras le mamaba extrayendo sus últimas gotas,
él enloquecido la tomó de la nuca, acariciando su cabello lacio, eran
demasiadas cosas experimentadas en un día.
Karen se sacó el miembro de su boca y se limpió la leche
de sus labios con el dorso de su mano, volteo a ubicar su ropa y fue por ella,
con su pantaleta limpió la leche que le escurría en los muslos y después se la
puso, coloco su corpiño y se puso el resto de su ropa, el hombre hiso lo miso
? Oiga y ¿cómo se llama?—Karen pregunto por primera vez
el nombre del tipo
? Pedro mi amor, me llamo Pedro.
? Jijiji, siempre me pregunte su nombre y nunca imagine
como se llamaría
? Bueno ahora ya sabes cómo me llamo
? Y no va a decirle nada a mi abuelita ¿verdad?
? No, no le diré, pero debes prometerme qué regresaremos
aquí otra vez
? Si, prometido, pero a ver si para la otra trae
deperdido una colchita don pedro, me dolieron mis rodillas mire las traigo
todas rapadas
? Jajaja a ver
Se acercó a ella y limpió con su mano la arena que estaba
incrustada para después con su lengua limpiar el polvo que quedó.
Levantó su falda y desplazó su pantaleta a un lado
dejando su raja descubierta, le chupó literalmente la raja arrancándole
suspiros de placer a Karen que lo sujetaba de la cabeza metiendo sus dedos
entre el cabello de este, cuando se satisfago se apartó volviendo a tapar la
raja con la pantaleta y bajar la falda, ella solo le sonrió agradecida por la
chupada
? ¿Y eso?—preguntó Karen con una sonrisa
? Quería llevarme el sabor de tu raja para todo el día,
quería saber a qué sabe
? ¿Y le gustó?
? Mucho mi perrita, mucho.
¿Cuándo regresamos? Prometo traer una colcha
? Mmmm yo le aviso don pedro, no puede ser todos los
días.
Yo le aviso.
Ande no sea malo y ayúdame a bajar, no puedo yo sola con
mi mochila.
? Pero antes me tienes que platicar con quien has estado
? No puedo decirlo, si quiere regresamos y hacemos
“cositas”, pero de eso no hablaremos.
? Está bien, a ver deja te ayudo con tu mochila
Don pedro resignado le ayudo a bajar como ella se lo
pidió, ya tendría tiempo de sacarle sopa; en la planta baja se despidieron con
un beso de lengua y manoseo, primero salió él y ella se esperó un ratito y
luego salió volteando a todos lados, verificando que nadie la veía,
Karen caminó contenta, cuando se levantó esa mañana no
imagino lo rico que se pondría el día, caminaba feliz sintiéndose la niña más
afortunada del mundo, ya tenía dos novios a quien darles cariño y eso la
emocionaba, obviamente que a don Jorge no le comentaría que tenía nuevo novio,
eso sería un secreto solo de ella.
Tocó la puerta de la vieja casa y don Jorge abrió
? Karen, tardaste mucho, ¿dónde andabas?
? En la escuela, me quede a hacer tarea
? Mmm está bien, mira te tengo una sorpresa, hoy tenemos
visitas
Hiso pasar a Karen y ella desconcertada vio a un hombre
igual de viejo que don Jorge
? Mira Karen, él es mi amigo Anselmo, Anselmo ella es
Karen, es la niña de quien te hable
Karen la inocente, precoz y nalgona niña miró
desconcertada al viejo, recordó vagamente que en una de las ultimas enculadas
de don Jorge le dijo que si podía invitar a un amigo a “pasarla bien” ella en
su nebulosa le dijo “si don Jorge invite a quien quiera, que me cojan rico como
usted, soy suya puede hacer conmigo lo que quiera aaahhh aaahhh” ella lo había
dicho en un momento de calentura y tal parecía que don Jorge se la había tomado
muy en serio, pues ni modo, ya había dicho que sí y ahora tenía que mantener su
palabra, resignada dejó su mochila
? Bueno está bien, espérenme en la recámara, me voy a
lavar, ahí los veo
Los dos tipos se vieron sonriendo cómplices, se subieron
por las escaleras, Karen se dirigió al baño y se preparó…
Continuará...





Muy buen relato, espero la siguiente parte
ResponderBorrarque bueno que te gustara y claro pronto será publicada.
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