Las calientes vivencias de las nietas de doña Juanita 5
Karen acostada en su cama palpaba su rajita, estaba toda
hinchada, lo mismo que su culo, recordaba como don Jorge y su compadre Anselmo
se saciaron con ella; recordaba como la habían hecho que les mamara a los dos
al mismo tiempo, cual película porno, después se la cogieron uno a la vez, la
habían penetrado sin piedad por sus dos agujeros, Don Jorge alentaba su
compadre a que le diera más duro por el culo; ella experimento el cambio de
tamaño de pene entre uno y otro y finalizaron con “el postre”, se la cogieron
entre los dos al mismo tiempo, en ese momento Karen agradecía al don pedro el
frutero por habérsela cogido por el culo en la tarde, eso le ayudo a soportar
más las embestidas que los dos viejos le dieron, porque eso sí, estuvieron
cambiando de posición y de agujero, se alternaron, siendo brutales y
despiadados en sus estocadas; Karen bufaba y apretaba los dientes al sentir las
brutales estocadas
El Espacio de las Pequeñitas… :3 …
El pervertido don Anselmo al final casi se desmaya del
esfuerzo que hiso al sostenerla cargada mientras se la metía por la raja al
mismo tiempo que don Jorge se la metía por el culo, el pobre viejo cayó casi
desvanecido y pálido, intentando recuperar la respiración y asustando tanto a
Karen como a su compadre que fue en su auxilio echándole aire con las manos al
rostro para que el viejo pervertido recuperara el aliento; una vez recuperada
la respiración la pequeña Karen fue hincada frente a él y le mamo la fea y
apestosa verga hasta que el viejo temblando de voz se descargó en lo profundo
de su garganta.
Karen en su cama seguía recordando como Anselmo aun
recuperando el aire, veía como su compadre don Jorge la ponía en cuatro como
una perrita y se la metía por el culo, moviéndose como un loco dentro y fuera
de ella, él viejo apretó los dientes y frunció el entrecejo acelerando sin
piedad haciéndola gritar de emoción, finalmente el viejo don Jorge también
grito eyaculando abundante leche dentro de la nalgona niña.
Don Anselmo riendo le comento a su compadre que era la
mejor plata gastada, que nomás recuperara fuerzas y dinero volvería a
cogérsela; la niña vio como desenrollo un paliacate y saco un fajo de billetes,
el cual don Jorge tomó y contó sonriendo de felicidad.
Don Anselmo se despidió de Karen besándola en la boca y
metiéndole la lengua, al mismo tiempo que le metía dedos a la rajita desnuda y
sin pelo de la niña que recibía las caricias malsanas que el tipo le daba,
poniendo los ojos en blanco y abriendo su boquita de placer
“volveré pronto preciosura”
Fueron las palabras que Karen escuchó mientras le sacaba
los dedos de su culo y ranita, antes de verlo salir por la puerta; Karen en su
cama se palpaba sus muy dilatados e inflamados huecos, tres adultos se la
habían cogido en un solo día, ahí solita palpándose se preguntaba si podría
romper su propio record, se excitó tanto pensando en eso que sin poder evitarlo
metió más los dedos en su rajita y los sacó, inició así una dedeada de
masturbación en honor a los tres hombre pervertidos que se la habían cogido ese
día, no sabría cuándo repetiría, improvisaba cada día, imaginando las
posibilidades se siguió masturbando hasta que el sueño la venció y se quedó
profundamente dormida con sus deditos dentro de su rajita.
La voz de su abuela desde la cocina despertó a Karen que
de inmediato recordó que se durmió con los dedos dentro de su raja, cobro
conciencia completa y descubrió que mano estaba fuera de su entrepierna,
durante la noche los había sacado y ni cuenta se dio, olió su mano y lamió lo
que quedaba de esencia de semen y jugos de raja, se levantó y se bañó, se puso
sus ropitas y se dirigió a la cocina donde su abuela la esperaba con su humilde
desayuno
Buenos días Karen
¿cómo dormiste?
Muy bien abuelita
Te noto contenta
Jiji si abuelita,
ayer tuve un día muy emocionante
¿En tu escuela?
Sip, en mi escuela
Karen mintió con naturalidad y su abuela no dudo ni
tantito las palabras de su nieta, terminando el desayuno se encaminaron a sus
destinos y en el punto donde se separaban se despidieron de beso y cada quien
tomo su sendero.
La niña feliz caminaba contoneando su trasero,
disfrutando la brisa fresca de la mañana, llegó hasta la escuela y se dirigió a
don pedro que recargado en su carrito le sonrió
Hola don pedro
¿cómo amaneció?
Muy bien mi
preciosa ¿y tú?
También—Karen contesto sonriéndole coqueta
Mira lo que traje hoy
Don Pedro le enseño una manta gruesa que traía escondida
en la parte baja del carrito de fruta y Karen emocionada le brindo una sonrisa
Es una manta ¿va a
querer que vayamos hoy? Jijiji
Si preciosa, nomás
acabes tu escuela te vas derechito pa´lla, te llevo un vasito de fruta pa´ que
comas bien rico y después nos ponemos a jugar ¿Estás de acuerdo?
Si Jijiji ahí lo veré y voy a tratar de salir antes para
tener más tiempo
Se dio la vuelta haciendo que falda se elevara dejando al
frutero contemplar esas hermosas nalgas cubiertas por la blanca pantaleta, su
pene brinco dentro de su pantalón y su mente voló pensando todo lo que le haría
a esa nalgona niña por la tarde.
Karen percibía la humedad de su rajita al estarse
excitando nomas de imaginar lo que rico que se la pasaría con el buen don
pedro, él era muy considerado, traía una manta para que no les calaran las
piedritas y además le llevaría fruta para que comiera, definitivamente ella
tendría que agradecérselo con todo su entusiasmo, brindándole todo lo que le
pidiera, lo complacería con todos sus agujeros.
Karen aburrida miraba la clase, no era propiamente la
alumna más destacada, de hecho casi nunca le iba bien, apenas pasaba y la
mayoría de las veces no llevaba tareas, los maestros se cansaron de hablar con
su abuela, quien por la edad ya no le ponía la atención que debía, provocando
que su nieta fuera de las niñas “burritas” del salón.
La niña sintió ganas de ir a orinar, se levantó de su
pupitre y le pidió permiso al maestro de salir, el cual fue concedido, salió
del salón ante la atenta mirada de los varones de la clase, era una niña muy
deseada por todos, incluso el maestro no perdió detalle del trasero infantil
que contoneado se desplazaba hasta la puerta, abrió y se perdió del otro lado.
Karen caminaba por los pasillos de la escuela, miró al
conserje que ensimismado limpiaba el piso, pasó a un lado de él y este ni se
percató, continuó trapeando en silencio, llegó Karen al baño de niñas y al
entrar notó que quedaba poco papel higiénico, una idea pasó por su cabeza, tomó
lo que quedaba del papel, lo hiso “bola” y lo tiro al cesto de basura, salió en
busca del conserje que seguía trapeando el piso como si nada más importara en
el mundo.
Hola—el “hola” del
Karen lo sacó del trance en el que estaba
Hola— contestó
desconcertado
Disculpe señor
conserje, es que quiero ir al baño pero no hay papel, ¿me podría dar un poco?
Mmm creo que tengo en la bodega, deja te traigo
Si quiere lo
acompaño, si me quedo quieta me darán más ganas de hacer pipi
Bueno como quieras
Los caminaron rumbo a la bodega de la escuela, caminaban
en silencio, Karen miraba de reojo al hombre encargado de la limpieza y
mantenimiento de la escuela, era un hombre de algunos 45 a 50 años, su cabello
medio cano lo demostraba, traía el overol en color caqui, propio del uniforme
de los conserjes, llegaron a la bodega, el tipo abrió un candado, entraron y se
dirigió a un estante, tomó el mentado rollo de papel y se dirigió a Karen
Aquí está, pero es
muy grande, vamos a regresarnos y me dejas entrar primero para ponerlo en el
dispensador y después entras tú a hacer tus necesidades
Oiga ya no
aguanto, ¿aquí no hay baño?
Si, aquí hay uno
de este lado, pero no está muy limpio
No importa, ya no
aguanto
Pues entra
Karen puso cara de agonía para poder entrar al baño, pero
el tipo tenía razón no era muy limpio que digamos, se levantó la falda, bajo su
pantaleta y en la típica posición de “aguilita”, vació su vejiga; el chorro de
orina cayó en el agua de la taza, Karen medio empinada orinaba intentando
apuntar el chorro en la taza, pero no había cerrado la puerta, la dejo abierta
intencionalmente para que él tipo la viera, el pobre conserje desconcertado la
veía como ella semi agachada seguía orinando, volteo a verlo y le sonrió, él se
asustó y desvió la mirada hacia el otro lado, el chorro se dejó de escuchar
Señor conserje ya
acabe, pero no hay papel, ¿me puede traer un pedazo?
Este….
Si… yo… mmm deja te llevo
Él tipo titubeante cortó un pedazo de papel y lo llevo a
la coqueta niña que seguía semi empinada esperándolo, llego hasta el umbral de
la puerta y se quedó quieto extendiendo el papel hacia Karen, que sonriendo lo
miro
Por favor señor no podría ayudarme, es que no quiero
soltar la falda porque se ensuciaría
Este… yo… está
bien ehhh ¿quieres que yo te limpie?
Si, por favor
El viejo conserje llevó el trozo de papel a la
entrepierna de Karen, lo hiso con mucho cuidado y lentamente, Karen sonreía
divertida al ver el tipo hacerle su limpieza higiénica casi sin tocarla, cual
él creyó estaba limpia retiro el papel y lo arrojo al cesto.
Ya esta
Gracias señor, es
usted muy amable— Karen le dio un atrevido piquito en los labios, el pobre
hombre abrió los ojos como platos
¡Niña!
Es usted muy
tierno, me recuerda a mi abuelito— le mintió Karen al desconcertado conserje—
siempre jugaba con él al caballito, ¿le enseño cómo?
Yo, este… no sé
Si, mire, siéntese
en ese bulto
Karen llevaba prisa y veía que él era muy tímido, el
viejo volteo y vio un costal en el suelo, era un costal de tierra de jardín que
había quedado del último mantenimiento de la escuela, el hombre se sentó en él
y volteo a ver a Karen que sonriendo se dirigió a él, se acercó separo sus piernas,
pasando por las juntas de él para después sentarse a ahorcajadas sobre el
viejo, la vulvita de la nalgona niña quedó en contacto casi directo con el pene
en desarrollo de erección del viejo, las manos de ella se posaron sobre los
hombros e inicio un meneo de cadera.
¡Yupi! ¡Caballito! Jajaja
Karen divertida se meneaba sobre el pobre hombre que
tenía las dos manos puestas sobre el costal, Karen brincaba y después se dejaba
caer, movía sus caderas de atrás a adelante, de un lado a otro, ella quería
excitarlo, pero el tímido hombre no se atrevía a más, Karen desesperada tomó
nuevamente la iniciativa
Oiga pero pongas
sus manos aquí—Karen llevó las manos del viejo a sus nalgas—que no ve que si no
me agarra me puedo caer
Si niña, yo te… te
agarro
El viejo sintió la firmeza de las nalgas de la niña, ya
la había visto en la escuela, era la más coqueta de todas, él no ponía atención
a algo más que una mirada fortuita, para él era otra de tantas que desfilarían
por esa escuela y que terminaría empinada en el monte con un niño de grado
mayor detrás de ella culiándola con placer, ese sería el placer de los jóvenes,
la sangre joven llama a la sangre joven; pero no, esa nalgona niña ahora estaba
sentada sobre él moviendo sus caderas y literalmente cabalgándolo como un
potro.
El meneo de la huerca mas el contacto con esas nalgas
estaban rindiendo frutos, su arrugado pene comenzaba a recordar lo que era una
erección por estimulo femenino, la niña sí que se movía sobre él, no se estaba
quieta, sonreía loca de gusto cuando se meneaba y sentía como el pene iba
aumentado de tamaño.
Oiga y ¿sabe que
era lo más divertido de jugar al caballito?—pregunto Karen sin dejar de moverse
y morder su labio inferior
No
Bueno cuando yo le
daba besos al caballito
¿Cómo?
Así mire
Karen sonrió coqueta y se fue acercando al rostro del
viejo, que desconcertado vio como ella entreabrió su boquita y su lengüita
asomo levemente entre los labios, después el contacto con esa boca tibia; sus
papilas gustativas brincaron de emoción cuando sintieron la saliva infantil.
Karen con su cabeza ladeada lo besaba a ojos cerrados
sujetándolo de ambas manos de la nuca, sus movimientos se hicieron más lentos y
profundos, su candencia cobro tintes totalmente sexuales, Karen sí que sabía
besar, le chupaba los labios, le metía la lengua y después la enroscaba con la
de él, le chupaba poquito la lengua.
El conserje de la escuela estaba iniciando una excitación
de las que ya no recordaba, sus manos se desplazaron por debajo de la falda
palpando las poderosas nalgas de Karen, que al sentirlo no pudo evitar gemir
dentro de la boca del viejo chupando con más intensidad su lengua.
Aún más atrevido el conserje pasó una mano por debajo del
elástico de la infantil pantaleta palpando la húmeda rajita
Aaahhh
Karen se tuvo que separar de él porque el gemido de
placer que dio necesitaba darse al aire y no dentro de la boca de él, quería
que viejo la escuchara gemir ante sus caricias, eso lo animó más, y un dedo de
él se introdujo en la encharcada rajita
Si caballito, así
me gusta, mucho
¿Te gusta?
Sí, mucho, pero quiero que use el otro dedo
¿El otro dedo?
Si
El tipo no entendió cual dedo, Karen se tuvo que separar
de él y bajo sus manos al cierre del pantalón del overol, lo bajo y metió su
manita palpando la dura carne separa por el anticuado bóxer del viejo, que
gimió como un adolescente cuando entendió a que “dedo” se refería ella.
Este
Dijo final e inútilmente Karen, pues el viejo ya había
entendido que se la podía coger, la levantó y le quito la pantaleta, ella
dócilmente colaboro y se quedó para frente a él, ella ya no haría más, si él
tenía el valor debía atreverse a tomar la iniciativa, sino se regresaría al
baño y se masturbaría hasta verse con el frutero a la salida; el viejo la tomó de
la mano y su mirada cambió, ya era la de un hombre excitado que no piensa, eso
también la excitó a ella que sintió un contracción dentro de su infantil rajita
¿Qué va a hacer?—
Preguntó Karen intentando parecer inocente
Seguiremos jugando
al caballito
Contesto el hombre con la voz más ronca, la voz de un
hombre excitado que no regresara al punto de partida, que avanzará hasta lograr
depositar leche entro de ella; y era eso lo que ella esperaba, sentirse usada
por él, que se saciara con ella, sentir como bramaría cuando se la estuviera
cogiendo
¿Qué quiere que
haga?
Siéntate como
estabas
Karen volvió a separar las piernas y vio como el viejo
escupió en su mano y mojo el glande, ella sonrió para sus adentro, pues su
rajita ya era un charco de agua que no necesitaba lubricación; el glande fue
apuntado en el introito y la cabeza se perdió dentro de ella
Aaahhh
Karen no pudo evitar gemir fuerte y arquear su cabeza
hacia atrás, la falda seguía puesta y cubría la penetración, pero esta se
estaba dando con las máximas facilidades que la naturaleza puede brindar a un
par de copuladores.
El pene del viejo, duro como una roca, se metió hasta la
mitad
Aaahhh
Otro gemido de la pequeña que animó más al viejo y
moviendo su cadera logro ingresar el resto del afortunado pene; los bellos
púbicos canosos del tipo hicieron contacto con los labios lampiños de la niña,
que en ese momento tenía la boca abierta y los ojos blancos de placer.
La penetración ya era completa, la danza inicio
Aaahhh aaahhh
aaahhh
Karen gemía a cada metida que el conserje le daba, estaba
en la gloria, el pene de él no era grande, pero tampoco pequeño, era el tamaño
ideal para sentir placer de forma rápida y no esperar a que la vagina se
adaptara al tamaño
Mmmggg mmmggg
mmmgggg
Ahora gemía dentro de la boca del conserje mientras lo
besaba, estaba sintiendo mucho placer, el tipo ya estaba más que perdido en la
gloria, sus caderas se movían rápido y más se emocionaba al sentir como la
nalgona niña colaboraba en todo, acoplándose a su estocadas, ella se movía
hacía el contrario de el para hacer más profundas y fuertes las penetraciones
Abuelito…
caballito… abue… si… si aaahhh
Karen balbuceaba con sus ojos en blanco y su boca
abierta, aun en ese estado tuvo la habilidad para desabrochar su blusa,
sacársela, lo mismo que su corpiño y acercarle una teta a la boca del conserje,
que chupó fuerte y sin misericordia, arrancándole el dolor más placentero que
se podía dar a esa niña
Aaahhh aaahhh sí.
abue… chupa como me gusta aaahhh aaahhh ay ay aaayyy
Grito Karen al sentir como el viejo mordía toda la
areola, lo sujeto fuerte por la nuca oprimiéndolo contra ella, mientras sacaba
la lengua de su boca exponiéndola al aire
Ay ay aaaayyyy
abuelito te quiero ay ayyyy
Volvió a gritar de placentero dolor al sentir los dientes
oprimir con fuerza su areola; cuando el tipo dejo de chupar y morder su areola
Karen lo tomo por el rostro y lo beso con furia moviéndose con rapidez sobre
él, se separó un poco de él y le dijo al oído
Abuelito ¿quieres
que ahora yo sea la yegua?
El pene del tipo casi suelta precozmente la leche, su
mirada brillo, no contestó solo la desacoplo de él y la cargó llevando como un
bebé hasta un montón de costales, la necesitaba más alta para poder jugar a la
yegua; la colocó con los pies colgando, levantó la falda enrollándola en la
cintura y esas hermosa y morenas nalgas emergieron, fue una invitación al
paladar, el conserje metió su cara entre las nalgas de Karen que gimió como una
cerda al sentirse hurgada por él.
La nariz del conserje quedó directamente en el culo de la
niña, mientras que la lengua entraba y salía de la rajita, él en sus tiempos
mozos había sido buen cogedor, y lo que bien se aprende no se olvida, hiso ver
estrellitas la caliente niña, ni don Jorge le había provocado tanto placer,
ella lo sabía y se lo agradecería.
Después de varios orgasmos, el conserje se levantó y tomo
su verga que liberaba líquido pre seminal, la apunto a la rajita
No abuelito, por
ahí no, mejor por el otro lado
Ella misma separo sus nalgas estirando su culo para que
él lo pudiera ver, no titubeo, subió un poco más el glande y este se atoro en
el culo, empujó y la cabeza entro, la caliente niña gritó
Aaahhh
El conserje sabedor solo la sacó para meter más, no cabía
duda que esa niña se la cogía su abuelito por todos sus agujeritos, pensó el
hombre, pero no sintió lastima, al contrario, agradeció al anciano que la había
dilatado lo suficiente para gozarla sin miedo.
Puff puff puff
Karen pujaba a cada metida del viejo, la bombeaba fuerte,
la niña sudaba y él no se quedaba atrás, la sujetaba de las caderas, Karen
seguía separando sus nalgas para facilitar tanto la vista como las metidas,
quería quedar bien con el amable conserje
Mmmgggg mmmggggg
El viejo empezó a bramar al sentir la leche liberarse por
sus huevos que hinchados ya lo pedían desde hace rato
Aaahhh aaahhh
abue… siento su leche… aaahhh aahhh que rico
El viejo libero gran cantidad de leche dejándola dentro
del culo infantil, una vez liberada, se quedó un rato dentro de la niña, los
dos en silencio disfrutaban el momento postcoito, la saco y un ruido extraño a
flatulencia emergió del culo al empezar a cerrarse
? Gracias—dijo Karen toda sudada desde su posición, solo
había girado su cabeza un poco para verlo.
Gracias a ti por
jugar conmigo al caballito, pero no lo debemos decir— dijo el viejo recuperando
el aire
No, no lo diré—contesto Karen levantando y tapándose el
culo con una mano, porque la leche se le salía
Pero dime ¿siempre juegas así con tu abuelo?
Nop, no tengo
abuelo, vivó sola con mi abuela
Pero entonces…
No, de eso no
hablamos, me gusto y quiero seguir jugando con usted, pero de lo otro no
hablaremos
El viejo se quedó callado, finalmente asintió
Está bien
Oiga y ¿cómo se llama?
Karen preguntó y recordó que era el segundo que se cogía
y después le preguntaba el nombre, era una costumbre que tendría que cambiar,
pues sino sería etiquetada como puta y eso no le agradaba… al menos de momento
Toño– contesto el
conserje abrochando su overol
Don Toño, es
verdad, así lo llaman todos, ¿podremos jugar después?
Si
Contesto casi de inmediato el viejo Toño, le acercó una
toalla con al que ella se secó, se vistió y salió de la bodega escolar,
caminaba feliz sintiendo la leche del conserje querer salir de su culo, lo
apretó más y rio para sus adentro diciéndole a la leche “no te dejare salir”.
El timbre sonó y Karen salió del salón con su mochila, en
la entrada sonrió cuando vio el puesto de fruta vacío, tenía un candado en la
caja de vidrio donde guardaba la fruta en hielo y una cadena en la llanta del
carrito; la niña se sintió excitada de saber que era ella el motivo por el que
ese carrito de fruta estaba cerrado, con su rajita iniciando lubricación camino
a la construcción, don pedro estaba esperándola, apenas la vio la tomo de la
mano
Mi niña, pensé que
no venias, vamos pa´rriba
La llevo de nuevo al tercer piso y Karen se sintió la
niña más especial del mundo, porque cuando llegaron, ella vio como el piso
había sido barrido, tenía una pequeña y vieja tina, con la que había esparcido
agua para no levantar polvo, una vieja escoba, con la que el frutero barría la
baqueta en el lugar donde estacionaba su carrito, acompañaba a la vieja tina;
la gruesa manta estaba en medio bien extendida y sobre ella una pequeña
almohada, a una lado dos vasos de fruta la esperaban, era como la mejor cena
romántica ala que un novio puede llevar a su pareja.
Karen casi con lágrimas en los ojos volteo al frutero que
le miraba el culo, se abalanzó a él y se colgó de su cuello con sus brazos y de
la cintura con sus piernas, sus bocas se unieron en un lascivo beso prohibido.
Mi niña ¿no
quieres comer primero?
No don pedro, quiero empezar por el postre…
Media hora después Karen estaba acostada boca abajo, don
pedro sobre ella la sodomizaba sin piedad ni misericordia, la bombeaba fuerte,
Karen gritaba, de dolor o placer, la verdad ni ella lo sabía, el frutero la
tenía sostenida de la boca tapándosela mientras sin piedad le metía y sacaba la
verga del culo infantil, la lengua de Karen acariciaba la palma del hombre en
agradecimiento por taparle la boca y permitirle poder gritar sin freno y más le
agradecía que la otra mano estaba en su entrepierna machacándole el clítoris
sin misericordia arrancándole los chispazos más placenteros que había sentido;
no cabía duda que entre más lo harían, más se conocerían y más placer tendrían
el uno del otro.
Karen percibió como el frutero aumento más la velocidad y
se dejó caer completamente sobre ella, dejándola casi sin respiración, aun así
el placer fue infinito, sintió como la leche se perdió dentro de su recto
mientras el frutero gemía sin control cerca de su oreja, la piel de la niña se
erizó al escuchar el orgasmo desesperado en placer del hombre que casi gemía
llorando de placer, tal vez el pobre tipo nunca había tenido uno como ese y
tenía razón para don pedro era el mejor orgasmo de su mediocre vida
Ni niña… mi niña,
se me va la vida dentro de ti
Si don pedro lo
siento yo también que gusto aaahhh aaahhh
Karen con los ojos en blanco y la boca abierta compartió
orgasmo con don pedro, que hiso todo su esfuerzo por meter toda su verga dentro
del culo terminando de vaciarse.
Se quedaron quietos los dos, don pedro no se quitó, pero
si se apoyó con sus manos en el piso, dejando que Karen pudiera respirar mejor,
su pene lentamente se fue aguadando hasta se expulsado del culo infantil; don
pedro se acostó boca arriba sobre la gruesa manta y miro el carcomido techo,
Karen todavía boca abajo busco con la mirada los vasos de fruta y los vio, los
dos estaban tirados desparramando la fruta que contenían, ni cuenta se dio
cuando durante la cogida los tiraron, pero tenía tanta hambre así que eso no le
importo y se estiró y junto la fruta de nuevo en vaso y se sentó a comerla; Don
pedro veía como ella degustaba con mucho placer la fruta
¿Pensé que querías el postre primero?
Don pedro pregunto con malicia mirando de reojo su aguado
pito, eso fue interpretado por Karen que coqueta se sentó a horcajadas sobre
los muslos del hombre, tomó un trozo de sandía del vaso y lo deslizó sobre la
mojada verga del hombre que se estremeció al sentir la fruta fresca sobre su
miembro y más se estremeció cuando Karen llevo ese trozo de fruta a su boca,
paladeándolo con la lengua por la parte manchada de semen
Mmmmm que rico
sabe
Volvió a repetir la faena y eso emocionó de nuevo al
frutero, cuyo pene volvió a brincar
Don pedro no se
emocione, ya me tengo que ir
Un ratito mi niña
anda, acabo rápido
Bueno, pero por mi
rajita ehh, que ya me arde mi culito
Si mi niña, por tu
rajita
Media hora después don pedro se le metía por el culo sin
piedad a la nalgona Karen que en cuatro patas y con una sonrisa de oreja a
oreja feliz lo recibía, don pedro de nuevo bramo como un toro cuando descargo
leche en el culo infantil, lo hiso tan fuerte que Karen cayó boca abajo
sintiendo las potentes embestidas del viejo
Nuevamente desacoplados y recuperando el aliento, don
pedro se puso de lado mirando de frente a la nalgona niña, la acarició por el
rostro
Eres hermosa mi
niña
Y usted un
tramposo
¿Por qué?
Le dije que por mi
rajita y me la volvió a meter por mi culito– Dijo Karen haciendo un puchero de
niña malcriada—me lo dejo todo hinchado
Jajaja mi niña, me gustas demasiado, no pude evitar
metértela, perdón… ¿me perdonas?
Sí, pero solo si
promete que vendremos mañana
Si mi niña
prometido y también prometo que te la meteré por el culito bien rico como hoy
Karen emocionada lo abrazó, es lo que ella quería
escuchar, que no le hiciera caso y que la disfrutara como le diera la gana, eso
la hacía feliz, el frutero se pudo serio
Karen siento que
te quiero, y quiero estar contigo, solo contigo, vámonos juntos, huyamos de
aquí y nos vamos a vivir a otro lugar
Y ¿su familia?
Al carajo, solo te
quiero a ti
No don pedro, eso no lo haré, que serán de sus hijos,
quien los mantendrá, ¿quiere que su hijita acabe como yo? Sin nadie quien la
cuide
Las palabras de Karen retumbaron en el cerebro del
hombre, se quedó pensando la niña lo notó y se acercó a él y lo beso
tiernamente en los labios
Don pedro no se
enoje conmigo, podemos venir aquí y jugar, pero no deje a su familia, cuídelos
Si mi niña, pero
debes prometerme que vendremos y sobre todo que me dirás quién es el otro
Don pedro ya
hablamos de eso, y no lo haremos ya le había dicho, será solo así, aquí será
nuestro nidito, y sabe que hoy me hiso sentir la niña más afortunada del mundo,
nadie se había tomado tantas molestias conmigo y usted hoy lo hiso, siento que
empiezo a quererlo
Don pedro vio que no cedería que esta vez ganaba ella y
resignado lo acepto, la besó en al frente y la ayudo a vestir, tiernamente le
acomodó su ropita ante la admiración de ella que emocionada lo veía, pensaba
que porque no había tenido un papá como él.
Se despidieron dentro de la construcción y cada quien
tomó su rumbo, Karen estaba feliz por el día que había vivido, todavía podía
sentir su culo retacado de leche y pensaba que no la soltaría hasta que
estuviera en casa de su abuela, eso significaba que también recibiría la leche
de don Jorge que de seguro ya estaría desesperado porque no llegaba…
Continuará...




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